Papa: 

Con la Madre de Jesús, en la víspera de Pentecostés
convocar al Espíritu Santo prometido por Cristo, perseverando unánimemente en la oración con María, para crecer en la fe y en la caridad.



(RV).- En la audiencia general de los sábados del Jubileo de la Misericordia, en la víspera de la Solemnidad de Pentecostés, el Papa Francisco invitó a contemplar el modelo de la Virgen María, icono de la piedad, aprendiendo de la Madre de Dios a amar al Señor y al prójimo.
En sus exhortaciones a los numerosos peregrinos de tantas partes del mundo - que a pesar de la intensa lluvia, acudieron a la cita jubilar, en la Plaza de San Pedro - el Obispo de Roma hizo hincapié en la importante y tierna presencia materna de la Virgen, en nuestras vidas, así como fue en Cenáculo, con los ruegos de María implorando que el don del Espíritu Santo Consolador abra e ilumine nuestros corazones:
«A través de la intercesión de la Virgen María, estamos invitados, en la víspera de Pentecostés a sacudir nuestra indiferencia, que a veces nos impide ver las necesidades de nuestros hermanos y liberarnos de la esclavitud de los bienes materiales.
En esta víspera de Pentecostés, queremos unirnos espiritualmente con la Virgen María y los apóstoles reunidos en oración en espera del Espíritu Santo. El Paráclito nos ayude a crecer en la fe y en la caridad para ser testimonios de la verdadera piedad.
Mañana celebraremos la Solemnidad de Pentecostés. Pidamos al Espíritu Santo que llene nuestros corazones. Abrámoslos a su acción. San Pablo nos recuerda que es el mismo Espíritu el que intercede por nosotros con gemidos inefables. Pidámosle que sostenga nuestra oración y nuestras acciones, que las ilumine con su luz, que las haga conformes a la voluntad de Dios».
El mes mariano y el Rosario, no podían faltar en las palabras del Papa
«Este mes de María nos invita a multiplicar cotidianamente los actos de devoción e imitación de la Madre de Dios. ¡Recen el Rosario cada día! ¡Dejen que la Virgen Madre posea su corazón, encomendándole lo que son y tienen! Y Dios será todo en todos»
En su cordial bienvenida a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, el Papa Francisco recordó que la audiencia general coincidió con la memoria litúrgica de San Matías - que completó el número doce de los Apóstoles, después de la Ascensión del Señor, cuando los mismos junto con María y varios discípulos, se dedicaron a la oración y a esperar la venida del Espíritu Santo:
«Hoy es la fiesta de San Matías, el último apóstol que entró entre los Doce. Que su vigor espiritual estimule en ustedes, queridos jóvenes - en especial a los alumnos del Sagrado Corazón y Pablo VI de Roma – a ser coherentes con su fe. Que su entrega a Cristo Resucitado los sostenga a ustedes, queridos enfermos, en los momentos de mayor dificultad. Que su mediación misionera les recuerde a ustedes, queridos recién casados, que el amor es el cimiento insustituible de la familia»

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.