“El criterio apostólico”

Reforma de los medios de comunicación del Vaticano
(RV).- “Anunciar el Evangelio, valorizar los recursos humanos, optimizar los costos, los nuevos procesos de producción y repensar la comunicación”. Son algunos de los puntos claves de la reforma de los medios de comunicación del Vaticano, así lo indicó este miércoles el Prefecto de la Secretaria para la Comunicación, Mons. Darío Edoardo Vigano, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, dirigiéndose a los participantes del 10° Seminario de Comunicadores organizado por la Pontificia Universidad de la Santa Cruz.
El Prefecto de la Secretaria para la Comunicación subrayó que el criterio fundamental de la reforma de los medios vaticanos es el “criterio apostólico”. La reforma, dijo, para ser eficaz deberá tener en cuenta no sólo las estructuras, sino también los “procesos comunicativos”. Con esto se busca – agregó Mons. Vigano – hacer que el Evangelio y el Magisterio del Santo Padre llegue al corazón de todas las personas.
Luego de haber explicado los tiempos y los modos de la reforma que este año inician con Radio Vaticano y el Centro Televisivo Vaticano, el Prefecto de la Secretaria afirmó que la reforma no es solamente un “cambio semántico”, un maquillaje o una simple unión o coordinación de estructuras. Se trata, dijo, de “repensar” la comunicación vaticana para hacerla más eficaz, sobre todo en un momento en el cual – con el desarrollo de los medios digitales – es necesario una mayor convergencia e interactividad. En especial, agregó Mons. Vigano, se necesita repensar los procesos productivos “de modo transversal”, de tal modo que se pueda alcanzar un nuevo “flujo comunicativo”. Por lo tanto, un sistema comunicativo nuevo, que también este actualizado a nivel tecnológico, pero que al mismo tiempo no olvide las distintas realidades necesitadas en ámbito de la comunicación.
El Prefecto de este dicasterio Vaticano, advirtió que es necesario vencer la retórica auto-consoladora y “abrir las ventanas” para ver si de verdad respondemos a las preguntas de nuestros interlocutores. Para esto, dijo, se deben valorizar los recursos humanos a través de algunos puntos claves como la formación, la reorganización, la participación, el trabajo en equipo y el compartir. En este sentido, Mons. Vigano señaló la importancia del “trabajo en equipo”, para vencer los males del individualismo y de la falta de coordinación.
Antes de concluir su intervención, el Prefecto de la Secretaria para la Comunicación resaltó la importancia del liderazgo, en particular en la comunicación, que no sea más jerárquica, normativa, sino “retarquica”, es decir, que privilegie la red de sus colaboradores, que valorice al personal. Una guía que se base en el compartir, que sea capaz de transformar un déficit comunicativo en un surplus comunicativo. Un liderazgo que esté orientado más a hacer preguntas que a recibir respuestas. Finalmente, respondiendo a algunas preguntas de los participantes, Mons. Vigano evidenció que en la comunicación – en cualquier nivel - es fundamental cultivar las relaciones humanas, crear un contexto de simpatía humana. El corazón, dijo, se abre solo a un amigo.


Fuente: NEWS.VA

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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