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el Papa al Movimiento por la Vida

Continúen con confianza siendo buenos Samaritanos

(RV).- "¡Les agradezco por el bien que han hecho y los aliento a proseguir con confianza en este camino y a continuar siendo buenos samaritanos!" Fueron palabras del Papa Francisco al recibir en audiencia este viernes, en la Sala Regia en el Vaticano, a más de 500 participantes en el Congreso de los Centros de Ayuda a la Vida.

En su discurso el Pontífice dispensó a los presentes palabras de aliento para proseguir la importante obra que realizan en favor de la vida desde la concepción hasta su natural final, teniendo en cuenta las condiciones de sufrimiento en que viven tantos hermanos. “Es necesario, destacó Francisco, nutrir sensibilidad personal hacia aquellas situaciones de pobreza y de explotación que afectan a las personas más débiles y desfavorecidas”.

El Papa recordó la vulnerabilidad de las familias por la pobreza, la soledad de los ancianos, los jóvenes desorientados, víctimas de dependencias y esclavitudes, subrayando que para ser discípulos de Cristo, es necesario estar al lado de quien sufre, haciéndose cargo de sus fragilidades y dolores. "Estas personas -dijo Francisco- son iconos de aquel hombre del Evangelio que recorriendo el camino de Jerusalén a Jericó encontró unos bandidos que le robaron y golpearon". “También en nuestro tiempo, subrayó, existen tantos heridos a causa de los bandidos de hoy que los despojan de sus haberes y también de su dignidad”.

Instándolos a no cansarse de obrar “por la tutela de la personas más indefensas", el Papa hizo hincapié en “la necesidad de trabajar, en distintos niveles y con perseverancia, en la promoción y defensa de la familia y sobre todo, en referencia al don de los hijos y en la afirmación de la dignidad de la mujer”. “Me gusta subrayar - continuó el Papa - que en su actividad, ustedes han acogido siempre a todos, prescindiendo de la religión y de la nacionalidad”.

El Obispo de Roma concluyó su discurso expresando la certeza de que, en el Año de la Misericordia, la actividad realizada por el Movimiento por la Vida recibirá un especial beneficio. “Que esto sea para ustedes, dijo, un fuerte estímulo de renovación interior para hacerse misericordiosos como es misericordioso nuestro Padre”.

(MCM – RV)



Texto Completo del discurso a los participantes del Congreso de los Centros de Ayuda a la Vida:

Queridos hermanos y hermanas del Movimiento por la Vida

Han venido a Roma de toda Italia para participar en la conferencia nacional y renovar una vez más el compromiso de defender y promover la vida humana. Los saludo a todos cordialmente, empezando por su Presidente, a quien agradezco las palabras con las que ha introducido este encuentro. Los animo a continuar con su importante labor a favor de la vida desde la concepción hasta su fin natural, teniendo en cuenta también las difíciles condiciones que tantos hermanos y hermanas deben afrontar y a veces sufrir.

En las dinámicas existenciales todo está relacionado y se debe alimentar la sensibilidad personal y social tanto para acoger una nueva vida y también hacia las situaciones de pobreza y explotación que afectan a los más vulnerables y desfavorecidos. Si por una parte «no parece factible un camino educativo para acoger a los seres débiles que nos rodean si no se protege a un embrión humano» (Lett. enc. Laudato si’,120), por otra parte «la propia vida es un don que debe ser protegido de diversas formas de degradación» (ibid., 5). Efectivamente constatamos con dolor que son tantas las personas probadas por condiciones de vida difíciles que requieren nuestra atención y nuestro compromiso solidario.

El suyo no es sólo un servicio social, es justo y noble. Para los discípulos de Cristo, ayudar a la vida humana herida significa ir al encuentro de las personas que lo necesitan, para estar a su lado, hacerse cargo de su fragilidad y su dolor para que puedan recuperarse. ¡Cuántas familias son vulnerables debido a la pobreza, la enfermedad, la falta de trabajo y de una casa! ¡Cuántos ancianos! –padecen la carga de sufrimiento y soledad! ¡Cuántos jóvenes se pierden, amenazados por las adicciones y otras esclavitudes, y en espera de recuperar la confianza en la vida! Estas personas, heridas en cuerpo y espíritu, son iconos del hombre del Evangelio que, por el camino de Jerusalén a Jericó cayó en manos de ladrones que le robaron y golpearon. Él experimentó primero la indiferencia de algunos y luego la proximidad del buen samaritano (cf. Lc 10,30-37).

