CARTELERA

muy pronto... COBERTURA te regalo una canción II

martes, 28 de febrero de 2017

Carnaval de Canarias

Premian a drag queen 
que se disfrazó de Virgen María

El Carnaval de las islas Canarias (España) ha premiado el espectáculo blasfemo en el que un drag queen aparece vestido de Virgen María y con claras referencias a la crucifixión de Cristo.

El pasado 27 de febrero se eligió como nuevo Drag Queen del Carnaval de las Palmas de Gran Canaria (España), a Drag Sethlas que se presentó con un número blasfemo titulado “¡Mi cielo yo no hago milagros. Que sea lo que Dios quiera!”.

En el espectáculo blasfemo el drag queen llegó vestido como la Virgen María y con la canción ‘Like a prayer’ de Madonna, y en otro momento se mostraba crucificado y con una corona de espinas, en referencia a la crucifixión de Cristo.

Durante el número que constituye una violación de los sentimientos religiosos se simulaba una procesión religiosa. En ella, Drag Sethlas, vestido de Virgen y en otro momento aparecía subido a una cruz mientras cantaba estrofas blasfemas. También había una grupo de “nazarenos”.

El certamen de Drag Queen del Carnaval de las Palmas de Gran Canaria fue trending topic mundial. Los comentarios en las redes mostraron el descontento por el espectáculo que representa una falta de respeto a los creyentes. Incluso preguntaban si se hubiera atrevido a algo similar con el islam.

Sin embargo los organizadores del certamen consideraron esta blasfemia como “una apuesta transgresora”.

El drag queen, Drag Sethlas, se llama Borja Casillas, tras ser premiado concedió una entrevista a la radio española Onda Cero en donde informó que es profesor de Educación Infantil y, aunque se declaró gnóstico, actualmente está estudiando una adaptación para dar clase de religión en centros privados y concertados.




Episcopado se pronuncia

El Presidente de la Conferencia Episcopal Española, Cardenal Ricardo Blázquez, hizo un llamamiento “al respeto de los sentimientos religiosos” en relación con este espectáculo.

El portavoz de la CEE, el P. José María Gil Tamayo declaró a través de su cuenta de Twitter su “repulsa por actos blasfemos en la gala drag del carnaval de las Palmas de Gran Canaria” y les aseguró su oración y desagravio.

El Obispo de Canarias, Mons. Francisco Cases, celebrará una Eucaristía el próximo viernes 3 de marzo en la catedral como reparación de esta blasfemia. En un comunicado el Obispo lamentó la “frivolidad blasfema” del espectáculo. Además precisó que la pasada jornada fue el “día más triste” de su estancia en Canarias, ya que triunfó la frivolidad blasfema en votos y aplausos de una “muchedumbre enardecida”.

En el comunicado el Prelado afirma que “lo primero que ha brotado de mi corazón ha sido pedir perdón, a nuestro Salvador y a su bendita madre, también nuestra. Perdona a mi pueblo, Señor. Perdona a tus hijos, Madre. Perdóname a mí, que debo responder por ellos ante ti. Perdona a tantos como formando parte de la comunidad cristiana no damos el debido testimonio”.

Mons. Cases también preguntaba si no existen límites a la libertad de expresión y si todo vale en las manifestaciones festivas.

Por su parte, el presidente del Cabildo de Tenerife, Carlos Alonso, aseguró desde su cuenta de Facebook, que el espectáculo era “una ofensa”.

“El Carnaval es transgresión; la libertad que se derrocha, increíble pero nunca debe utilizarse para ofender tanto los valores de tanta gente. Ayer, en la Gala Drag Queen de Las Palmas de Gran Canaria, en el momento estelar no hubo Carnaval ni libertad, solo ofensa”.


CONCLUSIÓN 

Realmente estoy cansado de ver como nos ofenden, como nos cachetean, como nos insultan. La escuela debe ser Laica dicen pero la filosofía oriental entra a las escuelas a través del yoga. Nos dicen fanáticos... nos insultan, nos discriminan, nos segregan. La CRISTOFOBIA HA COMENZADO. No se puede llevar una cruz y vestir camisa negra porque sino sos fanático religioso. 
Si pertenecés a una O.N.G. sin denominación religiosa, y llevás un proyecto para compartir con escuelas católicas, y no católicas pasa lo mismo.  PERO SI YO FUERA EL GRAN GURÚ DE LA MAR EN COCHE... aaaa claro sería otra cosaaaa. 

