Papa: Olimpiadas Especiales


Esperanza y mensaje para el mundoÉste es vuestro mensaje para el mundo: impulsar un mundo sin barreras ni exclusiones. Toda vida es preciosa y la inclusión enriquece a la sociedad


Con gran alegría, el Papa Francisco recibió a una delegación de la fundación internacional Olimpiadas Especiales - Special Olympics - que promueve el deporte para personas con discapacidades intelectuales, niños y adultos. Extendiendo su cordial saludo a los que participarán en los Juegos Mundiales de invierno, que tendrán lugar en Estiria, Austria, el próximo mes de marzo, el Obispo de Roma hizo hincapié en la importancia de la actividad deportiva para el cuerpo y el espíritu y cuánto nos enseñan los atletas especiales con su lema: «Que yo pueda ganar, pero, si no lo logro, que lo pueda intentar con todas mis fuerzas».

Determinación, destreza, alegría del deporte, inclusión, esperanza y mensaje:

«¡Podemos aprender de ustedes a alegrarnos por las cosas pequeñas y sencillas y a alegrarnos juntos!

El deporte, además, nos ayuda a difundir la cultura del encuentro y de la solidaridad. Juntos, atletas y asistentes, nos muestran que no hay obstáculos ni barreras que no se puedan superar. Ustedes son un signo de esperanza para cuantos se empeñan en impulsar una sociedad más inclusiva. Toda vida es preciosa, toda persona es un don y la inclusión enriquece a toda comunidad y sociedad. ¡Éste es vuestro mensaje para el mundo, un mundo sin confines y sin exclusiones!

Queridos amigos, los Juegos Mundiales de Invierno Special Olympics serán un lindo momento en vuestra vida. Ustedes serán, como dice el lema de esta edición el ‘latido del corazón del mundo’. Les deseo que pasen juntos días de alegría y que encuentren a amigos de todo el mundo. Los encomiendo a la protección de María Santísima e invoco sobre ustedes y sus familiares y todos los participantes la bendición divina. Y, por favor, recen también por mí ¡Gracias!».

(CdM – RV)

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.