pide el Papa

Que los gobiernos favorezcan los pueblos indígenas.

Que los gobiernos reconozcan a las comunidades indígenas como una parte de la población que debe ser valorada y consultada y se fomente su plena participación a nivel local y nacional: lo pidió el Papa Francisco esta mañana, antes de la audiencia general, al recibir en la pequeña aula adyacente al Aula Pablo VI,  a 40 representantes de pueblos indígenas, al término del tercer Foro dedicado a ellos. El encuentro, concluido en Roma el lunes pasado, fue convocado por el FIDA, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, que este año celebra 40 años de fundación. 
Estimados amigos,
tengo el placer de encontrarme con ustedes al terminar los trabajos del III Foro de los pueblos indígenas convocado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que celebra este año en 40 aniversario de su fundación. Se han detenido a considerar de qué manera se puede favorecer una mayor responsabilidad de los pueblos autóctonos en la economía. Creo que el problema principal está en cómo conciliar el derecho al desarrollo incluyendo también el derecho de tipo social y cultural, con la protección de las características propias de los indígenas y de sus territorios. Esto se hace más evidente sobre todo cuando se trata de estructurar unas actividades económicas que pueden interferir con las culturas indígenas y su relación ancestral con la tierra. En este sentido, siempre debe prevalecer el derecho al consentimiento previo e informal, según exige el artículo 32 de la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas. Solo así se puede garantizar una cooperación pacífica entre las autoridades gubernamentales y los pueblos indígenas que supere contradicciones y conflictos.
Un segundo aspecto se refiere a la elaboración de directrices y proyectos que tengan en cuenta la identidad indígena, que presten una atención especial hacia los jóvenes y las mujeres. Inclusión y no consideración solamente. Esto implica que los gobiernos reconozcan que las comunidades indígenas son una parte de la población que debe ser valorada y consultada, y que se ha de fomentar su plena participación a nivel local y nacional. No se puede permitir una marginación o una calificación de clases, primera clase, segunda clase… Integración con plena participación.
A esta necesaria hoja de ruta puede ayudar de manera especial el FIDA con su financiación y competencia, reconociendo que un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior, no puede considerarse progreso.
Y ustedes, en sus tradiciones, en su cultura – porque lo que ustedes llevan en la historia es cultura – viven el progreso con un cuidado especial a la madre tierra. En este momento, donde la humanidad está pecando gravemente al no cuidar a la tierra, yo los exhorto a que sigan dando testimonio de esto y no permitan que nuevas tecnologías, que son lícitas y son buenas, pero no permitan aquellas que destruyen la tierra, que destruyen la ecología, el equilibrio ecológico y que terminan destruyendo la sabiduría de los pueblos.
Les doy las gracias por vuestra presencia aquí, y pido al Todopoderoso que bendiga vuestras comunidades, ilumine el trabajo de los que tienen la responsabilidad de la gestión del FIDA. Muchas gracias.
(MCM-RV)

Catequesis del Papa:

La esperanza que no defrauda

En su catequesis de la Audiencia General del tercer miércoles de febrero – que tuvo lugar en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, y en la que participaron varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países – el Papa Francisco propuso el tema de la esperanza que no defrauda.
Y lo hizo a partir de la lectura de un pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que el Apóstol escribe que la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Hablando en italiano, el Santo Padre comenzó recordando que desde pequeños se nos enseña que no es bueno enaltecerse, porque vanagloriarse por lo que se es o por lo que se tiene, además de cierta soberbia, demuestra una falta de respeto con respecto a los demás, especialmente con quienes son menos afortunados. Y destacó que en el pasaje elegido para esta ocasión de la Carta a los Romanos, el Apóstol Pablo nos sorprende porque va más allá, puesto que exhorta dos veces a gloriarnos.
A gloriarnos por la abundancia de la gracia que recibimos de Jesucristo por medio de la fe y a gloriarnos también hasta de las mismas tribulaciones.  Lo que – como manifestó Francisco – resulta más difícil y puede parecer que no tenga nada que ver con la anterior condición de paz. En cambio – prosiguió – constituye la premisa más auténtica y verdadera.
Al respecto el Pontífice explicó que, en efecto, la paz que nos ofrece y nos garantiza el Señor no debe entenderse como la ausencia de preocupaciones, decepciones, faltas o motivos de sufrimiento. Puesto que si fuera así, en el caso en que lográramos estar en paz, aquel momento terminaría pronto y caeríamos inevitablemente en el desánimo. Mientras la paz que brota de la fe es un don: es la gracia de experimentar que Dios nos ama, que siempre está a nuestro lado y que no nos deja solos ni siquiera un instante de nuestra vida. Y esto, como afirma el Apóstol – dijo el Papa Bergoglio –genera la paciencia, porque sabemos que, también en los momentos más duros y sobrecogedores, la misericordia y la bondad del Señor son más grandes que cualquier otra cosa y nada nos arrancará de sus manos y de la comunión con Él.
Por esta razón – prosiguió – la esperanza cristiana es sólida, porque no decepciona. No está fundada en lo que podemos hacer o ser, y ni siquiera en lo que podemos creer. Sino que su fundamento es lo más fiel y seguro que pueda existir, es decir, el amor que Dios mismo tiene por cada uno de nosotros.
Al concluir esta catequesis el Santo Padre reafirmó que la esperanza es un don extraordinario y que nosotros estamos llamados a hacernos, con humildad y sencillez,  “canales” de esperanza para todos. Entonces sí que nuestra vanagloria más grande será la de tener como Padre a un Dios que no tiene preferencias, que no decepciona a nadie, pero que abre su casa a todos los seres humanos, comenzando por los últimos y los alejados, para que, como hijos suyos, aprendamos a consolarnos y a sostenernos recíprocamente.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Custodiemos la paz,

