El Papa en Prato
Que se combata el cáncer de la corrupción, la explotación humana y el trabajo indigno. 

A las 7 de la mañana, hora de Roma partió Francisco en helicóptero, desde el Vaticano. A las 7, 50 aterrizó en el campo deportivo de Prato, de paso a la ciudad de Florencia.

Tomando la imagen del cinto sagrado de la Virgen, que se venera como reliquia en la Catedral de Prato, Italia, Francisco explicó que ceñirse las vestiduras significa estar dispuestos y preparados a partir, a ponerse en camino, a no quedarnos cerrados en la indiferencia, sino a abrirse, a salir para acercarse a los hombres y mujeres de nuestro tiempo sin miedo.

El papa agradeció a los habitantes de Prato por los constantes esfuerzos de la comunidad para integrar a cada una de las personas de otras culturas que se empeñan en “adoptar”, contrastando la cultura de la indifferencia y del descarte, en tiempos signados por la incertidumbre y los miedos. Los invitó a estar siempre animados por el deseo de establecer “pactos de proximidad” con la armadura de la verdad que es la armadura de Dios contra los “espíritus del mal”.

En este mismo encuentro con el mundo del trabajo, el obispo de Roma dijo que “la sacralidad de cada ser humano demanda para cada uno respeto, hospitalidad y un trabajo digno. La vida de cada comunidad exige que se combatan hasta el fondo el cáncer de la corrupción y el veneno de la ilegalidad”. ¡Trabajo digno! repitió y expresó: "Me permito recordar aquí a los cinco hombres y a las dos mujeres de ciudadanía china muertos hace dos años, a causa de un incendio en la zona industrial de Prato. Vivían y dormían dentro del mismo galpón industrial en el que trabajaban: en una zona se había recabado un pequeño dormitorio de cartón y cartón piedra, con camas superpuestas para aprovechar la altura de la estructura- ¡Es una tragedia de la explotación y de las condiciones inhumanas de vida! ¡Y esto no es trabajo digno!”.

Francisco pidió que se combata el cáncer de la corrupción, el cáncer de la explotación humana y animó a todos, especialmente a los jóvenes, a “no ceder jamás al pesimismo y a la resignación”. María, con la oración y con el amor, en un silencio activo, ha transformado el sábado de la desilusión en el alba de la resurrección. Si alguien se siente fatigado y oprimido por las circunstancias de la vida, confíe en nuestra Madre, que está cerca y consuela ¡porque es Madre!”. jesuita Guillermo Ortiz.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.