Entrevista al Santo Padre,
PORQUE NECESITO 
QUE RECEN POR MI 

“Porque lo necesito. Yo necesito que me sostenga la oración del pueblo. Es una necesidad interior, tengo que estar sostenido por la oración del pueblo”, lo ha indicado el Papa Francisco en una entrevista concedida al diario argentino ‘La Voz del pueblo’ publicada el domingo 24 de mayo, solemnidad de Pentecostés (RV)-.

El Papa argentino explica cómo ve a su país desde el Vaticano y recalca que no sigue la evolución de la política en el país:
¿Cómo ve a la Argentina desde el Vaticano?
“Como un país de muchas posibilidades y de tantas oportunidades perdidas. Como decía el cardenal Quarracino. Y es verdad. Somos un país que ha perdido tantas oportunidades a lo largo de la historia. Algo pasa, con toda la riqueza que tenemos…”
¿Sigue la evolución de la política en Argentina?
“No, para nada, corté acá la recepción de políticos porque me di cuenta de que algunos usaban eso y mi foto, aunque también es cierto que algún otro ni dijo que había estado conmigo y ni se sacó la foto. Pero para evitar eso, los políticos en audiencia privada, no. Si vienen van a las audiencias generales, los saludo. Pero no sé cómo van las elecciones ni quiénes son los candidatos. Me imagino quiénes deben ser los principales, pero no sé tampoco cómo van las tensiones...”
Por otro lado, el Obispo de Roma explica que “no es utópico pensar que se puede erradicar la pobreza” y asegura que los peores males que aquejan al mundo Pobreza, corrupción y la trata de personas.
¿Le gusta que lo cataloguen como el Papa pobre?
Si ponen después otra palabra, sí. “Pobre tipo”, por ejemplo… (se vuelve a reír con ganas). La pobreza es el centro del Evangelio. Jesús vino a predicar a los pobres, si vos sacás la pobreza del Evangelio no entendés nada, le sacás la médula.
¿No es utópico pensar en que se puede erradicar la pobreza?
Sí, pero las utopías nos tiran para adelante. Sería triste que un joven o una joven no las tuviera. Hay tres cosas que tenemos que tener todos en la vida: memoria, capacidad de ver el presente y utopía para el futuro. La memoria no hay que perderla. Cuando los pueblos pierden su memoria está el gran drama de descuidar a los ancianos.
Capacidad de hermenéutica frente al presente, interpretarlo y saber por dónde hay que ir con esa memoria, con esas raíces que traigo, cómo la juego en el presente, y ahí está la vida de los jóvenes y adultos. Y el futuro, ahí está la de los jóvenes sobre todo y la de los niños. Con memoria, con capacidad de gestión en el presente, de discernimiento y la utopía hacia el futuro, que ahí se involucran los jóvenes. Por eso el futuro de un pueblo se manifiesta en el cuidado de los ancianos, que son la memoria, y de los niños y jóvenes, que son los que van a llevarla adelante.
Si yo corto mis raíces y me desmemorizo me va a pasar lo que le pasa a toda planta, me voy a morir; si yo vivo solamente un presente sin mirar la previsión a futuro, me va a pasar lo que le pasa a todo mal administrador que no sabe proyectar. La contaminación ambiental es un fenómeno de ese estilo. Tienen que ir las tres juntas, cuando falta alguna un pueblo empieza a decaer.
Por último, el Papa explica por qué pide frecuentemente que recen por él:
¿Por qué siempre repite "recen por mí"? 
Porque lo necesito. Yo necesito que me sostenga la oración del pueblo. Es una necesidad interior, tengo que estar sostenido por la oración del pueblo.
¿Cómo le gustaría que lo recuerden?
Como un buen tipo. Que digan: “Este era un buen tipo que trató de hacer el bien”. No tengo otra pretensión.