Basta a las guerras de los potentes
La guerra comienza en el corazón del hombre, por esto todos somos responsables y debemos custodiar la paz. Lo subrayó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice puso de manifiesto el tema del sufrimiento de tantos pueblos que son arrollados por las guerras queridas por los potentes y por los traficantes de armas. Y relató cómo vivió, siendo niño, la noticia del fin de la guerra.
La paloma, el arcoíris y la alianza. El Papa Bergoglio se detuvo sobre estos tres puntos. Tres imágenes presentes en la Primera Lectura, tomada del Libro del Génesis, que narra que Noé libera a la paloma tras el diluvio. Esta paloma, que regresa con la ramita de olivo, es “el signo de aquello que Dios quería después del diluvio: la paz, que todos los hombres estuvieran en paz”.  “La paloma y el arcoíris – dijo el Santo Padre – son frágiles”. “El arcoíris – añadió – es bello después de la tempestad, pero después viene una nube y desaparece”. También la paloma – prosiguió – es frágil. Y recordó cuando hace dos años, a la hora del Ángelus dominical, una gaviota mató a dos palomas que había liberado junto a dos niños desde la ventana del Palacio Apostólico.
La gente muere por las guerras queridas por los potentes y los traficantes de armas
“La alianza que Dios hace es fuerte – comentó el Obispo de Roma – pero nosotros la recibimos, la aceptamos con debilidad. Dios hace la paz con nosotros, pero no es fácil custodiar la paz”. “Es un trabajo de todos los días  – añadió – porque dentro de nosotros está todavía aquella semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín quien, por envidia, celos, codicia y deseo de dominación, hace la guerra”. Francisco observó además que, hablando de la alianza entre Dios y los hombres, se hace referencia a la “sangre”: “De su sangre – se lee en la Primera Lectura – yo les pediré cuentas; pediré cuentas a cada ser vivo y pediré cuentas al hombre de la vida de su hermano”. Y observó que nosotros “somos custodios de los hermanos y cuando hay derramamiento de sangre, hay pecado, y Dios nos pedirá cuentas”:
“Hoy en el mundo hay derramamiento de sangre. Hoy el mundo está en guerra. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes, quieren un pedazo más de tierra, quieren un poco más de poder o quieren obtener más ganancias con el tráfico de armas. Y la Palabra del Seños es clara: ‘De su sangre, o sea de su vida, yo pediré cuentas; pediré cuentas de esto a cada ser vivo y pediré cuentas de la vida del hombre al hombre, a cada uno de sus hermanos’. A nosotros también  nos parece que estamos en paz aquí. Pero el Señor pedirá cuentas de la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”.
Custodiar la paz: la declaración de guerra comienza en cada uno de nosotros
“¿Cómo custodio yo a la paloma?”, se preguntó Francisco. “¿Qué hago para que el arcoíris sea siempre una guía? ¿Qué hago para que no se derrame más sangre en el mundo?” Todos nosotros – reafirmó – “estamos implicados en esto”. La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”. Y reveló con amargura que “la guerra comienza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo”. ¿Qué hago yo “cuándo siento que llega a mi corazón algo que quiere destruir la paz?”:
“La guerra comienza aquí y termina allá. Las noticias, las vemos en los periódicos o en los telediarios… Hoy tanta gente muere y aquella semilla de guerra que produce la envidia, los celos, la avidez en mi corazón, es la misma – germinada, hecha árbol –  que la bomba que cae sobre un hospital, sobre una escuela y mata a los niños. Es lo mismo. La declaración de guerra comienza aquí, en cada uno de nosotros. De ahí la pregunta: ‘¿Cómo custodio yo la paz en mi corazón, en mi intimidad, en mi familia?’. Custodiar la paz, no sólo custodiarla: hacerla con las manos, artesanalmente, todos los días. Y así lograremos hacerla en el mundo entero”.
El recuerdo de un niño del fin de la guerra
“La sangre de Cristo – puso de manifiesto el Papa  – es la que hace la paz, pero no la sangre que los traficantes de armas o los potentes hacen que se derrame en el mundo. Y compartió un recuerdo personal de cuando era niño:
“Recuerdo: comenzó a sonar la alarma de los Bomberos, después de los periódicos y en la ciudad… Esto se hacía para llamar la atención sobre un hecho o una tragedia y otra cosa. E inmediatamente oí a la vecina de casa que llamaba a mi mamá: ‘¡Señora Regina, venga, venga, venga!’. Y mi mamá salió un poco asustada: ‘¿Qué ha sucedido?’. Y aquella mujer, del otro lado del jardín, le decía: ‘¡Terminó la guerra!’ y lloraba”.
Francisco recordó el abrazo de las dos mujeres, el llanto y la alegría porque la guerra había terminado. Y concluyó diciendo: “Que el Señor nos dé la gracia de poder decir: ‘La guerra ha terminado’ y llorando. ‘Ha terminado la guerra en mi corazón, ha terminado la guerra en mi familia, ha terminado la guerra en mi barrio, ha terminado la guerra en mi lugar de trabajo, ha terminado la guerra en el mundo’. Así será más fuerte la paloma, el arcoíris y la alianza”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Papa: Olimpiadas Especiales