jueves, 23 de febrero de 2017

Pedir la “santa vergüenza” frente a la tentación

Que el Señor nos dé la gracia de la “santa vergüenza” frente a la tentación de la ambición que implica a todos, también a los obispos y a las parroquias. Es la exhortación que hizo el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Francisco recordó, en efecto, que quien quiere ser el primero, debe hacerse último y servidor de los demás.
“Todos seremos tentados”. El Pontífice comenzó su reflexión a partir de esta experiencia de la vida cristiana, tal como lo afirman las Lecturas del día. En la Primera se recuerda que quien quiere servir al Señor, debe prepararse para hacer frente a la tentación. Y, en efecto, el Evangelio narra que Jesús anuncia a sus discípulos su propia muerte, si bien ellos no lo comprenden y tienen miedo de interrogarlo.
La tentación de no cumplir la misión por temor.
Ésta es “la tentación de no cumplir la misión”, dijo el Papa. Y añadió que también Jesús fue tentado: primero, tres veces por el diablo en el desierto y después por Pedro, ante el anuncio de su muerte.
La tentación de la ambición también existe entre los obispos y en las parroquias
Pero hay otra tentación de la que habla el Evangelio del día: los discípulos van discutiendo por el camino acerca de quién de ellos es el más grande y se callan cuando Jesús les pregunta de qué estaban hablando. Se callan porque se avergüenzan de esa discusión:
“Pero era gente buena, que quería seguir al Señor, servir al Señor. Pero no sabían que el camino del servicio al Señor no era tan fácil, no era como enrolarse en una institución, una asociación de beneficencia, para hacer el bien: no, es otra cosa. Tenían temor por esto. Y después, la tentación de la mundanidad: desde el momento en que la Iglesia es Iglesia hasta hoy, esto ha sucedido, sucede y sucederá. Pero pensemos en las luchas en las parroquias: ‘Yo quiero ser presidente de esta asociación, escalar un poco’, ‘¿Quién es el más grande, aquí? ¿Quién es el más grande en esta parroquia? No, yo soy más importante que aquel, y aquel otro no porque ha hecho aquella cosa…’, y allí, la cadena de los pecados”.
Además, Francisco ofreció otros ejemplos concretos para hacer comprender esta tentación:
“Algunas veces lo decimos con vergüenza nosotros, los sacerdotes, en los presbiterios: ‘Yo querría aquella parroquia…’ – ‘Pero el Señor está aquí…’ – ‘pero yo querría aquella…’. Lo mismo. No el camino del Señor, sino ese camino de la vanidad, de la mundanidad. También entre nosotros los obispos sucede lo mismo: la mundanidad viene como tentación. Tantas veces. ‘Yo estoy en esta diócesis pero miro hacia aquella que es más importante y me muevo para lograrlo… sí, uso esta influencia, esta otra, aquella otra, o esta influencia, hago presión, presiono sobre este punto para llegar allá…’ – ‘Pero ¡el Señor está allá!’”.
El deseo de ser más importante nos impulsa hacia el camino de la mundanidad. De modo que el Papa exhortó a pedir siempre al Señor “la gracia de avergonzarnos, cuando nos encontramos en estas situaciones”. 
La santa vergüenza ante la tentación de la mundanidad: somos siervos inútiles
En efecto, Jesús invierte aquella lógica. Y sentado junto a ellos, les recuerda que “si uno quiere ser el primero, debe ser el último y el servidor de todos”. Y toma a un niño y lo pone en medio de ellos. El Papa pidió que se rece por la Iglesia, “por todos nosotros” – dijo –  para que el Señor nos defienda “de las ambiciones, de la mundanidad, de creernos más grandes que los demás”:
“Que el Señor nos dé la gracia de la vergüenza, aquella santa vergüenza, cuando nos encontramos en aquella situación, bajo aquella tentación, avergonzarnos: ‘¿Pero yo soy capaz de pensar así? Cuando veo a mi Señor en la cruz, ¿y yo quiero usar al Señor para escalar?’. Y que nos dé la gracia de la sencillez de un niño: comprender que sólo vale el camino del servicio… Y quizás, yo imagino una última pregunta: ‘Señor, te he servido toda la vida. He sido el último toda la vida. ¿Y ahora, qué?’. ¿Qué cosa nos dice el Señor? ‘Di’ de ti mismo: ‘Soy un siervo inútil’”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Mensaje del Papa apoyando a los inmigrantes


Migración y paz. integración y desarrollo

Acoger, proteger, promover e integrar a los migrantes forzados es un deber de justicia, civilización y solidaridad, señaló el Papa Francisco, al recibir a los participantes en el VI Foro Internacional Migración y paz.

Después de escuchar con atención tres testimonios, el Santo Padre destacó la importancia del tema de este encuentro, que se desarrolla en Roma: «Integración y desarrollo: de la reacción a la acción»:

«En efecto, no es posible leer los desafíos actuales de los movimientos migratorios contemporáneos y de la construcción de la paz sin incluir el binomio ‘desarrollo e integración’: con tal fin, he querido instituir el Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral, en el cual una Sección se dedica específicamente a lo que concierne a los migrantes, a los refugiados y a las víctimas de la trata».

