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EL BLOG DE ARGENTINA CANTA Y CAMINA TRANSMITIÓ EN VIVO Y DIRECTO DESDE PARAGUAY A TRAVÉS DE  TV VATICANA 
Gracias a la tecnología de You Tube y Tv Vaticana se transmitió en vivo a través de nuestro blog la visita del Santo Padre Francisco a Paraguay. Aquí les dejamos lo que fué la transmisión que se hizo en vivo y directo.

AQUÍ LES DEJAMOS PARTE DE LA TRANSMISIÓN EN VIVO

Triste regalo de Evo Morales 

Cristo sobre hoz y el martillo







LA PAZ, 09 Jul. 15 / 09:32 - Una imagen ha dado la vuelta al mundo en el primer día del Papa Francisco en Bolivia: un Cristo crucificado sobre una hoz y un martillo –símbolo del comunismo–, el regalo con el que el presidente Evo Morales lo recibió en La Paz.
Aunque los problemas de audio de las únicas imágenes en video transmitidas del encuentro no permiten entender toda la justificación de Morales al polémico regalo, sí resulta evidente el desconcierto del Pontífice.

“No está bien eso”, dijo el Papa ante la explicación de Morales que parece describir el presente como una réplica de una talla que hizo en los ‘70s el sacerdote jesuita español Luis Espinal Camps, asesinado en 1980 por la dictadura, y por quien el Pontífice rezó en el camino que lo condujo del aeropuerto de El Alto hasta La Paz.

Poco antes del acto de intercambio de regalos y mientras recorría las calles de La Paz con dirección al Palacio de Gobierno, el Pontífice se detuvo en la zona donde se halló el cuerpo del sacerdote asesinado en la entrada del barrio de Achachicala. El Santo Padre pidió hacer un minuto de silencio y después rezó el Padre Nuestro junto a los fieles.
El regalo suscitó distintas reacciones en las redes sociales. Muchos acusan a Morales de querer politizar la visita del Papa.
Asimismo, católicos de distintos países rechazaron el gesto de Morales por considerarlo ofensivo a las numerosas víctimas de los grupos terroristas en América Latina y de los históricos regímenes totalitarios comunistas.
El Obispo de Roma apenas estuvo cuatro horas en La Paz, capital de Bolivia, el día de su llegada en el marco de la visita apostólica que realiza hasta el próximo día 13 a Ecuador, Bolivia y Paraguay.
Después de ser recibido por las autoridades, el Pontífice se desplazó hasta el Palacio Quemado, la sede del Gobierno, situado en los alrededores de la Catedral de la ciudad, para el habitual intercambio de regalos con el Presidente Evo Morales.
Luego de la reunión privada con Morales y el intercambio de obsequios, el Papa Francisco se desplazó hasta la Catedral, donde mantuvo un encuentro con las autoridades. En su discurso, afirmó que las ideologías encandilan mientras que la fe alumbra y guía la conciencia.
“Los cristianos, llamados a ser fermento en el pueblo, aportan su propio mensaje a la sociedad. La luz del Evangelio de Cristo no es propiedad de la Iglesia; ella es su servidora, la Iglesia debe servir al Evangelio de Cristo para que llegue hasta los extremos del mundo”.
“La fe es una luz que no encandila, las ideologías encandilan, la fe no encandila, la fe es una luz que no obnubila, sino que alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de cada convivencia humana”, indicó










el Papa a las autoridades bolivianas

Hoy es el momento de la integración, busquemos el bien común 



“Bolivia transita por un momento histórico: hoy puede ser el tiempo de la integración, hoy se puede crear nuevas síntesis culturales”, lo dijo el Papa Francisco en su discurso en el Encuentro con las autoridades civiles de este país del altiplano.
Este miércoles 8 de julio, el Santo Padre inició la segunda etapa de su Visita Apostólica a Latinoamérica. Después de haber saludado al pueblo ecuatoriano en el aeropuerto internacional “Mariscal Sucre” de Quito, se dirigió rumbo a La Paz, la capital boliviana donde llegó alrededor de las 16.15 hora local. A su llegada, el Obispo de Roma fue recibido por el Presidente de la República de Bolivia, el Sr. Evo Morales, quien junto a las autoridades le dieron la bienvenida.