En ese camino, por el desierto de la vida, en nuestro tiempo todavía hay muchos heridos, a causa de los ladrones de hoy en día, que lo despojaron no sólo los bienes, sino también su dignidad. Y de cara al dolor y las necesidades de estos hermanos indefensos, algunos miran al otro lado o pasan de largo mientras otros se detienen y responden con generosa dedicación a su grito de ayuda. Ustedes, miembros del Movimiento por la Vida, en cuarenta años han tratado de imitar el Buen Samaritano. Frente a las diversas formas de amenazas a la vida humana, se han acercado a la fragilidad del prójimo, han trabajado para que no se sientan excluidos y rechazados por la sociedad aquellos que viven en condiciones precarias. Por la acción principal de los "Centros de Ayuda a la Vida", extendida por toda Italia, ha sido motivo de esperanza y renacimiento para muchas personas.

Le doy las gracias por el bien que han hecho y que hacen con tanto amor, y los animo a continuar con confianza en este camino, sin dejar de ser buenos samaritanos! No se cansen de trabajar por la protección de las personas más indefensas, que tienen el derecho a nacer a la vida, así como cuántos están pidiendo una existencia más sana y digna. En particular, existe la necesidad de trabajar en diferentes niveles y con perseverancia, en la promoción y defensa de la familia, el primer recurso de la sociedad, sobre todo en referencia al don de los hijos y la afirmación de la dignidad de la mujer. En este sentido, me gustaría resaltar que en su actividad, siempre han dado la bienvenida a todos, independientemente de la religión y la nacionalidad. El número de mujeres, especialmente los inmigrantes, que vienen a sus centros demuestra que cuando se les ofrece un apoyo concreto, la mujer, a pesar de los problemas y limitaciones, es capaz de triunfar en su interior una sensación de amor, la vida y la maternidad.

Queridos hermanos y hermanas, estoy seguro de que su actividad, pero antes su espiritualidad, recibirán un beneficio especial del inminente Año Santo de la Misericordia. Sea para ustedes fuerte estímulo para la renovación interior, para ser "misericordiosos como nuestro Padre es misericordioso" (Lc 6:36). Encomiendo a cada uno de ustedes y todos sus buenos proyectos a María, Madre de los vivientes. Los acompaño con mi bendición, y les pido que por favor oren por mí.

Simposio Internacional 

sobre Trata en el Vaticano

(RV).- La Pontificia Academia de las Ciencias Sociales realizará el Simposio Mundial de Jóvenes contra la Trata de personas para dar a conocer la preocupante situación por las nuevas formas de esclavitud, que afectan a millones de personas en todo el mundo.

La cita será el 7 y 8 de noviembre en la Casina Pío IV del Vaticano y tendrá por lema "El perfecto amor echa fuera el temor, la avidez y la esclavitud: los jóvenes tienen que guiar el camino".

Los organizadores buscan “concientizar sobre esta temática y hacer que el tema sea tratado por los medios de comunicación”, además explican que “escuchar el testimonio de víctimas de trata, activistas y referentes políticos, sociales y religiosos permitirá desarrollar una estrategia para conformar una red mundial de jóvenes con experiencia territorial que sean promotores y puntos de referencia para las agencias y las instituciones que combaten esta causa en el mundo”.

El canciller de la Academia Pontificia de Ciencias y Ciencias Sociales, monseñor Marcelo Sánchez Sorondo explicó que el nombre del Simposio “indica el camino que deben andar guiando los y las jóvenes: el amor perfecto echa fuera el temor, la avidez y la esclavitud. De modo que solo viviendo la plenitud del amor se puede liberar a nuestros hermanos de la esclavitud y de los motivos de la misma que son el temor y la avidez, por lo que instrumentalizamos al nuestro prójimo haciéndolo esclavo de nuestros intereses hasta llegar a considerarlos cosas y no personas”.

“Las expectativas -continua monseñor Sánchez Sorondo- son la concientización generacional, el descubrimiento de las mejores prácticas para erradicar la esclavitud y la mutua comunicación de las mismas”. Asimismo, la redacción de “un manual por parte de los y las jóvenes que ayude a la concientización y a la realización de las mejores prácticas para evitar la tentación de caer en ‘un nominalismo declaracionista’ con efecto tranquilizado de las conciencias pero sin liberar realmente las vidas inocentes que la globalización de la indiferencia se va cobrando más y más”.

