Temas de interés común en el encuentro del Papa con el presidente bielorruso.

La mañana del sábado 21 de mayo, el Santo Padre Francisco recibió en Audiencia, en el Palacio Apostólico Vaticano, al Señor Aleksandr Lukashenko, Presidente de la República de Belarús, el cual encontró luego al Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, acompañado por Mons. Paul Richard Gallagher, Secretario para las Relaciones con los Estados.

Durante los cordiales coloquios se expresó satisfacción por el buen estado de las relaciones bilaterales y se trataron algunas temáticas de interés común, con particular referencia a la vida de la Iglesia en Bielorrusia y a la pacífica convivencia entre la comunidad católica y ortodoxa del País, como también entre las otras confesiones religiosas.

Se subrayó, finalmente, el papel desarrollado por la ciudad de Minsk, como sede de algunos recientes coloquios finalizados a la búsqueda de soluciones para la paz en la Región.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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