Urgente llamada para la Iglesia, el Papa afirma.
Transmitir la Misericordia al mundo de hoy, que tanto la necesita.
(RV).- Asegurando su «cercanía y apoyo en una tarea tan urgente», y poniendo de relieve la importancia para la vida de la Iglesia del tema que han tratado: relación entre evangelización y catequesis, el Papa Francisco dio su cordial bienvenida a los participantes en la Plenaria del Pontificio Consejo para la Promoción de la Nueva Evangelización y al Consejo que está trabajando en la preparación del Jubileo Extraordinario de la Misericordia:
«Un Año Santo que les he encomendado a ustedes para que sea más evidente que el don de la misericordia es el anuncio que la Iglesia está llamada a transmitir en su obra de evangelización en este tiempo de grandes cambios».
¡Cuántos pobres esperan el Evangelio que libera! ¡Cuántos hombres y mujeres, en las periferias existenciales generadas por la sociedad consumista»
Los cambios son «una feliz provocación para percibir los signos de los tiempos que el Señor ofrece a la Iglesia para que sea capaz – como ha sabido hacer a lo largo de dos mil años – de llevar a Jesucristo a los hombres de nuestro tiempo, reiteró el Obispo de Roma, dejando que claro que «la misión es siempre idéntica, pero el lenguaje con el cual anunciar el Evangelio  pide ser renovado, con sabiduría pastoral»:
«Esto es esencial, para que nuestros contemporáneos nos comprendan y también para que la Tradición católica pueda hablar a las culturas del mundo de hoy y ayudarlas, para que se abran a la perenne fecundidad del mensaje de Cristo. Son tiempos de grandes desafíos, que debemos asumir sin temores. En efecto, sólo en la medida en que los asumiremos, seremos capaces de ofrecer respuestas coherentes, elaboradas a la luz de Evangelio. Es lo que los hombres de hoy esperan de la Iglesia: que sepa caminar con ellos ofreciendo la compañía del testimonio de la fe, que nos hace solidarios con todos, en especial con los más solos y marginados. ¡Cuántos pobres – también pobres en la fe - esperan el Evangelio que libera! ¡Cuántos hombres y mujeres, en las periferias existenciales generadas por la sociedad consumista y atea esperan nuestra cercanía y solidaridad! El Evangelio es el anuncio del amor de Dios que en Jesucristo, nos llama a participar de su vida.»
Haciendo hincapié en la catequesis como espacio en el que la vida de los cristianos madura, experimentando de forma concreta y no como idea abstracta,  la misericordia de Dios, el Santo Padre recordó que «el Espíritu Santo, que es el protagonista de la evangelización, es también el artífice del crecimiento de la Iglesia en comprender la verdad de Cristo».
Cristo está vivo y obra en su Iglesia
El Papa destacó que la pregunta sobre «cómo estamos educando a la fe, no es retórica, sino esencial»:
«La respuesta requiere coraje, creatividad y decisión para emprender nuevos caminos, a veces inexplorados. La catequesis,  como componente del proceso de evangelización, necesita ir más allá de la simple esfera escolar, para educar a los creyentes, desde niños, a encontrar a Cristo, vivo y operante en su Iglesia. Es el encuentro con Él el que suscita el anhelo de conocerlo mejor y de seguirlo para ser discípulos suyos. Por lo tanto, el desafío de la nueva evangelización y de la catequesis se juega sobre este punto fundamental: cómo encontrar a Cristo, cuál es el lugar más coherente para encontrarlo y seguirlo.
Les aseguro mi cercanía y mi apoyo en esta tarea tan urgente para nuestras comunidades. Los encomiendo a la Virgen Madre de la Misericordia, para que su amparo e intercesión los ayude en este compromiso. Los bendigo de corazón y les pido, por favor, que recen por mí».