El material recopilado se convertirá en un manual escrito para los jóvenes que podrán utilizarlo en sus cursos de capacitación y de sensibilización, o para encontrar ideas para ulteriores investigaciones.

El Papa Francisco ha llamado a la humanidad a cuidar al ser humano y sobre todo a aquellas personas más indefensas, como lo refleja la encíclica Laudato Si´.

“La esclavitud moderna en término de trata de personas, trabajo forzado, prostitución, explotación de órganos es un crimen de lesa humanidad”.

“Estamos ciertamente en una época donde la persona humana es usada como objeto y termina siendo material de descarte. A los ojos de Dios no hay material de descarte, hay solo dignidad, una lucha contra ese movimiento que lleva a la humanidad a que piense que una persona es un objeto que se usa y se tira, un objeto de uso, rescatar la dignidad de la persona… comprometerse es dar la vida, gastar la vida, y la vida tiene sentido solamente si uno está dispuesto a jugar, a hacerla correr para el bien de los demás, esta lucha por recuperar la dignidad de las personas pide compromiso. Gracias por el trabajo que no es fácil”.

(Mercedes De La Torre – Radio Vaticano).

Reapareció
VOLVIÓ EL "SAN FRANCISCO" DEL CONCLAVE.

Se llama Massimo Coppo de 64 años de edad fue profesor hasta los 32 años, cuando conoció a la comunidad. Hasta entonces era protestante - fue a esa edad que se encontró con un católico y comenzó a emplear lo que él llama vocación. "Conocí a algunos hombres en Perugia y se dio cuenta de que quería ser católico. Fue entonces cuando lo dejo todo, trabajo, bienes, etc, para orar y para dedicarse a Dios. Hizo declaraciones a ACI prensa.
ROMA, 04 Nov. 15 / 06:31 pm (ACI).- En marzo de 2013, cuando el cónclave elegía al Papa Francisco, un personaje llamó la atención de la prensa internacional: un hombre vestido como mendigo que rezaba de rodillas en la Plaza de San Pedro. Este martes el mismo “mendigo” ha regresado a Roma para rezar por la Iglesia y exhortar a los fieles a hacer penitencia.
“Estoy andando aquí para hacer penitencia por la Iglesia, para rezar desde esta mañana; para rezar a Dios que tenga piedad de su Iglesia, que está en una situación muy, muy difícil, y que son un escándalo lamentablemente”, expresó Massimo Coppo a ACI Prensa.
A pesar de parecer a simple vista un monje mendigo, Massimo aclaró que no es sacerdote, sino laico y miembro de la comunidad Familia de Belén, creada en la tierra de San Francisco de Asís hace más de 30 años.
Massimo vive en dicha localidad y eligió el voto de pobreza y la vida dedicada a la oración a los 32 años. Antes de eso había vivido su juventud en Estados Unidos, por lo que también domina el idioma inglés. Es licenciado en Ciencias de la Agricultura y ha sido profesor.
Sobre su presencia en la Plaza de San Pedro, relató que llegó por envío de su Marcelo, su “padre espiritual”, para pedir a Dios por su Iglesia. “He hecho mía la oración del profeta Daniel que dice ‘Señor, hemos pecado, pero aleja tu ira’, porque estamos en tiempos en que Dios está juzgando a su Iglesia”, advirtió.
Por ello, exhortó a los fieles a sumarse y hacer penitencia. “Es una palabra que no nos gusta. Debemos hacer penitencia (…). Cualquier cosa fea que sucede en esta plaza, en cualquier iglesia de Roma, en cualquier iglesia de Italia. Tenemos los enemigos externos que son sobre todo los terroristas islámicos; tenemos los enemigos internos, como los llamaba el Papa Ratzinger a los que generan escándalo dentro de la Iglesia”.
Ante esto, señaló, “solo podemos hacer una cosa: hacer penitencia por amor a Jesús y por amor a su Iglesia”.
SU APARICIÓN EN EL CÓNCLAVE

Quizá en el futuro se cuente la historia de cómo el mismísimo San Francisco de Asís, el poverello, estuvo rezando, descalzo, bastón, de rodillas, varios días bajo la lluvia, milagrosamente visible el 12 y 13 de marzo de 2013 en la Plaza de San Pedro, y cómo después un Papa hispanoamericano salió al balcón con el nombre, insólito, de Francisco.