Posteriormente, el Sucesor de Pedro, se encontró con las Autoridades civiles de Bolivia en la Catedral de La Paz. En su discurso el Papa recordó la importancia de trabajar en la búsqueda del bien común. Es decir, en la búsqueda de: “el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente de la propia perfección”.

Por ello, señaló el Pontífice, es necesario que “la política no se deje dominar por la especulación financiera o que la economía se rige únicamente por el paradigma tecnocrático y utilitarista de la máxima producción, de este modo asegura el Papa, no podrán ni siquiera comprender, y menos aún resolver, los grandes problemas que afectan a la humanidad”. Ante este problema se necesita una cultura la cultura, de la que forma parte no solo el desarrollo de la capacidad intelectual del ser humano en las ciencias y de la capacidad de generar belleza en las artes, sino también las tradiciones populares locales, con su particular sensibilidad al medio de donde han surgido y al que dan sentido.

“La libertad siempre es el mejor ámbito para que los pensadores, las asociaciones ciudadanas, los medios de comunicación desarrollen su función, con pasión y creatividad, al servicio del bien común. También los cristianos, están llamados – afirmó el Obispo de Roma – a ser fermento en el pueblo, aportan su propio mensaje a la sociedad. La luz del Evangelio de Cristo no es propiedad de la Iglesia; ella es su servidora, para que llegue hasta los extremos del mundo”.

Hermano Presidente,

Hermanos y hermanas:

Me alegro de este encuentro con ustedes, autoridades políticas y civiles de Bolivia, miembros del Cuerpo diplomático y personas relevantes del mundo de la cultura y del voluntariado. Agradezco a mi hermano Edmundo Abastoflor, Arzobispo de esta Iglesia de la Paz, su amable bienvenida. Les ruego que me permitan cooperar, alentando con algunas palabras, la tarea de cada uno de ustedes, la que ya realizan. Y les agradezco la cooperación que ustedes, con su testimonio de calurosa acogida me dan a mí para que yo pueda seguir adelante. Muchas gracias.

Cada uno a su manera, todos los aquí presentes compartimos la vocación de trabajar por el bien común. Ya hace 50 años, el Concilio Vaticano II definía el bien común como «el conjunto de condiciones de la vida social que hacen posible a los grupos y a cada uno de sus miembros conseguir más plena y fácilmente de la propia perfección»; gracias a ustedes por aspirar –desde su rol y misión– para que las personas y la sociedad se desarrollen, alcancen su perfección. Estoy seguro de sus búsquedas de lo bello, lo verdadero, lo bueno en este afán por el bien común. Que este esfuerzo ayude siempre a crecer en un mayor respeto a la persona humana en cuanto tal, con derechos básicos e inalienables ordenados a su desarrollo integral, a la paz social, es decir, la estabilidad y seguridad de un cierto orden, que no se produce sin una atención particular a la justicia distributiva. (cf. Laudato si’ 157). Que la riqueza se distribuya, dicho sencillamente.

En el trayecto hacia la catedral, desde el aeropuerto, he podido admirarme de las cumbres del Hayna Potosí y del Illimani, de ese «cerro joven» y de aquel que indica «el lugar por donde sale el sol». También he visto cómo de manera artesanal muchas casas y barrios se confundían con las laderas y me he maravillado de algunas obras de su arquitectura. El ambiente natural y el ambiente social, político y económico están íntimamente relacionados. Nos urge poner las bases de una ecología integral -es problema de salud- una ecología integral que incorpore claramente todas las dimensiones humanas en la resolución de las graves cuestiones socio ambientales de nuestros días… si no los glaciares de esos mismos montes seguirán retrocediendo… y la lógica de la recepción, la conciencia del mundo que queremos dejar a los que nos sucedan, su orientación general, su sentido, sus valores también se derretirán como esos hielos (cf. Laudato si’ 159-160). Y de esto hay que tomar conciencia. Ecología integral - y me arriesgo- supone ecología de la madre tierra, cuidar la madre tierra; ecología humana, cuidarnos entre nosotros; y ecología social, forzada la palabra.