El comienzo de este tercer milenio se caracteriza por un número impresionante – quizá el mayor de todos los tiempos - de movimientos migratorios que, en términos de origen, tránsito y destino, interesan prácticamente cada parte de la tierra, dijo el Papa en su denso discurso, lamentando que «en gran parte de los casos, se trata de desplazamientos forzados, causados por conflictos, desastres naturales, persecuciones, cambios climáticos, violencias, pobreza extrema y condiciones de vida indignas»:

«Ante este complejo escenario, siento el deber de expresar una preocupación especial por la naturaleza forzosa de muchos flujos migratorios contemporáneos, que aumenta los desafíos planteados a la comunidad política, a la sociedad civil y a la Iglesia y pide que se responda con mayor urgencia a esos desafíos, de forma coordinada y eficaz.

Nuestra respuesta común se podría articular alrededor de cuatro verbos: acoger, proteger, promover integrar».

En lo que respecta a la acogida, ante el rechazo arraigado en el egoísmo y amplificado por demagogias populistas, el Papa subrayó la urgencia de impulsar un cambio con generosidad:

«Es urgente un cambio de actitud, para superar la indiferencia y anteponer a los temores una generosa actitud de acogida hacia los que llaman a nuestras puertas. Para cuantos huyen de guerras y persecuciones terribles, a menudo atrapados en espirales de organizaciones criminales sin escrúpulos, es necesario abrir canales humanitarios accesibles y seguros. Una acogida responsable y digna de estos nuestros hermanos comienza ya en su primer alojamiento en espacios adecuados y decorosos».

Nadie se puede eximir del «imperativo moral» de proteger de la explotación, abusos y violencia a los millones de migrantes, en especial a los que están en situación irregular, los que huyen de guerras y pobreza, a las víctimas de la trata:

«La tutela de sus derechos inalienables, la garantía de sus libertades fundamentales y el respeto de su dignidad son deberes de los que nadie se puede eximir. Proteger a estos hermanos y hermanas es un imperativo moral, que se debe cumplir adoptando instrumentos jurídicos – internacionales y nacionales – claros y pertinentes; cumpliendo opciones políticas justas y clarividentes; prefiriendo procesos constructivos, quizá más lentos, en lugar de consensos inmediatos; actuando programas rápidos y que humanicen en la lucha contra los ‘traficantes de carne humana’ que se enriquecen con las desgracias de los demás; coordinando los esfuerzos de todos los actores, entre los cuales, pueden estar seguros, estará siempre la Iglesia».

Después hacer hincapié en la importancia de acoger, proteger, promover e integrar y de que estos cuatro verbos se conjuguen en primera persona en singular y plural, el Papa reiteró que «representa hoy un deber, un deber hacia hermanos y hermanas que, por razones diversas, están forzados a dejar su lugar de origen: un deber de justicia, de civilización y de solidaridad».

El Santo Padre concluyó sus palabras recordando en especial a los menores:

«Permítanme llamar la atención sobre un grupo especialmente vulnerable entre los migrantes, los que huyen de violencias y pobrezas, y los refugiados, que estamos llamados a acoger, proteger, promover e integrar. Me refiero a los niños y a los adolescentes, forzados a vivir lejos de su tierra de origen y separados de sus afectos familiares. A ellos les he dedicado el Mensaje, más reciente, para la Jornada del Migrantes y del Refugiado, subrayando que es necesario buscar su protección, su integración y soluciones duraderas».

(CdM – RV)

Colaboración del Santo Padre

El Papa participa en proyectos contra la desertificación en el Sahel.

(RV).- Del 21 al 25 de febrero se llevará a cabo en Dakar, Senegal, la reunión anual del Consejo de Administración (CDA) de la Fundación Juan Pablo II para el Sahel, confiada por el Santo Padre desde su creación en 1984, al Consejo Pontificio Cor Unum y que ahora es de competencia del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral. En la reunión tomará parte el Secretario delegado de ese Dicasterio, Mons. Giampietro Dal Toso, en calidad de Observador de la Santa Sede. También está  prevista la visita del Nuncio Apostólico en Senegal, Mons. Michael Wallace Banach.
Durante la reunión, se examinarán los proyectos en espera de financiación; los proyectos ya financiados en 2016 han sido 43 en 6 países, con un presupuesto total de alrededor de 550.000 dólares. Hasta el año 2015 los proyectos han sido aproximadamente 3.200, por un total de más de 37 millones de dólares, según se informa hoy en un comunicado del Dicasterio para el Servicio del Desarrollo Humano Integral.
Los miembros del Consejo de Administración son los Obispos, Lucas Sanou Kalfa de Banfora (Burkina Faso), Presidente; Paul Abel Mamba, de Ziguinchor (Senegal), Vicepresidente; Martin Albert Happe, de Nuakchot (Mauritania), Tesorero; Ambroise Ouédraogo, de Maradi (Níger. Ildo Fortes, de Mindelo (Cabo Verde), el Arzobispo Edmond Djitangar, de N'Djamena (Chad); los Obispos Robert Patrick Ellison, de Banjul (Gambia), Pedro Carlos Zilli, Ode Bafatá (Guinea Bissau) y Augustin Traoré, de Ségou (Mali).
Con la colaboración, en particular, de las Conferencias Episcopales de Italia y Alemania y de la Iglesia local, la Fundación realiza, en nombre del Santo Padre, proyectos contra la desertificación y para la gestión y desarrollo de las unidades agrícolas, para las instalaciones  de bombeo de agua, para la mejora de las aguas potables y la energía renovable, a favor de las comunidades de los países miembros (Burkina Faso, Cabo Verde, Chad, Gambia, Guinea Bissau, Mali, Mauritania, Níger y Senegal). Así mismo, la Fundación se ocupa de la formación  de personal técnico especializado. En el curso de su existencia, también ha promovido el diálogo interreligioso: de hecho la mayoría de sus beneficiarios es de religión musulmana.

