San Juan Pablo Segundo 
UNA RELIQUIA EN CUATRO RUEDAS 
El Papa Francisco nos tiene acostumbrados a sus viajes en colectivo, y mucho mas asiduamente cuando era Cardenal, pero cuando San Juan Pablo Segundo vino a la Argentina, también anduvo en colectivo. Hoy este vehículo está siendo restaurado bajo la denominación "Coche 1". 
Esta nota comenta sobre la Histórica Restauración Del Colectivo Que Llevo A San Juan Pablo II, el Pontífice, Luego De La Misa que fué Celebrada El 11 De Junio De 1982 En La Basílica Nuestra Señora De Lujan – Su Destino Será El Museo Udaondo. Su director Andrés M. Mage contaba así a través de facebook el grandioso trabajo que está haciendo el Museo.


Luego de dos años de intensa labor y de más de quince años de un trabajo paciente, la Ciudad de Luján está a punto de ponerse de fiesta, con la Caravana que peregrinará al Santuario de la Patrona de la Patria para acompañar al Colectivo en el cual se retiró de la Basílica de Nuestra Madre de Luján, el Santo Padre San Juan Pablo II, luego de la primera Misa celebrada por un Sumo Pontífice en la Argentina, el 11 de Junio de 1982.

Decenas de anónimos vecinos colaboraron en la recuperación de este histórico Colectivo, que tendrá por destino el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en donde también se resguardan objetos que pertenecieran a otros Papas y los vehículos que utilizaran en su momento en nuestro país el Cardenal Eugenio Pacelli (luego S.S. Pío XII) y el propio Papamovil que San Juan Pablo II usara en la visita al país en 1987.

En aquella primera misa, celebrada en difíciles momentos que vivía nuestra Patria, el Papa emocionó a más de un millón de personas al decir. 


“….¡Hijos e hijas de la tierra argentina, que os encontráis reunidos en este santuario de Luján! ¡Dad gracias al Dios de vuestros padres por la elevación de cada hombre en Cristo, Hijo de Dios! Desde este lugar, en el que mi predecesor Pío XII creyó llegar “al fondo del alma del gran pueblo argentino”, seguid creciendo en la fe y en el amor al hombre. Y Tú, Madre, escucha a tus hijos e hijas de la Nación Argentina, que acogen como dirigidas a ellos las palabras pronunciadas desde la cruz: ¡He ahí a tu hijo! ¡He ahí a tu Madre! En el misterio de la redención, Cristo mismo nos confió a Ti, a todos y cada uno. Al Santuario de Luján hemos venido hoy en el espíritu de esa entrega. Y yo - Obispo de Roma - vengo también para pronunciar este acto de ofrecimiento a Ti de todos y cada uno. De manera especial te confío todos aquellos que, a causa de los recientes acontecimientos, han perdido la vida: encomiendo sus almas al eterno reposo en el Señor. Te confío asimismo los que han perdido la salud y se hallan en los hospitales, para que en la prueba y el dolor sus ánimos se sientan confortados. Te encomiendo todas las familias y la nación. Que todos sean partícipes de esta elevación del hombre en Cristo proclamada por la liturgia de hoy. Que vivan la plenitud de la fe, la esperanza y la caridad como hijos e hijas adoptivos del Padre Eterno en el Hijo de Dios. Que por tu intercesión, oh Reina de la paz, se encuentren las vías para la solución del actual conflicto, en la paz, en la justicia y en el respeto de la dignidad propia de cada nación. Escucha a tus hijos, muéstrales a Jesús, el Salvador, como camino, verdad, vida y esperanza. Así sea…”.

Ese mismo día, 3 colectivos de la línea 501 transportaron al Santo Padre Juan Pablo II y a su comitiva desde la Basílica Nacional Nuestra Señora de Luján a la Estación de Trenes de nuestra ciudad, aproximadamente una hora después de la finalización de la Santa Misa.

La Asociación Amigos del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, pionera entidad del voluntariado, junto a un grupo de vecinos, a la Empresa Libertador General San Martín, a Transportes 11 de Junio, a Santamaría, a desinteresados y anónimos colaboradores; han trabajado mucho para que la puesta en valor del mítico Coche 1 fuera posible.


Luego de dos años de intensa labor y de más de quince años de un trabajo paciente, la Ciudad de Luján está a punto de ponerse de fiesta, con la Caravana que peregrinará al Santuario de la Patrona de la Patria para acompañar al Colectivo en el cual se retiró de la Basílica de Nuestra Madre de Luján, el Santo Padre San Juan Pablo II, luego de la primera Misa celebrada por un Sumo Pontífice en la Argentina, el 11 de Junio de 1982.

Decenas de anónimos vecinos colaboraron en la recuperación de este histórico Colectivo, que tendrá por destino el Complejo Museográfico Provincial Enrique Udaondo, en donde también se resguardan objetos que pertenecieran a otros Papas y los vehículos que utilizaran en su momento en nuestro país el Cardenal Eugenio Pacelli (luego S.S. Pío XII) y el propio Papamovil que San Juan Pablo II usara en la visita al país en 1987.

