Tren de los niños
cristiano es quien hace el bien
28/5/2016


(RV).- Tal como estaba previsto, a mediodía del último sábado de mayo y en un ambiente lleno de alegría, tuvo lugar el encuentro y abrazo del Obispo de Roma con los pequeños participantes en la nueva edición de la iniciativa conocida como el “Tren de los niños”, que organiza el Atrio de los Gentiles, para menores que se encuentran en situaciones de dificultad. En esta ocasión llegaron a la Ciudad del Vaticano para el encuentro con el Papa Franciscomás de 400 niños procedentes de la región italiana de Calabria.
Los emigrantes “no son un peligro, sino que corren peligro”. Con este juego de palabras el Santo Padre fotografió la situación de los prófugos y migrantes en fuga de las guerras y persecuciones durante su encuentro con estos pequeños huéspedes del “Tren de los niños”, que se reunieron con el Pontífice en el atrio del Aula Pablo VI.
En este tren, cargado por el dolor de las vicisitudes de sus pequeños pasajeros, viajaba también la Orquesta infantil “Cuatro cantos” de Palermo, en el que cantan niños de ocho etnias gracias a la iniciativa de María Salvia, Directora de una escuela de Vibo Marina, que llevó a Francisco el dinero que recaudaron en una colecta para los chicos de Lesbos y una carta, firmada por sus alumnos, que el Cardenal Gianfranco Ravasi leyó al Papa:
“Hemos reflexionado acerca de todos aquellos adultos y niños que dejan su tierra a causa de la guerra y de las persecuciones. Muchos ni siquiera logran alcanzar la meta a causa de aquellas olas que deberían garantizarles la salvación y que, en cambio, los traicionan y los llevan a la muerte. Pensamos en ellos y no logramos comprender cómo en el mundo puedan existir tantas injusticias. Prometemos recibir a quien llegue a nuestro país, sin considerar a quien tenga un color de la piel diverso, a quien hable una lengua diferente o profese otra religión, un enemigo peligroso”.
En efecto la edición de este año del “Tren de los niños” está dedicada a los pequeños emigrantes que han afrontado un gran viaje en busca de esperanza, y también está dirigida a los niños que los han acogido en sus ciudades, en sus escuelas y en sus casas. De ahí el lema de “Traídos por las olas”, como ha sucedido a un joven nigeriano que dejó su país con sus padres para huir de la guerra, pero que durante el viaje perdió a su papá y a su mamá en una de las tantas y dramáticas tragedias del mar. Él logró sobrevivir y ahora vive en la localidad de Lamezia, donde ha sido acogido como un hijo.
Durante este conmovedor encuentro con centenares de niños de diversas etnias y religiones sobre el drama de la inmigración, observado desde el punto de vista de los pequeños, uno de ellos, Sayende, procedente de Nigeria le dijo a Francisco: “Buenos días Papa, quiero pedirte que reces por mi familia que está en el cielo y por mis amigos, que también se fueron al cielo, murieron en el agua”.
Sabiendo que los niños entienden, el Santo Padre amplificó para ellos palabras como “paz, hermandad, comprensión, bien, igualdad y acogida”. Mientras una niña le preguntó alPontífice qué significa para él “ser Papa”.
“Significa – fue la respuesta – hacer el bien que yo puedo hacer. Siento que Jesús me ha llamado para esto. Jesús ha querido que yo fuera cristiano, y un cristiano debe hacer esto. Y Jesús también ha querido que yo fuera sacerdote, obispo; y un sacerdote y un obispo deben hacer esto. Yo siento que Jesús me dice que tengo que hacer esto: esto es lo que siento”.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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