Los últimos datos del Índice de Desarrollo Humano (Human Development Index) que calcula el índice de desarrollo humano de cada país, muestran que, entre los últimos 20 de la lista, 19 pertenecen a África y 7 se encuentran en la región del Sahel. Actualmente la situación se ve agravada especialmente por  las frecuentes crisis alimentarias, el agotamiento de los recursos naturales, sobre todo hidrológicos, y la violencia ejercida sobre la población de la zona por grupos extremistas.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)

sábado, 18 de febrero de 2017

pide el Papa

Que los gobiernos favorezcan los pueblos indígenas.

Que los gobiernos reconozcan a las comunidades indígenas como una parte de la población que debe ser valorada y consultada y se fomente su plena participación a nivel local y nacional: lo pidió el Papa Francisco esta mañana, antes de la audiencia general, al recibir en la pequeña aula adyacente al Aula Pablo VI,  a 40 representantes de pueblos indígenas, al término del tercer Foro dedicado a ellos. El encuentro, concluido en Roma el lunes pasado, fue convocado por el FIDA, el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola, que este año celebra 40 años de fundación. 
Estimados amigos,
tengo el placer de encontrarme con ustedes al terminar los trabajos del III Foro de los pueblos indígenas convocado por el Fondo Internacional de Desarrollo Agrícola (FIDA), que celebra este año en 40 aniversario de su fundación. Se han detenido a considerar de qué manera se puede favorecer una mayor responsabilidad de los pueblos autóctonos en la economía. Creo que el problema principal está en cómo conciliar el derecho al desarrollo incluyendo también el derecho de tipo social y cultural, con la protección de las características propias de los indígenas y de sus territorios. Esto se hace más evidente sobre todo cuando se trata de estructurar unas actividades económicas que pueden interferir con las culturas indígenas y su relación ancestral con la tierra. En este sentido, siempre debe prevalecer el derecho al consentimiento previo e informal, según exige el artículo 32 de la Declaración sobre los derechos de los pueblos indígenas. Solo así se puede garantizar una cooperación pacífica entre las autoridades gubernamentales y los pueblos indígenas que supere contradicciones y conflictos.
Un segundo aspecto se refiere a la elaboración de directrices y proyectos que tengan en cuenta la identidad indígena, que presten una atención especial hacia los jóvenes y las mujeres. Inclusión y no consideración solamente. Esto implica que los gobiernos reconozcan que las comunidades indígenas son una parte de la población que debe ser valorada y consultada, y que se ha de fomentar su plena participación a nivel local y nacional. No se puede permitir una marginación o una calificación de clases, primera clase, segunda clase… Integración con plena participación.
A esta necesaria hoja de ruta puede ayudar de manera especial el FIDA con su financiación y competencia, reconociendo que un desarrollo tecnológico y económico que no deja un mundo mejor y una calidad de vida integralmente superior, no puede considerarse progreso.
Y ustedes, en sus tradiciones, en su cultura – porque lo que ustedes llevan en la historia es cultura – viven el progreso con un cuidado especial a la madre tierra. En este momento, donde la humanidad está pecando gravemente al no cuidar a la tierra, yo los exhorto a que sigan dando testimonio de esto y no permitan que nuevas tecnologías, que son lícitas y son buenas, pero no permitan aquellas que destruyen la tierra, que destruyen la ecología, el equilibrio ecológico y que terminan destruyendo la sabiduría de los pueblos.
Les doy las gracias por vuestra presencia aquí, y pido al Todopoderoso que bendiga vuestras comunidades, ilumine el trabajo de los que tienen la responsabilidad de la gestión del FIDA. Muchas gracias.
(MCM-RV)

Catequesis del Papa:

La esperanza que no defrauda

En su catequesis de la Audiencia General del tercer miércoles de febrero – que tuvo lugar en el Aula Pablo VI de la Ciudad del Vaticano, y en la que participaron varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países – el Papa Francisco propuso el tema de la esperanza que no defrauda.
Y lo hizo a partir de la lectura de un pasaje de la Carta de San Pablo a los Romanos, en la que el Apóstol escribe que la esperanza no quedará defraudada, porque el amor de Dios ha sido derramado en nuestros corazones por el Espíritu Santo.
Hablando en italiano, el Santo Padre comenzó recordando que desde pequeños se nos enseña que no es bueno enaltecerse, porque vanagloriarse por lo que se es o por lo que se tiene, además de cierta soberbia, demuestra una falta de respeto con respecto a los demás, especialmente con quienes son menos afortunados. Y destacó que en el pasaje elegido para esta ocasión de la Carta a los Romanos, el Apóstol Pablo nos sorprende porque va más allá, puesto que exhorta dos veces a gloriarnos.
A gloriarnos por la abundancia de la gracia que recibimos de Jesucristo por medio de la fe y a gloriarnos también hasta de las mismas tribulaciones.  Lo que – como manifestó Francisco – resulta más difícil y puede parecer que no tenga nada que ver con la anterior condición de paz. En cambio – prosiguió – constituye la premisa más auténtica y verdadera.
Al respecto el Pontífice explicó que, en efecto, la paz que nos ofrece y nos garantiza el Señor no debe entenderse como la ausencia de preocupaciones, decepciones, faltas o motivos de sufrimiento. Puesto que si fuera así, en el caso en que lográramos estar en paz, aquel momento terminaría pronto y caeríamos inevitablemente en el desánimo. Mientras la paz que brota de la fe es un don: es la gracia de experimentar que Dios nos ama, que siempre está a nuestro lado y que no nos deja solos ni siquiera un instante de nuestra vida. Y esto, como afirma el Apóstol – dijo el Papa Bergoglio –genera la paciencia, porque sabemos que, también en los momentos más duros y sobrecogedores, la misericordia y la bondad del Señor son más grandes que cualquier otra cosa y nada nos arrancará de sus manos y de la comunión con Él.
Por esta razón – prosiguió – la esperanza cristiana es sólida, porque no decepciona. No está fundada en lo que podemos hacer o ser, y ni siquiera en lo que podemos creer. Sino que su fundamento es lo más fiel y seguro que pueda existir, es decir, el amor que Dios mismo tiene por cada uno de nosotros.
Al concluir esta catequesis el Santo Padre reafirmó que la esperanza es un don extraordinario y que nosotros estamos llamados a hacernos, con humildad y sencillez,  “canales” de esperanza para todos. Entonces sí que nuestra vanagloria más grande será la de tener como Padre a un Dios que no tiene preferencias, que no decepciona a nadie, pero que abre su casa a todos los seres humanos, comenzando por los últimos y los alejados, para que, como hijos suyos, aprendamos a consolarnos y a sostenernos recíprocamente.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Custodiemos la paz,