Esperanza y mensaje para el mundoÉste es vuestro mensaje para el mundo: impulsar un mundo sin barreras ni exclusiones. Toda vida es preciosa y la inclusión enriquece a la sociedad


Con gran alegría, el Papa Francisco recibió a una delegación de la fundación internacional Olimpiadas Especiales - Special Olympics - que promueve el deporte para personas con discapacidades intelectuales, niños y adultos. Extendiendo su cordial saludo a los que participarán en los Juegos Mundiales de invierno, que tendrán lugar en Estiria, Austria, el próximo mes de marzo, el Obispo de Roma hizo hincapié en la importancia de la actividad deportiva para el cuerpo y el espíritu y cuánto nos enseñan los atletas especiales con su lema: «Que yo pueda ganar, pero, si no lo logro, que lo pueda intentar con todas mis fuerzas».

Determinación, destreza, alegría del deporte, inclusión, esperanza y mensaje:

«¡Podemos aprender de ustedes a alegrarnos por las cosas pequeñas y sencillas y a alegrarnos juntos!

El deporte, además, nos ayuda a difundir la cultura del encuentro y de la solidaridad. Juntos, atletas y asistentes, nos muestran que no hay obstáculos ni barreras que no se puedan superar. Ustedes son un signo de esperanza para cuantos se empeñan en impulsar una sociedad más inclusiva. Toda vida es preciosa, toda persona es un don y la inclusión enriquece a toda comunidad y sociedad. ¡Éste es vuestro mensaje para el mundo, un mundo sin confines y sin exclusiones!

Queridos amigos, los Juegos Mundiales de Invierno Special Olympics serán un lindo momento en vuestra vida. Ustedes serán, como dice el lema de esta edición el ‘latido del corazón del mundo’. Les deseo que pasen juntos días de alegría y que encuentren a amigos de todo el mundo. Los encomiendo a la protección de María Santísima e invoco sobre ustedes y sus familiares y todos los participantes la bendición divina. Y, por favor, recen también por mí ¡Gracias!».

(CdM – RV)

Respuestas y testimonio personal del Papa



Francisco a universitarios de Roma, en su discurso escrito y entregado


“La instrucción y la formación académica de las nuevas generaciones es una exigencia primaria para la vida y el desarrollo de la sociedad. He escuchado vuestras preguntas, las leí antes, he reflexionado y escribí un discurso que entregaré al Rector, para responder a las preguntas directamente, desde el corazón. Quisiera responder espontáneamente, me gusta más así”.

Así inició el Papa Francisco su discurso a los estudiantes, al cuerpo docente y al personal de la Universidad Roma 3, la más joven Universidad de la capital italiana, a la que el Pontífice visitó en la mañana de este viernes 17 de febrero. Se trata de la primera visita del Santo Padre a una universidad estatal, que fuera ya visitada por San Juan Pablo II en el 2002.

