“La Misericordia vence al odio y a la venganza”, concluyó la Visita del Papa a Centroáfrica.

(RV).- “El Papa está en Bangui, todos lo han visto que está aquí”, con este canto entonado en el Estadio “Bartolomé Boganda” de Bangui, el pueblo Centroafricano recibió al Papa Francisco para la celebración de la Santa Misa de clausura del 11° Viaje Apostólico Internacional a África.

Generalmente, en la historia y en la memoria de la gente, un Viaje Pontificio termina con las palabras más sobresalientes de los discursos del Papa, realizados en los diferentes encuentros y eventos. En el caso de la Visita del Santo Padre a la República Centroafricana, lo que queda en la historia de este país y en la mente de sus pobladores son las palabras de este canto: “El Papa está en Bangui, todos lo han visto que está aquí”, canto que expresa la “certeza y la convicción de que se puede ir contra corriente”; de que se puede realizar gestos significativos que van contra todo pronóstico negativo; de que se puede dar esperanza a un pueblo sufriente y maltratado por intereses externos y de pocos; de que se puede dar y recibir el perdón, porque en el fondo todos somos hermanos; de que se puede dejar de lado el odio y la venganza y pasar a la otra orilla para construir un futuro de paz y progreso; de que es posible el diálogo y la apertura con aquel que siente y piensa de modo distinto al mío; de que es posible cantar y danzar a pesar de la miseria y la violencia, porque la fuerza y la alegría del Evangelio es más grande que los intereses de pocos. Este es el significado de la Visita del Papa Francisco para los pobladores Centroafricanos.
Además, el Vicario de Cristo no es que no haya tenido palabras significativas, al contrario, desde el anuncio de su Visita a África se había evidenciado la “intención de manifestar su cercanía a un pueblo que sufre la violencia y la pobreza”. En este sentido, la Visita del Obispo de Roma a la República Centroafricana ha sido un evento extraordinario, un evento histórico señalan los centroafricanos, no solo por las condiciones en que se dieron, sino también por la forma como “todos”, creyentes y no creyentes, cristianos y musulmanes, vivieron la presencia del Papa en este país. Palabras y gestos del Pontífice que seguramente darán fuerza al cambio tanto anhelado, un cambio que no se dará inmediatamente, pero que al menos iniciará este proceso de reconciliación nacional, con miras a una convivencia justa y fraterna en el “corazón de África”, en los fértiles valles de Bangui, en los densos bosques de Bangassou, a orillas del Río Ubangui y en todo este maravilloso país rico de recursos naturales y humanos.

(Desde Bangui, “la capital espiritual de la misericordia”, Renato Martinez – Radio Vaticano from Vatican Radio)

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.