Cuando se cuente esto, muchos historiadores lo desdeñarán como leyendas piadosas, "típicas de inicios del siglo XXI". Es evidente que los santos medievales no se aparecen en los Cónclaves. Y si alguien muestra fotos, quizá se desechen como "montajes".Pero la realidad es que sí había un hombre vestido como Francisco, descalzo como Francisco, humilde y paciente bajo la lluvia como Francisco, estos días en la Plaza de san Pedro. Y muchos periodistas le fotografiaron: las fotos que le sacó France Press llegaron a las redacciones de los periódicos. Y algunos periodistas hablaron con él. Se llama Massimo Coppo, es italiano, tiene 64 años. Vestía un hábito franciscano de yute, llevaba bastón, un bolso al hombro, y en la Plaza de San Pedro rezaba descalzo y de rodillas bajo la lluvia y el frío.Vino caminando desde Asís, a 180 kilómetros, y aunque no parece que caminara descalzo toda esa ruta, sí tenía los pies hinchados. Rezó y rezó. Explicó a los periodistas que quería "un nuevo pontífice para los pobres y que se acerque a ellos, que hable de la eternidad, del infierno y del retorno de Cristo". Massimo no es San Francisco, pero sin duda San Francisco puede estar satisfecho de haber sido bien representado.
La Iglesia tiene miles de santos. Y en San Pedro rezaban miles de personas, religiosas de cientos de carismas distintos, devotos de innumerables fundadores y órdenes.
Pero Massimo hacía que Francisco fuera el más visible. Y el nuevo Papa no se llama Domingo, ni Agustín ni Vicente ni Camilo. Y sin duda los dominicos, agustinos, vicencianos y camilos rezaron por el Papa estos días. Pero a quien se vio en la Plaza con una imagen profética fue a Francisco.



VATICANO, 06 Nov. 15 / 05:28 am (ACI).-
El Papa responde
HOY EL PAPA RESPONDIÓ PORQUE NO SE VENDEN LAS RIQUEZAS DEL VATICANO 