Como todo está relacionado, nos necesitamos unos a otros. Si la política se deja dominar por la especulación financiera o la economía se rige únicamente por el paradigma tecnocrático y utilitarista de la máxima producción, no podrán ni siquiera comprender, y menos aún resolver, los grandes problemas que afectan a la humanidad. Es necesaria también la cultura, de la que forma parte no solo el desarrollo de la capacidad intelectual del ser humano en las ciencias y de la capacidad de generar belleza en las artes, sino también las tradiciones populares locales, eso también es cultura, con su particular sensibilidad al medio de donde han surgido y del que han salido y el medio que le da sentido. Se requiere de igual forma una educación ética y moral, que cultive actitudes de solidaridad y corresponsabilidad entre las personas. Debemos reconocer el papel específico de las religiones en el desarrollo de la cultura y los beneficios que puedan aportar a la sociedad. Los cristianos, en particular, como discípulos de la Buena Noticia, somos portadores de un mensaje de salvación que tiene en sí mismo la capacidad de ennoblecer a las personas, de inspirar grandes ideales capaces de impulsar líneas de acción que vayan más allá del interés individual, posibilitando la capacidad de renuncia en favor de los demás, la sobriedad y las demás virtudes que nos contienen y nos unen. Esas virtudes que en vuestra cultura tan sencillamente se expresan en esos tres mandamientos: no mentir, no robar y no ser flojo.

Pero debemos estar alerta pues muy fácilmente nos habituamos al ambiente de inequidad que nos rodea, que nos volvemos insensibles a sus manifestaciones. Y así confundimos sin darnos cuenta el «bien común» con el «bien-estar», y ahí se va resbalando de a poquito, de a poquito, y el ideal del bien común, como que se va perdiendo y termina en el bienestar, sobre todo cuando somos nosotros los que lo disfrutamos y no los otros. El bienestar que se refiere solo a la abundancia material tiende a ser egoísta, tiende a defender los intereses de parte, a no pensar en los demás, y a dejarse llevar por la tentación del consumismo. Así entendido, el bienestar, en vez de ayudar, incuba posibles conflictos y disgregación social; instalado como la perspectiva dominante, genera el mal de la corrupción que cuánto desalienta y tanto mal hace. El bien común, en cambio, es algo más que la suma de intereses individuales; es un pasar de lo que «es mejor para mí» a lo que «es mejor para todos», e incluye todo aquello que da cohesión a un pueblo: metas comunes, valores compartidos, ideales que ayudan a levantar la mirada, más allá de los horizontes particulares.

Los diferentes agentes sociales tienen la responsabilidad de contribuir a la construcción de la unidad y el desarrollo de la sociedad. La libertad siempre es el mejor ámbito para que los pensadores, las asociaciones ciudadanas, los medios de comunicación desarrollen su función, con pasión y creatividad, al servicio del bien común. También los cristianos, llamados a ser fermento en el pueblo, aportan su propio mensaje a la sociedad. La luz del Evangelio de Cristo no es propiedad de la Iglesia; ella es su servidora, la Iglesia debe servir al Evangelio de Cristo para que llegue hasta los extremos del mundo. La fe es una luz que no encandila, las ideologías encandilan, la fe no encandila, la fe es una luz que no obnubila, sino que alumbra y guía con respeto la conciencia y la historia de cada persona y de cada convivencia humana. Respeto. El cristianismo ha tenido un papel importante en la formación de la identidad del pueblo boliviano. La libertad religiosa –como es acuñada habitualmente esa expresión en el fuero civil– es quien también nos recuerda que la fe no puede reducirse al ámbito puramente subjetivo. No es una subcultura. Será nuestro desafío alentar y favorecer que germinen la espiritualidad y el compromiso de la fe, el compromiso cristiano en obras sociales, en extender el bien común, a través de las obras sociales.

Entre los diversos actores sociales, quisiera destacar la familia, amenazada en todas partes, por tantos factores, por la violencia doméstica, el alcoholismo, el machismo, la drogadicción, la falta de trabajo, la inseguridad ciudadana, el abandono de los ancianos, los niños de la calle y recibiendo pseudo-soluciones desde perspectivas que no son saludables a la familia sino que provienen claramente de colonizaciones ideológicas. Son tantos los problemas sociales que resuelve la familia, y las resuelve en silencio, son tantos, que no promover la familia es dejar desamparados a los más desprotegidos.