La Asociación Amigos del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, pionera entidad del voluntariado, junto a un grupo de vecinos, a la Empresa Libertador General San Martín, a Transportes 11 de Junio, a Santamaría, a desinteresados y anónimos colaboradores; han trabajado mucho para que la puesta en valor del mítico Coche 1 "el colectivo papal" fuera posible.

Prontamente se darán detalles de la fecha exacta de la Peregrinación.


EL TESTIMONIO DEL CONDUCTOR 

Aquí el reportaje que la revista GENTE le hizo al conductor del colectivo, don Ángel Emilio Milán.

"Cuando uno se levanta a la mañana nunca sabe qué es lo que puede llegar a pasarle ese día". Ángel Emilio Milán (48), gerente de la empresa de transporte Libertador General San Martín de Luján, no se enteró hasta las cinco de la tarde del viernes 11 de junio que iba a ser el encargado de llevar a Juan Pablo II en uno de sus colectivos. Dejando de lado el protocolo y el "Papamóvil" que le habían destinado para hacer el viaje desde la Basílica hasta la estación. Su Santidad prefirió trasladarse en un colectivo: el número 1 de la línea 501 que en primer término estaba destinado al traslado de los obispos y autoridades.

En su relato a GENTE, el señor Milán dijo que "antes de las cinco de la tarde un obispo se me acercó preguntándome si me animaba a llevar al Papa. Se reunieron Paul Marcinkus y otros asesores y decidieron que viajaría en mi colectivo. Tapamos con una bandera argentina y una papal los números y las leyendas del recorrido. Todo quedó como estaba excepto que trajeron una silla de la Basílica y la colocaron a mi lado para que se pudiera sentar el Papa y de ese modo estar más cerca de la gente que lo esperaba a la salida y a lo largo de los seis kilómetros que nos separaban de la estación del ferrocarril. Cuando él subió, no podía arrodillarme porque estaba sentado al volante. Me dí vuelta y le besé el anillo. El viaje fue muy corto, o por lo menos así lo sentí yo. En un momento, mientras la gente lo aplaudía y saludaba a lo largo de las calles me di vuelta y le dije: 'Su Santidad, cuánto cariño hay en este pueblo'. Juan Pablo II me miró y me contestó: 'Molto, mucho, muchísimo'.

No me atreví a decirle más nada, solamente lo miré a través del espejo. Se veía muy cansado y con grandes ojeras. No paró un momento de bendecir a todos los que lo saludaban. Yo no podía creer que lo tenía a mi lado, con su tapado blanco casi rozándome. Cuando llegamos a la estación me bendijo y me miró. Uno de los sacerdotes se le acercó y el Papa le dijo algo al oído. Después bajó. Ese sacerdote sacó de su bolsillo un rosario y me lo dio. El obispo de Mercedes, monseñor Emilio Ogñenovich, antes de irse me alentó para que le escribiera una carta a Juan Pablo II y se la llevara. El se encargaría de hacérsela llegar. Después subió al tren. Yo no pude moverme del lugar en que estaba. Se me aflojaban las piernas. Me quedé recostado sobre el volante mirándolo. No podía olvidarme de su cara, que vi durante todo el viaje reflejada en mi espejo, irradiando paz".

Destacamos la importancia de la conservación del patrimonio histórico, y este caso es un ejemplo de ello. El museo Udaondo además acompaña otros proyectos como es el caso de la puesta en valor de dos autos presidenciales Rambler Ambassador. A continuación te contamos de paso sobre esta idea.

Autos presidenciales 


Rambler Car Club le propusieron a Andrés Mage, director del Complejo Museográfico Enrique Udaondo, la puesta en valor de las dos unidades Rambler Ambassador que prestaron servicio en Presidencia de la Nación y que actualmente se exhiben en el Área 3, donde funciona el Museo del Transporte.
La propuesta sumó adherentes e inmediatamente se integraron los editores deAutohistoria y Coche Argentino, y los organizadores de Expo Auto Argentino.
Los coches habían sido donados en el año 2000 al mencionado museo y padecieron durante los últimos 15 años un deterioro agravado por las frecuentes inundaciones que afectaron a Luján y sus alrededores.
La puesta en valor incluyó el recambio de piezas dañadas, limpieza integral, tratamiento superficial, recuperación de tapizados, puesta a punto del propulsor y, por sobre todas las cosas, un intangible difícil de conseguir en estos tiempos: compromiso con la historia argentina.
Tanto los integrantes del Rambler Car Club, como el personal del museo, su director, y otros colaboradores, se sumaron desinteresadamente para que las horas de esfuerzo individual se convirtiesen en un emotivo logro grupal. De todas partes de Argentina fueron llegando las piezas para restaurar los vehículos. Ojalá la política quede de lado, y estos vehículos sean valorados, ojalá los veamos nuevamente recorriendo las calles para llevar al nuevo Presidente de la Nación Argentina.

Catholic.net :: Aprende a orar

MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.