En una nueva entrevista, el Papa Francisco ha respondido a las preguntas de un sintecho (una persona sin hogar) para la revista holandesa Straatnieuws.
Su nombre es Marc, tiene 51 años y vende la revista en la ciudad holandesa de Utrecht. Con él estuvieron Frank Dries –editor de la revista– y los periodistas Stijn Pantanos y Jan-Willen Astucia.
El Papa explicó claramente la razón por la cual no se venden los  bienes del Vaticano.
FOTO:  Foto: L'Osservatore Romano
Fue realizada el pasado 27 de octubre en la Casa Santa Marta, donde vive el Pontífice. En ella Francisco habla de las supuestas riquezas de la Iglesia y relata algunos recuerdos de su infancia y de su elección como Pontífice, pero dedica la mayor parte de la entrevista a los pobres. Asegura que “la Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza” y dice que “si un creyente habla de la pobreza o de los sintecho y lleva una vida de faraón… esto no se puede hacer”. Además advierte de que “existe siempre el peligro de la corrupción” y revela que “querría un mundo sin pobres”. “Debemos luchar por esto” aunque es difícil porque “el pecado está siempre dentro de nosotros”.
A continuación, ofrecemos el texto completo de la entrevista:
Nuestras entrevistas empiezan siempre con una pregunta sobre la calle en la que ha crecido el entrevistado. Usted, Santo Padre, ¿qué recuerda de aquella calle?, ¿qué imágenes le vienen a la cabeza pensando en las calles de su infancia?
Papa Francisco: Desde cuando tenía un año hasta el momento en que entré al seminario he vivido en la misma calle. Era un barrio simple de Buenos Aires, todas las casas bajas. Había una plaza pequeña, donde nosotros jugábamos a fútbol. Me acuerdo que escapaba de casa e iba a jugar al fútbol con los niños después de la escuela. Entonces mi papá trabajaba en una fábrica que estaba a cien metros. Era el contable. Y los abuelos vivían a cincuenta metros. Todo a pocos pasos el uno del otro. Me acuerdo también de los nombres de la gente. De sacerdote fui a dar los sacramentos, el último consuelo a muchos que me llamaban e iba porque les quería mucho. Estos son mis recuerdos espontáneos.
¿Usted jugaba también al fútbol?
Papa Francisco: 
¿Era bueno?
Papa Francisco: No. En Buenos Aires a aquellos que jugaban al fútbol como yo les llamaban ‘pata dura’. Que quiere decir tener dos piernas izquierdas. Pero jugaba, fui el portero muchas veces.
¿Cómo nació su compromiso personal por los pobres?
Papa Francisco: Sí, me vienen muchos recuerdos a la mente. Me sorprendió mucho una señora que venía a casa tres veces a la semana para ayudar a mi madre. Por ejemplo, ayudaba a lavar la ropa. Ella tenía dos hijos. Eran italianos, sicilianos, y vivieron la guerra, eran muy pobres, pero muy buenos. Y de esa mujer he mantenido siempre el recuerdo. Su pobreza me sorprendía. Nosotros no éramos ricos, llegábamos a final de mes con normalidad, pero no nos sobraba. No teníamos un carro, no nos íbamos de vacaciones y esas cosas. Pero a ella le faltaban muchas cosas necesarias. Nosotros teníamos bastante y mi mamá le daba las cosas. Después ella regreso a Italia y después volvió a Argentina. Yo la encontré cuando era Arzobispo de Buenos Aires, tenía 90 años. La acompañé hasta la muerte a los 93 años. Un día ella me dio una medalla del Sagrado Corazón de Jesús que llevo todavía cada día conmigo. Esta medalla –que es también un recuerdo- me hace mucho bien. ¿Quiere verla? (el Papa enseña la medalla).
Así pienso en ella todos los días y cuánto ha sufrido por la pobreza. Y pienso en todos los otros que han sufrido. La llevo y la rezo…
¿Cuál es el mensaje de la Iglesia para los sintecho? ¿Qué significa la solidaridad cristiana en concreto para ellos?
Papa Francisco: Me vienen dos cosas a la cabeza. Jesús ha venido al mundo sin un techo y se ha hecho pobre. Entonces la Iglesia quiere abrazar a todos y decir que es un derecho tener un techo. En los movimientos populares se trabaja con tres ‘t’ españolas: trabajo, techo y tierra. La Iglesia predica que toda persona tiene el derecho a estas tres ‘t’.
Usted pide a menudo atención para los pobres y los refugiados. ¿No teme que de este modo se pueda generar una forma de agotamiento en los medios de comunicación y en la sociedad general?
Papa Francisco: A todos nos viene la tentación –cuando se trata de un tema que no es bonito, porque es feo hablar– de decir: ‘Bueno, terminemos: esto ‘quema’ demasiado’. Yo siento que existe el agotamiento, pero no le tengo miedo. Debo continuar hablando de la verdad y de cómo son las cosas.
¿Es su deber?
Papa Francisco: Sí, es mi deber. Lo siento dentro de mí. No es un mandamiento, pero como personas todos tenemos que hacerlo.