Frecuentada por casi 40 mil estudiantes, la Universidad Roma 3 es también un activo centro de investigación a dimensión internacional. Considerada una de las mejores universidades emergentes, se posiciona entre las primeras 100 universidades con menos de 50 años.

Con su profunda gratitud por haberlo invitado a visitar la ‘Universidad Roma Tre’, la más joven de la capital italiana, el Papa - en el discurso que entregó - respondió a cuatro universitarios sobre diversos temas que interpelan a la humanidad en el momento presente y ofreció su testimonio personal, recordando su encuentro con Jesús, cuando era joven.

El voluntariado y la solidaridad al servicio de los más necesitados; la no violencia como estilo de vida y de política; la escandalosa contradicción de lo que se derrocha en los armamentos en lugar de erradicar el hambre en el mundo; las urgencias sociales y la pobreza, sin olvidar a los emigrantes y la cultura del encuentro… son algunos de los temas destacados por el Papa Francisco en su discurso escrito.

Ante un mundo que presenta tantos signos de enemistad y violencia, respondiendo a la pregunta de la joven universitaria romana Giulia, recordando su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017- La no violencia: un estilo de política para la paz - el Papa recuerda que «estamos viviendo una guerra mundial a pedazos: hay conflictos en muchas regiones del planeta que amenazan el futuro de enteras generaciones».

Y lamenta, entre las escandalosas contradicciones, que, al tiempo que se habla desde hace decenios de desarme, muchos países están aumentando sus gastos en armamentos, «en un mundo que lucha aún contra el hambre y las enfermedades».

Lejos de desalentarse ante esta dramática realidad, el Papa Francisco alienta a los jóvenes a no perder la esperanza, poniendo en guardia contra aquellos que engañan ofreciendo una felicidad momentánea y aparente, pero que en realidad inducen a callejones sin salida, sin futuro, a laberintos existenciales:

«Las bombas destruyen los cuerpos, las dependencias destruyen las mentes, las almas, y también los cuerpos. Aquí les doy otro ejemplo concreto de contradicción actual: la industria del juego de azar. Las universidades pueden dar una válida contribución para prevenir y contrastar la adicción al juego, que provoca daños graves a las personas y a las familias, con elevados costes sociales».

Respondiendo al joven universitario Niccoló, sobre el servicio a los últimos y la necesidad de impulsar ‘una patria común’, el Papa se refiere a las «tantas urgencias sociales y tantas situaciones de necesidad y de pobreza», que nos interpelan y alienta a impulsar las «acciones constructivas» de ayuda y solidaridad, que se oponen a «la cultura del hedonismo y del descarte, basada en los ídolos del dinero, el placer y el aparentar».

Al responder al joven estudiante romano Riccardo Zucchetti, de 23 años, quien hizo referencia a las “informaciones que en un mundo globalizado se transmiten de modo especial a través de las redes sociales, el Papa Francisco afirmó que en este ámbito tan complejo es necesario realizar un sano discernimiento basado en criterios éticos y espirituales. “Es decir – afirma el Santo Padre – interrogarse acerca de lo que es bueno, haciendo referencia a los valores propios de una visión del hombre y del mundo, una visión de la persona en todas sus dimensiones, sobre todo en la trascendente”.

Testimonio personal de la vida del Papa

El Papa ofrece en el discurso que había preparado un testimonio personal de su vida. Escribe que “se profesa cristiano” y que “la trascendencia a la que se abre y mira es Jesús”; porque está convencido de que “su Evangelio es una fuerza de verdadera renovación personal y social”. Tras poner de manifiesto que no desea proponer a los estudiantes ilusiones o teorías filosóficas o ideológicas, ni tanto menos hacer proselitismo, Francisco les habla de “una Persona” que salió a su encuentro, cuando tenía más o menos la edad de estos jóvenes. Que le abrió horizontes y que le cambió la vida. Una Persona definida “compañero de camino”, que jamás decepciona ni traiciona. Sino que siempre está con nosotros, “con respeto y discreción” a lo largo del camino de nuestra vida.

El Obispo de Roma invita a estos jóvenes a “no tener miedo de abrirse a los horizontes del espíritu”. Y les escribe que si reciben el don de la fe, “no teman abrirse al encuentro con Cristo para profundizar su relación con Él”. Porque “la fe jamás limita el ámbito de la razón”, sino que la abre a una visión integral del hombre y de la realidad, preservándola del peligro de reducir a la persona a “material humano”.