Dijo el Papa
La fe verdadera hace milagros, 
los negocios no.
(RV).- La fe auténtica, abierta a los demás y al perdón, hace milagros. Que Dios nos ayude a no caer en una religiosidad egoísta y especuladora. Lo dijo el Papa en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Jesús condena el egoísmo espiritual
Refiriéndose al Evangelio del día que propone “tres modos de vivir” en las imágenes de la higuera que no da frutos, en los especuladores del templo y en el hombre de fe, Francisco explicó que “la higuera  representa la esterilidad, es decir una vida estéril, incapaz de dar cualquier cosa. Una vida que no fructifica, incapaz de hacer el bien”:
“Vive para sí mimos; tranquilo, egoísta, no quiere problemas. Y Jesús maldice la higuera, porque es estéril, porque no hacía lo que debía para dar fruto. Representa a la persona que no hace nada para ayudar, que vive siempre para sí misma, a fin de que no le falte nada. Al final éstos se vuelven neuróticos, ¡todos! Jesús condena la esterilidad espiritual, el egoísmo espiritual. ‘¡Yo vivo para mí, que a mí no me falte nada y que los demás se las arreglen!’”.
No hacer un negocio de la religión
El otro modo de vivir  – subrayó el Papa – “es el de los explotadores, el de los especuladores del templo. Explotan incluso el lugar sagrado de Dios para hacer negocios: cambian las monedas, venden los animales para el sacrificio, también entre ellos tienen como un sindicato para defenderse. Y esto – recordó Francisco –  no sólo era tolerado, sino incluso permitido por los sacerdotes del templo”. Son “aquellos que hacen de la religión un negocio”.
El Santo Padre recordó asimismo que en la Biblia está la historia de los hijos de un sacerdote que “inducían a la gente a dar ofertas y ganaban tanto, incluso con los pobres”. Y “Jesús no ahorra sus palabras”: “Mi casa será llamada casa de oración. ¡Ustedes, en cambio, han hecho de ella una cueva de ladrones!”:
“La gente que iba en peregrinación allí a pedir la bendición del Señor, a hacer un sacrificio: ¡allí, aquella gente era explotada! Los sacerdotes allí no enseñaban a rezar, no les daban la catequesis… Era una cueva de ladrones. Paguen, entren… Hacían ritos vacíos, sin piedad. No sé si nos hará bien pensar si entre nosotros sucede algo de este tipo en algún lugar. No lo sé. Es utilizar las cosas de Dios para beneficio propio”.
La fe que ayuda a los demás hace milagros
El tercer modo de vivir es “la vida de fe”, como indica Jesús: “Tengan fe en Dios. Si uno dijera a este monte ‘levántate y échate en el mar’, sin dudar en su corazón, pero creyendo que cuanto dice va a suceder, eso sucederá. Todo lo que pedirán en la oración, tengan fe en que lo obtendrán y sucederá’. Sucederá precisamente lo que nosotros pedimos con fe”:
“Es el estilo de vida de la fe. ‘Padre, ¿qué debo hacer por esto?’; ‘Pero pídele al Señor que te ayude a hacer cosas buenas, pero con fe. Sólo a una condición: cuando ustedes se pondrán a rezar pidiendo esto, si tienen algo contra alguien, perdonen. Es la única condición, para que también su Padre que está en los cielos les perdone a ustedes sus culpas’. Éste es el tercer estilo de vida. La fe, la fe para ayudar a los demás, para acercarse a Dios. Esta fe que hace milagros”.
La oración conclusiva del Papa Francisco fue: “Pidamos hoy al Señor que nos enseñe este estilo de vida de fe y que nos ayude a no caer jamás, a nosotros, a cada uno de nosotros, a la Iglesia, en la esterilidad y la especulación”.