Basta a las guerras de los potentes
La guerra comienza en el corazón del hombre, por esto todos somos responsables y debemos custodiar la paz. Lo subrayó el Papa Francisco en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. El Pontífice puso de manifiesto el tema del sufrimiento de tantos pueblos que son arrollados por las guerras queridas por los potentes y por los traficantes de armas. Y relató cómo vivió, siendo niño, la noticia del fin de la guerra.
La paloma, el arcoíris y la alianza. El Papa Bergoglio se detuvo sobre estos tres puntos. Tres imágenes presentes en la Primera Lectura, tomada del Libro del Génesis, que narra que Noé libera a la paloma tras el diluvio. Esta paloma, que regresa con la ramita de olivo, es “el signo de aquello que Dios quería después del diluvio: la paz, que todos los hombres estuvieran en paz”.  “La paloma y el arcoíris – dijo el Santo Padre – son frágiles”. “El arcoíris – añadió – es bello después de la tempestad, pero después viene una nube y desaparece”. También la paloma – prosiguió – es frágil. Y recordó cuando hace dos años, a la hora del Ángelus dominical, una gaviota mató a dos palomas que había liberado junto a dos niños desde la ventana del Palacio Apostólico.
La gente muere por las guerras queridas por los potentes y los traficantes de armas
“La alianza que Dios hace es fuerte – comentó el Obispo de Roma – pero nosotros la recibimos, la aceptamos con debilidad. Dios hace la paz con nosotros, pero no es fácil custodiar la paz”. “Es un trabajo de todos los días  – añadió – porque dentro de nosotros está todavía aquella semilla, aquel pecado original, el espíritu de Caín quien, por envidia, celos, codicia y deseo de dominación, hace la guerra”. Francisco observó además que, hablando de la alianza entre Dios y los hombres, se hace referencia a la “sangre”: “De su sangre – se lee en la Primera Lectura – yo les pediré cuentas; pediré cuentas a cada ser vivo y pediré cuentas al hombre de la vida de su hermano”. Y observó que nosotros “somos custodios de los hermanos y cuando hay derramamiento de sangre, hay pecado, y Dios nos pedirá cuentas”:
“Hoy en el mundo hay derramamiento de sangre. Hoy el mundo está en guerra. Tantos hermanos y hermanas mueren, también inocentes, porque los grandes, los potentes, quieren un pedazo más de tierra, quieren un poco más de poder o quieren obtener más ganancias con el tráfico de armas. Y la Palabra del Seños es clara: ‘De su sangre, o sea de su vida, yo pediré cuentas; pediré cuentas de esto a cada ser vivo y pediré cuentas de la vida del hombre al hombre, a cada uno de sus hermanos’. A nosotros también  nos parece que estamos en paz aquí. Pero el Señor pedirá cuentas de la sangre de nuestros hermanos y hermanas que sufren la guerra”.
Custodiar la paz: la declaración de guerra comienza en cada uno de nosotros
“¿Cómo custodio yo a la paloma?”, se preguntó Francisco. “¿Qué hago para que el arcoíris sea siempre una guía? ¿Qué hago para que no se derrame más sangre en el mundo?” Todos nosotros – reafirmó – “estamos implicados en esto”. La oración por la paz “no es una formalidad, el trabajo por la paz no es una formalidad”. Y reveló con amargura que “la guerra comienza en el corazón del hombre, comienza en casa, en las familias, entre amigos y después va más allá, a todo el mundo”. ¿Qué hago yo “cuándo siento que llega a mi corazón algo que quiere destruir la paz?”:
“La guerra comienza aquí y termina allá. Las noticias, las vemos en los periódicos o en los telediarios… Hoy tanta gente muere y aquella semilla de guerra que produce la envidia, los celos, la avidez en mi corazón, es la misma – germinada, hecha árbol –  que la bomba que cae sobre un hospital, sobre una escuela y mata a los niños. Es lo mismo. La declaración de guerra comienza aquí, en cada uno de nosotros. De ahí la pregunta: ‘¿Cómo custodio yo la paz en mi corazón, en mi intimidad, en mi familia?’. Custodiar la paz, no sólo custodiarla: hacerla con las manos, artesanalmente, todos los días. Y así lograremos hacerla en el mundo entero”.
El recuerdo de un niño del fin de la guerra
“La sangre de Cristo – puso de manifiesto el Papa  – es la que hace la paz, pero no la sangre que los traficantes de armas o los potentes hacen que se derrame en el mundo. Y compartió un recuerdo personal de cuando era niño:
“Recuerdo: comenzó a sonar la alarma de los Bomberos, después de los periódicos y en la ciudad… Esto se hacía para llamar la atención sobre un hecho o una tragedia y otra cosa. E inmediatamente oí a la vecina de casa que llamaba a mi mamá: ‘¡Señora Regina, venga, venga, venga!’. Y mi mamá salió un poco asustada: ‘¿Qué ha sucedido?’. Y aquella mujer, del otro lado del jardín, le decía: ‘¡Terminó la guerra!’ y lloraba”.
Francisco recordó el abrazo de las dos mujeres, el llanto y la alegría porque la guerra había terminado. Y concluyó diciendo: “Que el Señor nos dé la gracia de poder decir: ‘La guerra ha terminado’ y llorando. ‘Ha terminado la guerra en mi corazón, ha terminado la guerra en mi familia, ha terminado la guerra en mi barrio, ha terminado la guerra en mi lugar de trabajo, ha terminado la guerra en el mundo’. Así será más fuerte la paloma, el arcoíris y la alianza”.
(María Fernanda Bernasconi - RV).

Papa: Olimpiadas Especiales


Esperanza y mensaje para el mundoÉste es vuestro mensaje para el mundo: impulsar un mundo sin barreras ni exclusiones. Toda vida es preciosa y la inclusión enriquece a la sociedad


Con gran alegría, el Papa Francisco recibió a una delegación de la fundación internacional Olimpiadas Especiales - Special Olympics - que promueve el deporte para personas con discapacidades intelectuales, niños y adultos. Extendiendo su cordial saludo a los que participarán en los Juegos Mundiales de invierno, que tendrán lugar en Estiria, Austria, el próximo mes de marzo, el Obispo de Roma hizo hincapié en la importancia de la actividad deportiva para el cuerpo y el espíritu y cuánto nos enseñan los atletas especiales con su lema: «Que yo pueda ganar, pero, si no lo logro, que lo pueda intentar con todas mis fuerzas».

Determinación, destreza, alegría del deporte, inclusión, esperanza y mensaje:

«¡Podemos aprender de ustedes a alegrarnos por las cosas pequeñas y sencillas y a alegrarnos juntos!

El deporte, además, nos ayuda a difundir la cultura del encuentro y de la solidaridad. Juntos, atletas y asistentes, nos muestran que no hay obstáculos ni barreras que no se puedan superar. Ustedes son un signo de esperanza para cuantos se empeñan en impulsar una sociedad más inclusiva. Toda vida es preciosa, toda persona es un don y la inclusión enriquece a toda comunidad y sociedad. ¡Éste es vuestro mensaje para el mundo, un mundo sin confines y sin exclusiones!

Queridos amigos, los Juegos Mundiales de Invierno Special Olympics serán un lindo momento en vuestra vida. Ustedes serán, como dice el lema de esta edición el ‘latido del corazón del mundo’. Les deseo que pasen juntos días de alegría y que encuentren a amigos de todo el mundo. Los encomiendo a la protección de María Santísima e invoco sobre ustedes y sus familiares y todos los participantes la bendición divina. Y, por favor, recen también por mí ¡Gracias!».