¿No teme que su defensa de la solidaridad y de la ayuda por los sintecho y otros pobres pueda ser utilizada políticamente? ¿Cómo debe hablar la Iglesia para ser influente y al mismo tiempo permanecer fuera de los planteamientos políticos?
Papa Francisco: Hay caminos que llevan a equívocos en este punto. Querría subrayar dos tentaciones. La Iglesia debe hablar con la verdad y también con el testimonio: el testimonio de la pobreza. Si un creyente habla de la pobreza o de los sintecho y lleva una vida de faraón… esto no se puede hacer. Esta es la primera tentación. La otra tentación es firmar acuerdos con los gobiernos. Se pueden hacer acuerdos, pero deben ser acuerdos claros, acuerdos transparentes. Por ejemplo: nosotros gestionamos este ‘palacio’ (la Casa Santa Marta), pero las cuentas están todas controladas, para evitar la corrupción. Porque existe siempre la corrupción en la vida pública. Sea política o religiosa. Yo recuerdo que una vez con mucho dolor he visto –cuando Argentina bajo el régimen de los militares entró en guerra con Gran Bretaña por las Islas Malvinas– que la gente daba cosas, y he visto cómo muchas personas, también católicos, que eran encargados de distribuirlas, se las llevaban a casa. Existe siempre el peligro de la corrupción. Una vez hice una pregunta a un ministro de Argentina, un hombre honesto. Uno que dejó el encargo porque no podía estar de acuerdo con algunas cosas un poco oscuras. Le hice una pregunta: Cuándo ustedes envían ayuda, sea comida, sea ropa, sea dinero, a los pobres o a los indigentes: de aquello que envían, ¿cuánto llega allí, sea en dinero o en gastos? Me dijo: ‘el 35 por ciento’. Esto significa que el 65 por ciento se pierde. Es la corrupción: una parte para mí, otra parte para mí.
¿Usted cree que hasta ahora en su pontificado ha podido obtener un cambio de pensamiento, por ejemplo en la política?
Papa Francisco: No sabría qué decir. No lo sé. Sé que alguno ha dicho que yo soy comunista. Pero es una categoría un poco anticuada. Quizás hoy se usan otras palabras para decir esto...
Marxista, socialista…
Papa Francisco: Han dicho todo esto.
Los sintecho tienen problemas económicos, pero cultivan la propia libertad. El Papa no tiene ninguna necesidad material, pero es considerado por algunos como un prisionero en el Vaticano. ¿No siente nunca el deseo de meterse en la piel de un sintecho?
Papa Francisco: Me acuerdo del libro de Mark Twain ‘El Príncipe y el pobre’. Cuando uno puede comer todos los días, tiene ropa, tiene una cama para dormir, tiene un escritorio para trabajar y no le falta nada. Tiene también amigos. Pero este príncipe de Mark Twain vive en una jaula de oro.
¿Se siente libre aquí en el Vaticano?
Papa Francisco: Dos días después de ser elegido Papa fui, como se dice de manera oficial, a tomar posesión del apartamento papal en el Palacio Apostólico. No es un apartamento lujoso. Pero es largo, es grande… Después de haber visto este apartamento me pareció un embudo del revés, es decir, grande pero con una puerta pequeña. Esto significa estar asilado. Yo pensé: ‘no puedo vivir aquí simplemente por motivos mentales. Me haría mal’. Al inicio parecía una cosa extraña, pero pedí quedarme aquí, en Santa Marta. Y esto me hace bien porque me siento libre. Almuerzo en el comedor donde comen todos. Y cuando llego antes como con los empleados. Encuentro gente, la saludo y esto hace que la jaula de oro no sea tanto una jaula. Pero me falta la calle.
Santo Padre, Marc quiere invitarle a ir a comer una pizza con nosotros.¿Qué piensa?
Papa Francisco: Me gustaría, pero no lograremos hacerlo. Porque en el momento en que salga de aquí vendrá la gente a mí. Cuando fui a cambiar los cristales de mis gafas a la ciudad eran las siete de la tarde. No hay mucha gente en la calle. Me han llevado al óptico y he salido del carro y allí había una mujer que me ha visto y ha gritado: ‘¡Aquí está el Papa!’ Y después yo estaba dentro y fuera toda la gente…
¿Le falta el contacto con la gente?
Papa Francisco: No me falta porque la gente viene aquí. Cada miércoles voy a la Plaza para la Audiencia General, alguna vez voy a alguna parroquia: estoy en contacto con la gente. Por ejemplo ayer (26 de octubre) han venido más de 50.000 gitanos al Aula Pablo VI.
Se ve que usted disfruta de este recorrido por la Plaza durante la Audiencia General…
Papa Francisco: Es verdad. Sí, es verdad.
Su homónimo San Francisco eligió la pobreza radical y vendió también su evangeliario. En cuanto Papa y Obispo de Roma, ¿se siente alguna vez bajo presión por vender los tesoros de la Iglesia?
