Diálogo y escucha para construir un mundo mejor.

Aliento del Papa a voluntarios del Teléfono Amigo de Italia
Con el diálogo y la escucha en la familia, en el trabajo y en la política aprendemos que el otro es un don de Dios, que nos interpela en los más necesitados y nos impulsa a derribar muros y crear puentes.



Al recibir a los miembros de la organización de voluntariado telefónico al servicio de la escucha y del diálogo – Teléfono Amigo - que en Italia cumple 50 años, el Papa Francisco reiteró la importancia de acompañar a las personas que se sienten solas ante las dificultades y la indiferencia en nuestro mundo de hoy:


«Se trata de un servicio importante, en especial en el actual contexto social, marcado por múltiples malestares, originados a menudo en el aislamiento y la falta de diálogo. Las grandes ciudades superpobladas son emblema de un género de vida poco humano al que los individuos se están acostumbrando: indiferencia difusa, comunicación cada vez más virtual y menos personal, carencia de valores firmes sobre los cuales fundar la existencia, cultura del tener y aparentar. En este contexto, es indispensable favorecer el diálogo y la escucha».

El Obispo de Roma hizo hincapié en la necesidad de impulsar el diálogo expresión de la caridad al servicio del bien común:

«A través del diálogo podemos aprender a ver que el otro no es una amenaza, sino un don de Dios, que nos interpela y pide ser reconocido. Dialogar ayuda a las personas a humanizar las relaciones y a superar las incomprensiones.

¡Si hubiera más diálogo - diálogo verdadero - en las familias, en los ambientes de trabajo, en la política, se solucionarían más fácilmente muchas cuestiones!

Si no hay diálogo aumentan los problemas, los malentendidos, las divisiones».

El diálogo requiere capacidad de escucha, señaló también el Papa, destacando que el que sabe escuchar, escucha a Dios y a los hermanos necesitados, crea puentes de comunicación:

«La actitud de la escucha, de la que Dios es modelo, nos impulsa a derribar los muros de las incomprensiones, a crear puentes de comunicación, superando el aislamiento y la cerrazón en nuestro mundo pequeño».

Con su aprecio por el voluntariado del diálogo y la escucha, ésta fue la exhortación del Santo Padre para construir un mundo mejor:

«Queridos amigos, a través del diálogo y de la escucha podemos ayudar a construir un mundo mejor, haciendo que sea lugar de acogida y respeto, contrarrestando así las divisiones y los conflictos. Los aliento a proseguir con entusiasmo renovado su valioso servicio a la sociedad, para que nadie quede aislado, para que no se quiebren los lazos del diálogo y para que nunca falte la escucha, que es la manifestación más simple de la caridad hacia los hermanos.

Al tiempo que cuento con sus oraciones, los encomiendo a la protección de la Virgen María, Mujer del silencio y de la escucha, y los bendigo de corazón a ustedes, a sus colaboradores y a todos los que ‘encuentran’ telefónicamente en su trabajo de cada día».

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.