(CdM – RV)

Respuestas y testimonio personal del Papa



Francisco a universitarios de Roma, en su discurso escrito y entregado


“La instrucción y la formación académica de las nuevas generaciones es una exigencia primaria para la vida y el desarrollo de la sociedad. He escuchado vuestras preguntas, las leí antes, he reflexionado y escribí un discurso que entregaré al Rector, para responder a las preguntas directamente, desde el corazón. Quisiera responder espontáneamente, me gusta más así”.

Así inició el Papa Francisco su discurso a los estudiantes, al cuerpo docente y al personal de la Universidad Roma 3, la más joven Universidad de la capital italiana, a la que el Pontífice visitó en la mañana de este viernes 17 de febrero. Se trata de la primera visita del Santo Padre a una universidad estatal, que fuera ya visitada por San Juan Pablo II en el 2002.

Frecuentada por casi 40 mil estudiantes, la Universidad Roma 3 es también un activo centro de investigación a dimensión internacional. Considerada una de las mejores universidades emergentes, se posiciona entre las primeras 100 universidades con menos de 50 años.

Con su profunda gratitud por haberlo invitado a visitar la ‘Universidad Roma Tre’, la más joven de la capital italiana, el Papa - en el discurso que entregó - respondió a cuatro universitarios sobre diversos temas que interpelan a la humanidad en el momento presente y ofreció su testimonio personal, recordando su encuentro con Jesús, cuando era joven.

El voluntariado y la solidaridad al servicio de los más necesitados; la no violencia como estilo de vida y de política; la escandalosa contradicción de lo que se derrocha en los armamentos en lugar de erradicar el hambre en el mundo; las urgencias sociales y la pobreza, sin olvidar a los emigrantes y la cultura del encuentro… son algunos de los temas destacados por el Papa Francisco en su discurso escrito.

Ante un mundo que presenta tantos signos de enemistad y violencia, respondiendo a la pregunta de la joven universitaria romana Giulia, recordando su Mensaje para la Jornada Mundial de la Paz 2017- La no violencia: un estilo de política para la paz - el Papa recuerda que «estamos viviendo una guerra mundial a pedazos: hay conflictos en muchas regiones del planeta que amenazan el futuro de enteras generaciones».

Y lamenta, entre las escandalosas contradicciones, que, al tiempo que se habla desde hace decenios de desarme, muchos países están aumentando sus gastos en armamentos, «en un mundo que lucha aún contra el hambre y las enfermedades».

Lejos de desalentarse ante esta dramática realidad, el Papa Francisco alienta a los jóvenes a no perder la esperanza, poniendo en guardia contra aquellos que engañan ofreciendo una felicidad momentánea y aparente, pero que en realidad inducen a callejones sin salida, sin futuro, a laberintos existenciales:

«Las bombas destruyen los cuerpos, las dependencias destruyen las mentes, las almas, y también los cuerpos. Aquí les doy otro ejemplo concreto de contradicción actual: la industria del juego de azar. Las universidades pueden dar una válida contribución para prevenir y contrastar la adicción al juego, que provoca daños graves a las personas y a las familias, con elevados costes sociales».

Respondiendo al joven universitario Niccoló, sobre el servicio a los últimos y la necesidad de impulsar ‘una patria común’, el Papa se refiere a las «tantas urgencias sociales y tantas situaciones de necesidad y de pobreza», que nos interpelan y alienta a impulsar las «acciones constructivas» de ayuda y solidaridad, que se oponen a «la cultura del hedonismo y del descarte, basada en los ídolos del dinero, el placer y el aparentar».

Al responder al joven estudiante romano Riccardo Zucchetti, de 23 años, quien hizo referencia a las “informaciones que en un mundo globalizado se transmiten de modo especial a través de las redes sociales, el Papa Francisco afirmó que en este ámbito tan complejo es necesario realizar un sano discernimiento basado en criterios éticos y espirituales. “Es decir – afirma el Santo Padre – interrogarse acerca de lo que es bueno, haciendo referencia a los valores propios de una visión del hombre y del mundo, una visión de la persona en todas sus dimensiones, sobre todo en la trascendente”.

Testimonio personal de la vida del Papa

El Papa ofrece en el discurso que había preparado un testimonio personal de su vida. Escribe que “se profesa cristiano” y que “la trascendencia a la que se abre y mira es Jesús”; porque está convencido de que “su Evangelio es una fuerza de verdadera renovación personal y social”. Tras poner de manifiesto que no desea proponer a los estudiantes ilusiones o teorías filosóficas o ideológicas, ni tanto menos hacer proselitismo, Francisco les habla de “una Persona” que salió a su encuentro, cuando tenía más o menos la edad de estos jóvenes. Que le abrió horizontes y que le cambió la vida. Una Persona definida “compañero de camino”, que jamás decepciona ni traiciona. Sino que siempre está con nosotros, “con respeto y discreción” a lo largo del camino de nuestra vida.

