Entrevista a la hermana Guadalupe







La hermana de la familia religiosa del Verbo Encarnado de Ecuador, María Guadalupe, que tras doce años en Egipto decidió trasladarse a Siria donde todo apuntaba que podría realizar su ministerio en un país más seguro, pero al poco de llegar estalló una guerra civil y otra religiosa.
Sus palabras muestran el martirio y la crueldad de quienes, tras levantarse contra el Gobierno de Al-Asad, se fijaron como objetivo el asesinato de todos los cristianos de Siria. En la entrevista explica como, cuando un autobús de cristianos que intentan escapar es parado por los islamistas, separan a hombres, mujeres y niños. Tras eso, las mujeres son violadas delante de sus maridos y sus hijos y luego apartadas para ser vendidas como esclavas sexuales. Los hombres eran asesinados, en el mejor de los casos fusilados, aunque en muchos casos eran degollados. Los niños, o eran enterrados vivos o separados para adiestrarlos y convertirlos en yihadistas.
También habla de cristianos descuartizados vivos y tirados en bolsas a la basura con un cartel que explica “cristiano, no tocar”. Y la hermana hace un llamamiento: “Los cristianos perseguidos derraman su sangre ¡Qué no sea en vano! Estos cristianos nos señalan el cielo”.
FUNTE: INFOVATICANA

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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