dijo el Papa a un grupo de personas con discapacidad
La enfermedad es algo feo, pero la fe nos anima.
(RV).- El Papa Francisco reanudó la celebración de su audiencia general, el último miércoles de septiembre, a las 10.00 de la mañana, tras haber realizado el 10º viaje apostólico internacional, el más largo de su pontificado durante el que visitó tres ciudades de Cuba: Holguín, Santiago y La Habana; mientras en Estados Unidos, además de Filadelfia, también estuvo en Nueva York y Washington.
En el curso de esta audiencia semanal, que contó con la participación de numerosos devotos de Santa Rita, procedentes de todo el mundo,  el Santo Padre bendijo una estatua de la santa de 6 metros de altura y 30 toneladas de peso, realizada en El Líbano, por el escultor Nayef Alwan que le comisionó el devoto mecenas Sarkis Sarkis, y que será colocada en Cascia, la localidad natal de la santa italiana de los casos imposibles, el próximo 18 de octubre. La escultura ha sido hecha en piedra calcárea libanesa, extraída a dos mil metros de altura, representa a la santa italiana con los elementos típicos que la caracterizan, es decir, la espina, la rosa, la cruz y la vid.
Antes de comenzar esta audiencia semanal, el Pontífice dirigió un saludo a los 400 minusválidos con sus acompañantes, todos ellos representantes alemanes  de la Orden de Malta.
Al darles a todos ellos los buenos días, Francisco explicó que dada la incertidumbre del tiempo se decidió realizar esta audiencia en dos lugares, para que estuvieran más cómodos y pudieran seguir este evento a través de la conexión audiovisual.
El Santo Padre les agradeció mucho esta visita y les pidió que recen por él.
“La enfermedad es algo feo, y están los médicos  – que son buenos – los enfermeros, las enfermeras, los medicamentos, todo, pero siempre es una cosa fe. Pero está la fe, la fe que nos anima y ese pensamiento que a todos nos viene: Dios se ha hecho enfermo por nosotros, es decir, ha enviado a su Hijo, que ha tomado sobre sí todas nuestras enfermedades, hasta la cruz. Y mirando a Jesús con su paciencia, nuestra fe se hace más fuerte. Y siempre con nuestra enfermedad vamos, con Jesús a nuestro lado, tomados de la mano de Jesús. Él sabe lo que significa el sufrimiento, Él nos entiende y Él nos consuela y nos da fuerza.
Y ahora les doy a todos ustedes la bendición y pido que el Señor los bendiga, los acompañe. Pero antes recemos a la Virgen… Ave María…
En cambio, al dar su cordial bienvenida a los peregrinos de lengua italiana, el Papa Francisco manifestó su alegría al acoger a los devotos de Santa Rita de Cascia, acompañados por el Arzobispo de Spoleto - Norcia, Monseñor Renato Boccardo.
“Al bendecir la gran estatua de la Santa – dijo el Santo Padre – invito a todos, en el próximo Jubileo de la Misericordia, a releer su extraordinaria experiencia humana y espiritual como signo del poder de la misericordia de Dios”.
El Papa Bergoglio también saludó a los niños del sector oncológico del hospital Juan XXIII de la localidad italiana de Bérgamo; a los sacerdotes del Colegio Mexicano y del Colegio San Pablo así como a los seminaristas del Pontificio Colegio María Mater Ecclesiae, todos ellos de Roma.
“Deseo a todos – les dijo el Pontífice –  que su visita a la Ciudad Eterna constituya una ocasión para robustecer la esperanza y acrecentar la caridad”.
Y como es costumbre, el Obispo de Roma dirigió un pensamiento especial a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados.
A todos ellos, destacando la celebración del día de San Jerónimo, el Papa deseó a los queridos jóvenes que la pasión de este santo por la Sagrada Escritura haga que también ellos se enamoren del Libro de la Vida; a los queridos enfermos Francisco les manifestó su deseo de que la austeridad de este santo colme de significado su sufrimiento; mientras a los queridos recién casados les deseó que su vigor espiritual fortifique su fe en su nueva casa.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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