Una nación que busca el bien común no se puede cerrar en sí misma; las redes de relaciones afianzan a las sociedades. El problema de la inmigración en nuestros días nos lo demuestra. El desarrollo de la diplomacia con los países del entorno, que evite los conflictos entre pueblos hermanos y contribuya al diálogo franco y abierto de los problemas, hoy es indispensable. Y estoy pensando acá en el mar, diálogo, es indispensable. Construir puentes en vez de levantar muros. Construir puentes en vez de levantar muros. Todos los temas, por más espinosos que sean, tienen soluciones compartidas, tienen soluciones razonables, equitativas y duraderas. Y, en todo caso, nunca han de ser motivo de agresividad, rencor o enemistad que agravan más la situación y hacen más difícil su resolución.

Bolivia transita un momento histórico: la política, el mundo de la cultura, las religiones son parte de este hermoso desafío de la unidad. En esta tierra donde la explotación, la avaricia y múltiples egoísmos y perspectivas sectarias han dado sombra a su historia, hoy puede ser el tiempo de la integración. Y hay que caminar ese camino. Hoy Bolivia puede «crear, es capaz de crear con su riqueza, nuevas síntesis culturales». ¡Qué hermosos son los países que superan la desconfianza enfermiza e integran a los diferentes, y que hacen de esa integración un nuevo factor de desarrollo! ¡Qué lindos cuando están llenos de espacios que conectan, relacionan, favorecen el reconocimiento del otro! (cf. Evangelii gaudium 210). Bolivia, en la integración y en su búsqueda de la unidad, está llamada a ser «esa multiforme armonía que atrae» (Evangelii gaudium 117), y que atrae en el camino hacia la consolidación de la patria grande.

Muchas gracias por su atención. Pido al Señor que Bolivia, «esta tierra inocente y hermosa» siga progresando cada vez más para que sea esa «patria feliz donde el hombre vive el bien de la dicha y la paz». Que la Virgen santa los cuide y el Señor los bendiga abundantemente. Y por favor, por favor les pido, que no se olviden rezar por mí. Muchas gracias.

el Papa en Bolivia

Colaboremos en la construcción de una sociedad justa y solidaria

El Papa Francisco luciendo su chuspa junto a los niños y al presidente de Bolivia
"Como huésped y peregrino vengo a confirmar la fe de los creyentes en Cristo resucitado”: fueron las palabras del Papa Francisco al pisar suelo boliviano, donde fue recibido por las autoridades de este país, en el Aeropuerto Internacional de El Alto. Saludando a todo el pueblo de Bolivia, el Papa peregrino recordó a quienes han tenido que buscar “otra tierra que los cobije, otro lugar donde esta madre los haga fecundos y posibilite la vida”.

En su discurso el Pontífice expresó su alegría por “estar en este país de singular belleza”, que sobre todo “es una tierra bendecida en sus gentes, con su variada realidad cultural y étnica, que constituye una gran riqueza y un llamado permanente al respeto mutuo y al diálogo”.

Francisco recordó los pasos importantes que está dando Bolivia para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del país, y recalcó que “el progreso integral de un pueblo incluye el crecimiento en valores de las personas, sin excluir ni rechazar a nadie”.

Tras alentar la vocación de los discípulos de Cristo “a comunicar la alegría del Evangelio”, el Papa explicó que la caridad fraterna se expresa en “obras e instituciones que buscan la promoción integral de la persona y el cuidado de las más vulnerables. Por ello, dijo, “no se puede creer en Dios sin ver a un hermano en cada persona, y no se puede seguir a Jesús sin entregar la vida por los que Él murió en la cruz”.

Finalmente el Santo Padre expresó su alegría de estar en esta Patria “pacifista”, promotora de la “cultura y del derecho a la paz”.