El Papa en su catequesis
El noviazgo es el tiempo en que los novios deben trabajar sobre el amor como artesanos.

(RV).- En su catequesis de la audiencia general – celebrada el último miércoles de mayo en la Plaza de San Pedro y ante la presencia de varios miles de fieles y peregrinos procedentes de numerosos países – el Papa Francisco, prosiguió sus reflexiones sobre la familia y la vida real, centrándose, en esta ocasión, en el noviazgo, llamado a poner las bases de un proyecto de amor común asumido con plena conciencia.
Hablando en italiano el Santo Padre explicó que la misma palabra “noviazgo”, tiene que ver con la confianza, la confidencia y la fiabilidad. Confidencia con la vocación que Dios da – dijo también Francisco – porque el matrimonio es, ante todo, el descubrimiento de una llamada de Dios.
Tras destacar que es una cosa bella que hoy los jóvenes puedan elegir casarse basándose en el amor recíproco, el Papa afirmó que precisamente la libertad del vínculo requiere una consciente armonía de la decisión, y no sólo una relación basada en la atracción o el sentimiento. Porque como explicó el Obispo de Roma, el matrimonio, como vocación, establece una alianza tan sólida y duradera, que hace de dos vidas una sola, un auténtico milagro de la libertad humana y de la gracia de Dios.
El Papa también recordó que semejante alianza no se improvisa. De ahí que el noviazgo cree las condiciones favorables para que el hombre y la mujer se conozcan a fondo, para que maduren la decisión responsable por algo tan grande, que no se puede comprar ni vender. Mientras la cultura consumista del “usar y tirar” y del “todo y enseguida”, imperante en nuestra sociedad suele tender a convertir el amor en un objeto de consumo, que no puede constituir el fundamento de un compromiso vital.
Por eso Francisco dijo que la Iglesia, en su sabiduría, precisamente para proteger la profundidad del sacramento ha preservado la distinción entre el noviazgo y el matrimonio. Y, de hecho, los cursos prematrimoniales constituyen una expresión de su solicitud por la preparación de los esposos.
El Santo Padre concluyó afirmando que el tiempo del noviazgo puede llegar a ser un tiempo de iniciación a la sorpresa de los dones espirituales con los que el Señor, a través de la Iglesia, enriquece el horizonte de la nueva familia que se dispone a vivir en su bendición.

fuente: Radio Vaticana


El Obispo mártir Romero, que entregó su vida en defensa de los pobres, ¡ya es Beato!


El 24 de marzo de 1980 en la capilla del hospital la divina providencia, Mons. Romero fue asesinado.

El amor por Jesús, la Iglesia y el Pueblo lo llevó a convertirse en mártir, en modelo de sacerdote que juega su vida por la gente de Jesús.

Dijo “La Iglesia, defensora de los derechos de Dios, de la ley de Dios, de la dignidad humana, de la persona, no puede quedarse callada ante tanta abominación, queremos que el gobierno tome en serio que de nada sirven las reformas si van teñidas con tanta sangre. En nombre de Dios y en nombre de este sufrido pueblo cuyos lamentos suben al cielo cada día mas tumultuosos, les suplico, les ruego, les ordeno en nombre de Dios cese la represión”. Mons. Romero

MATEN AL OBISPO 
El Obispo mártir Romero, que entregó su vida en defensa de los pobres, ¡ya es Beato!. ¿Pero como fué el asesinato?
Mons. Óscar Arnulfo Romero fue asesinado, como es sabido, el 24 de marzo de 1980. El día anterior, último domingo de cuaresma, había celebrado la Misa como era su costumbre en la basílica del Sagrado Corazón -que por aquel entonces hacía de catedral de San Salvador - y su predicación duró casi dos horas, con el famoso llamamiento a los soldados para que no obedecieran órdenes contrarias a la ley de Dios, para qne no asesinaran, para que pusieran fín a la represión. En la reunión preparatoria de la homilía, el sábado, (costumbre que tenía Mons. Romero para consultar y asesorarse sobre la prudencia de las palabras que después predicaría cada domingo) el padre Fabián Amaya le había sugerido que dijera algo en ese senddo pero no imaginaba que Romero se lanzaría a un llamamiento tan solemne, que para los altos mandos militares era un grave acto subversivo. Si, hipotéticameníe, hubiera estado sujeto a los códigos militares, Mons. Romero habría podido ser declarado culpable de incitación a la insubordinación y podría haber sido condenado a ser fusilado. Probablemente dicho llamamieiito precipitó el asesinato del arzobispo, planificado desde hacía tiempo.
La mañana del lunes los autores del crimen vieron en los principales periódicos de San Salvador el aviso de la misa que Mons. Romero iba a celebrar por la tarde, a las 17:30, en sufragio de Sara de Pinto, y decidieron pasar a la acción. Ese mismo lunes por la mañana el prelado fue temprano, como siempre, a la iglesia del hospital de la Divina Providencia, donde vivía, para rezar. Pasó brevemente por la curia diocesana y luego fue al mar con algunos sacerdotes del Opus Dei. Se trata de uno de los retiros mensuales de Mons. Romero con el Opus Dei que eran momentos aí mismo tiempo de reposo, de estudio y de familiaridad sacerdotal. Los organizaba Fernando Sáenz Lacalle, sacerdote de la Prelatura, que además asesoraba espiritualmente a Mons. Romero, aunque su confesor era el anciano P. Azcue, Jesuita. Sáenz Lacalle fue hecho años después obispo con el tiempo y llegó a suceder a Romero en la sede de San Salvador.
De entre las historias amañadas que se han querido presentar sobre Mons. Romero una es que, si bien como joven obispo estuvo espiritualmente cercano al Opus Dei, habría tenido una “conversión” que le habría hecho alejarse del Opus para buscar otras espiritualidades más progresistas. Nada más cercano de la realidad, como demuestra este retiro de sacerdotes al que se mantuvo fiel, siempre que sus obligaciones se lo permitían, hasta el mismo día de su muerte. Sin embargo, es cierto que pastoralmente en los últimos años estuvo muy cercano a los Jesuitas de la UCA, que le asesoraban en sus homilías.
La meta del retiro era una playa en el hermoso litoral de La Libertad, a media hora de camino de San Salvador. Por un malentendido con el portero encontraron cerrada la casa con el jardín de palmeras, frente al mar. Algunos, entre los que se encontraba Mons. Romero, saltaron la cerca y abrieron a los demás.


