el Papa saludando a los fieles de diferentes lenguas repitió
“Hay más alegría en el dar,
  que en el recibir”

“Pertenecer a la Iglesia es un regalo maravilloso”. El Papa Francisco durante su catequesis jubilar del segundo sábado de abril, pidió a los fieles de lengua portuguesa, que fueran conscientes del valor que tiene ser parte de esta familia que es la Iglesia, y en este sentido imploró a la Virgen María para que nos ayude a ser un “instrumento de caridad” con los hermanos. 

Ayuda, limosna, misericordia, dar, caridad… fueron algunos de los conceptos que subrayó el Obispo de Roma durante sus mensajes dirigidos a los peregrinos de diferentes lenguas. “En este Año Jubilar pidamos la gracia de tener una mirada de amor más atenta con las personas que ayudan, descubriendo así que hay más alegría en el dar que en recibir”, explicó a los fieles de lengua francesa.
Saludando a los personas llegadas desde Polonia, les invitó a pasar las Puertas Santas de las Basílicas Papales de Roma -que también están abiertas en sus diócesis-, para obtener la indulgencia jubilar, tanto para ellos como para sus personas queridas o los difuntos, así como para los que dedican su tiempo a las obras de misericordia, los enfermos, los prisioneros o los ancianos que no pueden levantarse o salir de sus casas para atravesar este símbolo jubilar. Y en este sentido recordó a los fieles de lengua árabe que “no tenemos que tener miedo de la misericordia, porque es un amor que nos lleva a reconocer el rostro de Jesús y a involucrarnos con Él”.
Dirigiéndose a los jóvenes, Francisco pidió que este Año Santo “sea de particular intensidad”, “siendo fieles de vuestro Bautismo”, por su parte pidió a las parejas de recién casados que sean protagonistas en la Iglesia y en la sociedad, contribuyendo a la construcción de la civilización del amor.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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