(MCM-RV)

Señor Presidente,

Distinguidas Autoridades,

Hermanos en el Episcopado,

Queridos hermanos y hermanas:

Buenas tardes

Al iniciar esta visita pastoral, quiero dirigir mi saludo a todos los hombres y mujeres de Bolivia con los mejores deseos de paz y prosperidad. Agradezco al Señor Presidente del Estado Plurinacional de Bolivia la cálida acogida y fraternal acogida que me ha dispensado y sus amables palabras de bienvenida. Doy las gracias también a los señores Ministros y Autoridades del Estado, de las Fuerzas Armadas y de la Policía Nacional, que han tenido la bondad de venir a recibirme. A mis hermanos en el Episcopado, a los sacerdotes, religiosos y religiosas, y fieles cristianos, a toda la Iglesia que peregrina en Bolivia, quiero expresarle mis sentimientos de fraterna comunión en el Señor. Llevo en el corazón especialmente a los hijos de esta tierra, que por múltiples razones no están aquí y han tenido que buscar «otra tierra» que los cobije; otro lugar donde esta madre los haga fecundos y posibilite la vida.

Me alegro de estar en este país de singular belleza, bendecido por Dios en sus diversas zonas: el altiplano, los valles, las tierras amazónicas, los desiertos, los incomparables lagos; el preámbulo de su Constitución lo ha acuñado de modo poético: «En tiempos inmemoriales se erigieron montañas, se desplazaron ríos, se formaron lagos. Nuestra Amazonía, nuestro chaco, nuestro altiplano y nuestros llanos y valles se cubrieron de verdores y flores», y esto me recuerda que «el mundo es algo más que un problema a resolver, es un misterio gozoso que contemplamos con jubilosa alabanza» (Laudato si’ 12). Pero sobre todo, es una tierra bendecida en sus gentes, con su variada realidad cultural y étnica, que constituye una gran riqueza y un llamado permanente al respeto mutuo y al diálogo: pueblos originarios milenarios y pueblos originarios contemporáneos; cuánta alegría nos da saber que el castellano traído a estas tierras hoy convive con 36 idiomas originarios, amalgamándose –como lo hacen en las flores nacionales de kantuta y patujú el rojo y el amarillo– para dar belleza y unidad en lo diverso. En esta tierra y en este pueblo, arraigó con fuerza el anuncio del Evangelio, que a lo largo de los años ha ido iluminando la convivencia, contribuyendo al desarrollo del pueblo y fomentando la cultura.

Como huésped y peregrino, vengo para confirmar la fe de los creyentes en Cristo resucitado, para que cuantos creemos en Él, mientras peregrinamos en esta vida, seamos testigos de su amor, fermento de un mundo mejor, y colaboremos en la construcción de una sociedad más justa y solidaria.

Bolivia está dando pasos importantes para incluir a amplios sectores en la vida económica, social y política del País; cuenta con una Constitución que reconoce los derechos de los individuos, de las minorías, del medio ambiente, y con unas instituciones sensibles a estas realidades. Todo ello requiere un espíritu de colaboración ciudadana, de diálogo y de participación de en los individuos y los actores sociales en las cuestiones que interesan a todos. El progreso integral de un pueblo incluye el crecimiento en valores de las personas y la convergencia en ideales comunes que consigan aunar voluntades, sin excluir ni rechazar a nadie. Si el crecimiento es solo material, siempre se corre el riesgo de volver a crear nuevas diferencias, de que la abundancia de unos se construya sobre la escasez de otros. Por eso, además de la transparencia institucional, la cohesión social requiere un esfuerzo en la educación de los ciudadanos.

En estos días me gustaría alentar la vocación de los discípulos de Cristo a comunicar la alegría del Evangelio, a ser sal de la tierra y luz del mundo. La voz de los Pastores, que tiene que ser profética, habla a la sociedad en nombre de la Iglesia madre, porque la Iglesia es madre y lo habla desde su la opción preferencial y evangélica por los últimos, por los descartados, por los excluidos, ésa es la opción preferencial de la Iglesia. La caridad fraterna, expresión viva del mandamiento nuevo de Jesús, se expresa en programas, obras e instituciones que buscan la promoción integral de la persona, así como el cuidado y la protección de los más vulnerables. No se puede creer en Dios Padre sin ver un hermano en cada persona, y no se puede seguir a Jesús sin entregar la vida por los que Él murió en la cruz.

En una época en la que tantas veces se tiende a olvidar o a tergiversar los valores fundamentales, la familia merece una especial atención por parte de los responsables del bien común porque es la célula básica de la sociedad, que aporta lazos sólidos de unión sobre los que se basa la convivencia humana y, con la generación y educación de sus hijos, asegura el futuro y la renovación de la sociedad.