El lugar era encantador y silencioso. Estudiaron un reciente documento de Juan Pablo II sobre el celibato y la formación en los seminarios que trajo Mons. Romero y hablaron también de ayudas materiales al seminario y de los ornamentos de la catedral. Romero estaba preocupado por si las ocupaciones de la catedral provocaban daños o incendios y pidió a Sáenz Lacalle que retirase provisionalmente en custodia todo lo que encontrase de valor. Mons Romero no se bañó en las cálidas aguas del Pacífico porque tenía una ligera infección en el oído. Comieron en la hierba y por la tarde Romero volvió a la ciudad.
Por la tarde Mons. Romero fue al médico para que le mirasen la oreja y de allí fue a Santa Tecla a confesarsre brevemente con el padre Azcue. En el automóvil fue hablando con el sacerdote que lo llevaba de un palco que habría que instalar para la solemne liturgia de Ramos, el domingo siguiente. A las 17:30, estaba de vuelta al hospital para la Misa en sufragio de Sara de Pinto, la madre de un periodista amigo suyo, Jorge Pinto hijo, dueño del periódico “El Independiente". La Misa comenzó con retraso.
La homilía en memoria de Doña Sarita, como la llamaba Romero, no tuvo un contenido extraordinario. Era una Misa de tono familiar, en la iglesia del hospital de la Divina Providencia, a la que asistieron también algunos enfermos terminales. Mons. Romero alabó a la difunta por haber gastado su vida por el prójimo, por la justicia, por la dignidad humana. Desarrolló el tema de la vida et ernaen la que Doña Sarita, como todos aquellos que habían vivido según la esperanza cristiana, habría recuperado ‘’purificado", “iluminado” y “transfigurado” todo el bien que había hecho en la tierra. Los méritos adquiridos en la vida terrenal serían premiados en el reino eterno de Cristo.
Aquel fue el Amén del prelado. Había hablado ante el altar y se dio la vuelta para tomar el corporal para empezar el ofertorio. En aquel momento se oyó im disparo proveniente de uno de los accesos a la iglesia. Habían pasado poquísimos segundos desde el fmal de la homilía y Mons. Romero cayó al lado del altar. Los fieles, asustados, se tiraron al suelo unos segundos. Al ponerse de nuevo en pie, vieron que el arzobispo estaba boca arriba y se acercaron para prestarle ayuda. Mons. Romero perdía sangre, estaba inerte, parecía haber perdido el sentido. Un fotógrafo presente en la iglesia tomó algunas instantáneas. Las hermanas del hospital lloraban y el prelado fue cargado en un automóvil y llevado a la Policlínica Salvadoreña, donde murió poco después de llegar por hemorragia interna, unos veinte minutos después del disparo, después del cual ya no había recobrado el conocimiento. Tenía 62 años.
Mons. Romero fue liquidado por un asesino quien, desde el exterior de la capilla, ubicó un solo proyectil calibre 22 causándole la muerte como consecuencia de una profusa hemorragia. La bala era de fragmentación, no había alcanzado órganos vitales pero había explotado en el pecho. Poco antes, el prelado había dicho: “Aquí está el centro de nuestra vida, en la Eucaristía, y desde aquí Jesucristo nos hace real cada vez más la frase: ‘el que da su vida… para poderla transmitir a ese mundo tan necesitado, tan frio“.Un biógrafo del arzobispo escribió: “Son las seis y veinticinco de la tarde.., Doce años atrás, meditando sobre la muerte, monseñor Romero había escrito en sus apuntes espirituales una frase del Apocalipsis: ‘Y cenaré con él’. Normalmente el cenaba a las dieciocho y treinta. La tarde del 24 de marzo cenó con el Señor". Mons. Romero no poseía nada, como herencia dejó apenas algunos libros.