Naturalmente, el Pontífice escribe que con Jesús las dificultades no desaparecen, sino que se afrontan de modo diverso, sin miedo, sin mentir a sí mismos, ni a los demás; sino con la luz y la fuerza que proviene de Él. De modo que es posible – como afirmaba el estudiante romano – llegar a ser “agentes de la caridad intelectual”, a partir de la misma Universidad, a fin de que sea un lugar de formación en la “sabiduría”, es decir de “educación integral de la persona”.

Universidad como lugar donde se elabora la cultura del encuentro

Por otra parte, el Papa Bergoglio destaca que la Universidad también puede ser un lugar en el que se elabora la cultura del encuentro y de la acogida de personas de diversas tradiciones culturales y religiosas.

De hecho, en su respuesta a Nour Essa – de 31 años, nacida en Damasco, Siria, quien llegó a Italia con el mismo Santo Padre procedente de la isla de Lesbos – y quien hizo referencia al “miedo” que los occidentales tienen con respecto a los extranjeros, en cuanto podrían “amenazar la cultura cristiana de Europa”; Francisco afirma que la cerrazón en sí mismos o en la propia cultura, jamás es el camino para volver a dar esperanza y poner en práctica una renovación social y cultural.

Porque como escribe el Pontífice, una cultura se consolida en la apertura y en la confrontación con las demás culturas, siempre que tenga una clara y madura conciencia de los propios principios y valores. De ahí que el Papa Bergoglio haya animado a los profesores y a los estudiantes a vivir la Universidad como ambiente de verdadero diálogo, que no comprime las diversidades ni las exaspera, sino que se abre a la confrontación constructiva. Porque como afirma Francisco “estamos llamados a comprender y apreciar los valores del otro, superando las tentaciones de la indiferencia y del temor”.

(CdM - María Fernanda Bernasconi - RV)

El Papa Francisco vuelve a la periferia de Roma:


El domingo visitará la parroquia de Ponte di Nona.

(RV).- En la tarde del domingo 19 de febrero el Santo Padre Francisco volverá a la periferia romana, en esta ocasión para visitar a la comunidad de la parroquia de Santa María Josefa del Corazón de Jesús, en la homónima plaza de Castelverde de Lunghezza, en el barrio de Ponte di Nona, situado en la zona este de la periferia de la capital.
Recibirán al Pontífice el Cardenal Vicario Agostino Vallini, el Obispo Auxiliar del sector Este, Monseñor Giuseppe Marciante, el Párroco, don Francesco Rondineli y el Vice-párroco, don Luca Bazzani.
Durante su visita Francisco encontrará a los niños del catequismo, a los jóvenes, a los enfermos, a las familias y a los agentes de la Caritas de la parroquia, confesará a cuatro parroquianos y presidirá la Santa Misa. Será la décimo tercera visita del Papa Francisco a una parroquia de la diócesis de Roma, la segunda a poco después de un mes: el 15 de enero pasado había visitado la parroquia de Santa María en Setteville, en el Municipio de Guidonia.
El actual párroco, don Francesco Rondinelli, asumió su cargo 5 meses atrás. “Todo párroco sueña que su comunidad reciba la visita del Santo Padre pero no lo hubiera esperado jamás, me parecía un deseo imposible de realizar, mucho menos a pocos meses de mi nombramiento – explica don Francesco. Cuando el cardenal Vallini me llamó, me comenzaron a temblar las piernas y sentí una alegría difícil de expresar con palabras”.
Santa Josefa del Corazón de Jesús es una iglesia de construcción reciente dedicada a María Josefa Sancho de Guerra, fundadora de la Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad, canonizada por San Juan Pablo II el 1° de octubre del 2000.
Esta misma iglesia fue visitada por San Juan Pablo II en el 2001: allí el Pontífice celebró la misa y donó a la parroquia un valioso crucifijo que hoy domina sobre el altar y una pintura que representa a La Piedad. La parroquia se encuentra en el corazón del barrio, a dos pasos del Centro Comercial Roma Est y entre dos alas de edificios populares, todos pintados con diversos colores. De las 6.500 familias que habitan en el barrio, la mayor compuesta por jóvenes con niños pequeños, un tercio vive en las casas populares.
Son poco más de 200 los niños del catequismo que frecuentan asiduamente la parroquia, dotada de campos de futbol y básquet. Además, cuenta con un Centro Caritas donde una veintena de voluntarios de “manera encomiable” distribuyen víveres a más de 200 familias. “La tasa de pobreza es muy alta en el barrio – asegura el párroco – no hay trabajo y nosotros hacemos todo lo posible”.2017-02-16 Radio Vaticana

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.