El Obispo de Roma invita a estos jóvenes a “no tener miedo de abrirse a los horizontes del espíritu”. Y les escribe que si reciben el don de la fe, “no teman abrirse al encuentro con Cristo para profundizar su relación con Él”. Porque “la fe jamás limita el ámbito de la razón”, sino que la abre a una visión integral del hombre y de la realidad, preservándola del peligro de reducir a la persona a “material humano”.

Naturalmente, el Pontífice escribe que con Jesús las dificultades no desaparecen, sino que se afrontan de modo diverso, sin miedo, sin mentir a sí mismos, ni a los demás; sino con la luz y la fuerza que proviene de Él. De modo que es posible – como afirmaba el estudiante romano – llegar a ser “agentes de la caridad intelectual”, a partir de la misma Universidad, a fin de que sea un lugar de formación en la “sabiduría”, es decir de “educación integral de la persona”.

Universidad como lugar donde se elabora la cultura del encuentro

Por otra parte, el Papa Bergoglio destaca que la Universidad también puede ser un lugar en el que se elabora la cultura del encuentro y de la acogida de personas de diversas tradiciones culturales y religiosas.

De hecho, en su respuesta a Nour Essa – de 31 años, nacida en Damasco, Siria, quien llegó a Italia con el mismo Santo Padre procedente de la isla de Lesbos – y quien hizo referencia al “miedo” que los occidentales tienen con respecto a los extranjeros, en cuanto podrían “amenazar la cultura cristiana de Europa”; Francisco afirma que la cerrazón en sí mismos o en la propia cultura, jamás es el camino para volver a dar esperanza y poner en práctica una renovación social y cultural.

Porque como escribe el Pontífice, una cultura se consolida en la apertura y en la confrontación con las demás culturas, siempre que tenga una clara y madura conciencia de los propios principios y valores. De ahí que el Papa Bergoglio haya animado a los profesores y a los estudiantes a vivir la Universidad como ambiente de verdadero diálogo, que no comprime las diversidades ni las exaspera, sino que se abre a la confrontación constructiva. Porque como afirma Francisco “estamos llamados a comprender y apreciar los valores del otro, superando las tentaciones de la indiferencia y del temor”.

(CdM - María Fernanda Bernasconi - RV)

El Papa Francisco vuelve a la periferia de Roma:


El domingo visitará la parroquia de Ponte di Nona.

(RV).- En la tarde del domingo 19 de febrero el Santo Padre Francisco volverá a la periferia romana, en esta ocasión para visitar a la comunidad de la parroquia de Santa María Josefa del Corazón de Jesús, en la homónima plaza de Castelverde de Lunghezza, en el barrio de Ponte di Nona, situado en la zona este de la periferia de la capital.
Recibirán al Pontífice el Cardenal Vicario Agostino Vallini, el Obispo Auxiliar del sector Este, Monseñor Giuseppe Marciante, el Párroco, don Francesco Rondineli y el Vice-párroco, don Luca Bazzani.
Durante su visita Francisco encontrará a los niños del catequismo, a los jóvenes, a los enfermos, a las familias y a los agentes de la Caritas de la parroquia, confesará a cuatro parroquianos y presidirá la Santa Misa. Será la décimo tercera visita del Papa Francisco a una parroquia de la diócesis de Roma, la segunda a poco después de un mes: el 15 de enero pasado había visitado la parroquia de Santa María en Setteville, en el Municipio de Guidonia.
El actual párroco, don Francesco Rondinelli, asumió su cargo 5 meses atrás. “Todo párroco sueña que su comunidad reciba la visita del Santo Padre pero no lo hubiera esperado jamás, me parecía un deseo imposible de realizar, mucho menos a pocos meses de mi nombramiento – explica don Francesco. Cuando el cardenal Vallini me llamó, me comenzaron a temblar las piernas y sentí una alegría difícil de expresar con palabras”.
Santa Josefa del Corazón de Jesús es una iglesia de construcción reciente dedicada a María Josefa Sancho de Guerra, fundadora de la Congregación de las Siervas de Jesús de la Caridad, canonizada por San Juan Pablo II el 1° de octubre del 2000.
Esta misma iglesia fue visitada por San Juan Pablo II en el 2001: allí el Pontífice celebró la misa y donó a la parroquia un valioso crucifijo que hoy domina sobre el altar y una pintura que representa a La Piedad. La parroquia se encuentra en el corazón del barrio, a dos pasos del Centro Comercial Roma Est y entre dos alas de edificios populares, todos pintados con diversos colores. De las 6.500 familias que habitan en el barrio, la mayor compuesta por jóvenes con niños pequeños, un tercio vive en las casas populares.
Son poco más de 200 los niños del catequismo que frecuentan asiduamente la parroquia, dotada de campos de futbol y básquet. Además, cuenta con un Centro Caritas donde una veintena de voluntarios de “manera encomiable” distribuyen víveres a más de 200 familias. “La tasa de pobreza es muy alta en el barrio – asegura el párroco – no hay trabajo y nosotros hacemos todo lo posible”.2017-02-16 Radio Vaticana

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