Varios testigos cuentan el momento del asesinato, algunos fueron testigos oculares. Uno de ellos explica: “Fue el 24 de marzo de 19Í50 en la Capilla del hospital de la Divina Providencia mientras celebraba la Eucaristía. Lo mataron de un disparo en el corazón con una bala explosiva, en el momento de iniciar el ofertorio. Yo estuve presente en ese momento de su asesinato en la Capilla, a unos cuatro metros de distancia del altar, cuando extendía e! corporal para iniciar el ofertorio sonó el disparo y cuando sintió un impacto de la bala, instintivamente quiso agarrarse del altar esparciendo las hostias sobre el mismo, lo cual yo interpreté como que Dios le estaba diciendo: ‘Óscar ahora tú eres la víctima’ y en ese momento cayó a los pies de Cristo Crucificado bañado en su propia sangre por una hemorragia de nariz, boca y oído“.

Una religiosa que trabajaba en el Hospital de la Divina Providencia, afirma: ” Yo no estaba en la misa cuando lo mataron, pero sí estaba en la casa a la par de la Capilla. Ye llegué cuando ya estaba en el suelo y me incliné a él para ver si me respondía algo pero ya no contestó. Cuando ocurrió este, estaban presentes varias hermanas de la comunidad y otras personas”

Por último, un testigo explica: “Allí en esa misma capilla fue donde hacia las 6.25 de la tarde, un francotirador que era conducido presuntamente en un automóvil Wolkswagen rojo, disparó una bala certera que iba dirigida al corazón de Mons. Romero, el cual se desplomó en el momento en el que ofrecía el vino y el pan ante la mirada atónita de la comunidad de relidiosas, de los enfermitos y familiares de la difunta. Todo esto ocurrió el lunes 24 de marzo de 1980”.

Años después San Juan Pablo II instituyó, para ser celebrada el 24 de marzo de cada año en memoria de Mons. Romero -al que tanto había apreciado-, la jornada de oración y recuerdo de los misioneros que mueren asesinados anualmente en el mundo entero. El mismo Papa, en su visita a El Salvador en 1983, en el recorrido desde el aeropuerto de Ilopango hasta Metrocentro, pidió que se modificara el itinerario del automóvil que lo llevaba; así, en vez de ir hacia el templete lo llevaron por sorpresa a la catedral metropolitana a visitar la cripta de mons. Romero, en contra de las recomendaciones del gobierno salvadoreño, que había querido a toda costa evitar tal posibilidad. Lo llevaron por calles desiertas pues tal itinerario no estaba previsto, y cuando llegaron a la catedral, ésta estaba cerrada. Tuvo que esperar el Papa unos minutos hasta que alguien trajo la llave y por fin pudo entrar el Pontífice al templo donde oró en silencio la tumba del prelado mártir.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.