Papa Francisco a obispos Franceses
Abran caminos de esperanza y misericordia

(RV).- Ayuden a los conciudadanos franceses a “reforzar la esperanza y a buscar el bien común”: lo escribe el Papa Francisco en un mensaje, firmado por el Secretario de Estado Pietro Parolin, a los participantes en la Plenaria de los obispos franceses, reunidos en estos días en Lourdes.
El Santo Padre recuerda que el país vive en un contexto “aun marcado” por los graves atentados que lo asolaron y en la perspectiva de una importante convocación electoral. Y a pocos días de la clausura del Jubileo de la Misericordia, “pide al Señor que ayude a los obispos a abrir nuevos caminos para que los años venideros estén impregnados de misericordia, para ir al encuentro de cada uno ofreciéndole el amor y la ternura de Dios”.
En el mensaje el Papa recuerda asimismo los 60 años de la “Misión Obrera” e invita a “tener el coraje de llegar a todas las periferias que tienen necesidad del Evangelio”.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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