La Iglesia también siente una preocupación especial por los jóvenes que, comprometidos con su fe y con grandes ideales, son promesa de futuro, «vigías que anuncian la luz del alba y la nueva primavera del Evangelio» decía Juan Pablo II (Juan Pablo II, Mensaje para la XVIII Jornada mundial de la Juventud, 6). Cuidar a los niños, hacer que la juventud se comprometa en nobles ideales, es garantía de futuro para una sociedad y la Iglesia quiere una sociedad que encuentra su reaseguro cuando valora, admira y custodia también a sus mayores que son los que nos traen la sabiduría de los pueblos, custodiar a los que hoy son descartados por tantos intereses que ponen al centro de la vida económica al dios dinero y son descartados los niños y los jóvenes que son el futuro de un país, y los ancianos que son la memoria del pueblo. Por eso hay que cuidarlos, hay que protegerlos, son nuestro futuro. La Iglesia hace opción por ir generando una «cultura memoriosa» que le garantiza a los ancianos no solo la calidad de vida en sus últimos años sino la calidez, como bien lo expresa su la constitución de ustedes.

Señor Presidente, queridos hermanos, gracias por estar aquí. Estos días nos permitirán tener diversos momentos de encuentro, diálogo y celebración de la fe. Lo hago alegre y contento de estar en esta Patria que se dice a sí misma pacifista, patria de paz y que promueve la cultura de la paz y el derecho a la paz.

Pongo esta visita bajo el amparo de la Santísima Virgen de Copacabana, Reina de Bolivia, y a Ella pido que proteja a todos sus hijos. Muchas gracias y que el Señor los bendiga. Jallalla Bolivia.

Oración y recuerdo del Papa

El P. Espinal predicó el Evangelio de Jesús. 


(RV).- El Papa Francisco se detuvo en el lugar donde fue encontrado el cuerpo sin vida del sacerdote jesuita Luis Espinal, un día después haber sido secuestrado por un grupo de paramilitares, el 21 de marzo de 1980.  Lo hizo para rezar y para recordar a «un hermano nuestro, víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia», como dijo el Santo Padre, saludando a las numerosas personas que acudieron al kilómetro 8 en el camino a Chacaltaya.  

Así recordó el Papa al P. Espinal:
«Buenas tardes, queridas hermanas y hermanos, me detuve aquí para saludarlos y sobre todo para recordar. Recordar a un hermano, a un hermano nuestro, víctima de intereses que no querían que se luchara por la libertad de Bolivia. El P. Espinal predicó el Evangelio y ese Evangelio molestó y por eso lo eliminaron. Hagamos un minuto de silencio en oración y después recemos todos juntos.

Que el Señor tenga en su Gloria al P. Luis Espinal que predicó el Evangelio, ese Evangelio que nos trae la libertad, que nos hace libres. Como todo hijo de Dios, Jesús nos trajo esa libertad, él predicó ese Evangelio. Que Jesús lo tenga junto a Él. Dale Señor el descanso Eterno y brille para él la luz que no tiene fin. Que descanse en paz.
Y a todos ustedes, queridos hermanos, los bendigan Dios Todopoderoso, el Padre, y el Hijo y el Espíritu Santo. Y por favor, por favor, les pido que no se olviden de rezar por mí. Gracias».

El Papa Francisco unió al pueblo de Ecuador en el nombre de Jesús

«Hemos tendido puentes». «El Papa nos ha hecho trabajar como familia». «Sin duda está asistido por el Espíritu Santo»(RV).- Antes de concluir la primera etapa del IX Viaje Apostólico Internacional del PapaBergoglio, nuestro enviado especial, el jesuita Guillermo Ortiz, siguiendo las huellas del PapaFrancisco en Ecuador, entrevistó al responsable de la Oficina de Prensa de esta visita pontificia en Quito. Es muy bello ver, «en primer lugar, cómo nos ha unido el Papa», destaca elP. Richard Ordóñez, para luego subrayar que, además de los discursos extraordinarios y de sus homilías, «el mensaje de salvación del Santo Padre es claro, sencillo y muy profundo». Y que «el pueblo ecuatoriano, con su participación masiva, ha salido a las calles con mucho respeto, amor y fe».
Nos ha hablado a todos los ecuatorianos: campesinos, indígenas, docentes, a todos

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.