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sábado, 8 de abril de 2017

El Papa Francisco y la cuaresma

Quinta predicación de Cuaresma
 “Se ha manifestado la justicia de Dios”. El V centenario de la Reforma protestante, una ocasión de gracia y de reconciliación para toda la Iglesia”. Es el tema que abordó, el primer viernes de abril, el Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, y miembro de la Renovación Carismática Católica frente al Santo Padre.





En efecto, a las 9.00, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico del Vaticano, el Santo Padre Francisco asistió, junto a los demás miembros de la familia pontificia, a la quinta Predicación de Cuaresma, durante la cual el Predicador abordó cuatro puntos, a saber: “Los orígenes de la Reforma protestante”; “La doctrina de la justificación por la fe, después de Lutero”; “La justificación por la fe: ¿doctrina de Pablo o de Jesús?” y “Cómo predicar hoy la justificación por la fe”.

Los orígenes de la Reforma protestante

En el primer punto, el Padre Cantalamessa trató de arrojar luz sobre la historia y sobre el estado actual del debate que representa la forma más útil para hacer del aniversario del V Centenario de la Reforma protestante, una ocasión de gracia y de reconciliación para toda la Iglesia. Y para lo cual, invitó a releer el pasaje de la Carta a los Romanos que dice que “independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, atestiguada por la ley y los profetas, justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen”.

La doctrina de la justificación por la fe, después de Lutero

En el segundo punto de sus reflexiones, el Predicador de la Casa Pontificia afirmó que después de Lutero la doctrina de la justificación gratuita por la fe, en los que hicieron de ello una razón de vida, tuvo como consecuencia una indudable mejora en la calidad de vida cristiana, gracias a la circulación de la palabra de Dios en lengua vulgar, así como a los numerosos himnos y cantos inspirados, a los textos escritos especialmente y hechos accesibles al pueblo, gracias a la entonces reciente invención y difusión de la imprenta. Si bien, desde un punto de vista exterior, la tesis de la justificación por la sola fe se convirtió en la línea divisoria entre el catolicismo y el protestantismo.

Contraposición que se extendió hasta convertirse también en una contraposición entre cristianismo y judaísmo, con los católicos que representaban, según algunos, la continuación del legalismo y ritualismo judío, y el protestantismo que representaba la novedad cristiana.

Pero tal como recordó el Padre Cantalamessa, a partir de los años 70 del siglo pasado, se produjo un vuelco radical en el ámbito de los estudios bíblicos. Se trata – dijo – de la llamada “nueva perspectiva sobre Jesús de Nazaret”, también conocida como “tercera vía de investigación sobre el Jesús histórico”. A la vez que recordó que esta nueva perspectiva, consiste en reconocer en el judaísmo la verdadera matriz dentro de la cual se ha formado el cristianismo, destruyendo el mito de la irreductible alteridad del cristianismo con respecto al judaísmo. Y añadió que el criterio con el que se juzga la mayor o menor probabilidad de que un dicho y un hecho de la vida de Jesús sea auténtico es su compatibilidad con el judaísmo de su tiempo y no su incompatibilidad como se pensaba en un tiempo.

La justificación por la fe: ¿doctrina de Pablo o de Jesús?


Según la opinión del Predicador – tal como lo expresó en su tercer punto – la dificultad nace a partir del hecho de que la exégesis de Pablo se comporta, a veces, como si el problema comenzara con él y como si Jesús no hubiera dicho nada al respecto. Pero recordó que la doctrina de la justificación gratuita por la fe no es una invención del Apóstol, sino el mensaje central del Evangelio de Cristo. “Si no fuera así – dijo – tendrían razón los que dicen que Pablo, y no Jesús, es el verdadero fundador del cristianismo”.

Cómo predicar hoy la justificación por la fe

En la parte final de sus reflexiones, el Predicador de la Casa Pontificia se preguntó cuál podría ser la conclusión de esta rápida mirada de los cinco siglos transcurridos desde el comienzo de la Reforma protestante. A lo que respondió que, ante todo, es vital que el centenario de la Reforma no se desaproveche, permaneciendo prisioneros del pasado, intentando establecer errores y razones, quizá con un tono más pacífico que el pasado.

El Padre Raniero Cantalamessa, concluyó este ciclo de predicaciones dirigiendo al Papa y a los demás presentes sus mejores deseos por una ¡feliz y Santa Pascua!

(María Fernanda Bernasconi - RV).

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