Papa Francisco: Esta es una pregunta fácil. No son los tesoros de la Iglesia, sino que son los tesoros de la humanidad. Por ejemplo, si yo mañana digo que La Piedad de Miguel Ángel sea subastada no se podría hacer porque no es propiedad de la Iglesia. Está en una iglesia, pero es de la humanidad. Esto vale para todos los tesoros de la Iglesia. Pero hemos comenzado a vender los regalos y otras cosas que me dan. Y los beneficios de las ventas van a Mons. Krajewski, que es mi limosnero. Y después está la lotería. Estaban los carros que han sido todos vendidos o dados a través de una lotería y lo recaudado se ha usado para los pobres. Hay cosas que se pueden vender y estas se venden.
¿Se da cuenta de que la riqueza de la Iglesia puede crear este tipo de expectativas?
Papa Francisco: Sí, si hacemos un catálogo de bienes de la Iglesia se piensa: ‘la Iglesia es muy rica’. Pero cuando se firmó el Concordato con Italia en 1929 sobre la ‘Questione Romana’ (el asunto romano), el gobierno italiano de aquel tiempo ofreció a la Iglesia un gran parque en Roma. El Papa de entonces, Pío XI, dijo: ‘no, querría sólo medio kilómetro cuadrado para garantizar la independencia de la Iglesia’. Este principio vale todavía. Sí, los bienes inmobiliarios de la Iglesia son muchos, pero los usamos para mantener las estructuras de la Iglesia y para mantener muchas obras que se hacen en los países necesitados: hospitales, escuelas. Ayer por ejemplo he pedido enviar al Congo 50.000 euros para construir tres escuelas en países pobres, la educación es una cosa importante para los niños. Fui a la administración competente, hice esta petición y el dinero ha sido enviado.
Hablemos de Holanda. ¿Usted ha estado alguna vez en nuestro país?
Papa Francisco: Sí, una vez cuando fui superior provincial de los jesuitas de Argentina. Estaba de paso en el transcurso de un viaje. Estuve en Wijchen, porque allí tenían el noviciado, y estuve también en Ámsterdam un día y medio, donde visité una casa de los jesuitas. De la vida cultural no vi nada porque no tuve tiempo.
Por eso podría ser una buena idea si los sintecho de Holanda le invitasen a una visita a nuestro país. ¿Qué piensa, Santo Padre?
Papa Francisco: Las puertas no están cerradas a esta posibilidad.
Así, cuando haya una petición como esta, ¿usted la tomará en consideración?
Papa Francisco: La considero. Y ahora que Holanda tiene una reina argentina (ríe), a lo mejor.
¿Tiene quizás un mensaje especial para los sintecho de nuestro país?
Papa Francisco: No conozco bien las particularidades de los sintecho de Holanda. Querría decir que Holanda es un país desarrollado con muchas posibilidades. Yo pediría a los sintecho holandeses continuar luchando por las tres ‘t’.
Al final, también Marc hace algunas preguntas. Quiere saber, entre otras cosas, si el Papa de pequeño soñaba ya con ser Papa. El Santo Padre responde con un resuelto ‘No’.
Papa Francisco: Pero haré una confidencia. Cuando era pequeño no existían los negocios donde se vendían las cosas. En lugar de ellos existía el mercado donde se encontraba el carnicero, el frutero, etc. Yo iba con mi madre y mi abuela para hacer la compra. Era pequeñito, tenía cuatro años. Y una vez me preguntaron: ‘¿Qué te gustaría ser de mayor?’ Y dije: ‘¡Carnicero!’.
Para muchos hasta el 13 de marzo de 2013 (día en que fue elegido Papa) usted era un desconocido. De un momento a otro se convirtió en famoso en todo el mundo. ¿Cómo vivió esta experiencia?
Papa Francisco: Llegó y no lo esperaba. No perdí la paz. Y esto es una gracia de Dios. No pienso tanto en el hecho de que soy famoso. Me digo a mí mismo: ‘ahora tengo un puesto importante, pero en diez años ninguno me conocerá más’ (se ríe). Sabe, hay dos tipos de fama: la fama de los ‘grandes’ que han hecho grandes cosas, como Madame Curie (una famosa física, matemática y química polaca), y la fama de los vanidosos. Esta última fama es como una pompa de jabón.
Usted dice ‘ahora estoy aquí y debo hacer lo mejor’ y ¿continuará este trabajo hasta cuando no esté en condiciones?
Papa Francisco: Si
Santo Padre, ¿se puede imaginar un mundo sin pobres?
Papa Francisco: Yo querría un mundo sin pobres. Debemos luchar por esto. Pero yo soy un creyente y sé que el pecado está siempre dentro de nosotros. Y la codicia humana existe siempre, la falta de solidaridad, el egoísmo que crea los pobres. Por eso me parece un poco difícil imaginar un mundo sin pobres. Si usted piensa en los niños explotados por el trabajo esclavo, o en los niños explotados por abuso sexual. Y otra forma de explotación: asesinar a los niños para sacarles los órganos, el tráfico de órganos. Asesinar a los niños para quitarles los órganos es codicia. Por eso no sé si lograremos este mundo sin pobres, porque el pecado existe siempre y nos lleva al egoísmo. Pero debemos luchar, siempre, siempre.
(Traducido del italiano por Álvaro de Juana)

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.