Cardenal Salazar Gómez

“El Sínodo busca fundamentalmente orientar”

(RV).- El presidente del CELAM, el cardenal Rubén Salazar Gómez destaca a Radio Vaticano la importancia de la familia para la Iglesia y la sociedad y explica el papel del Sínodo.

“El Santo Padre Francisco nos ha hecho tomar conciencia de una manera muy clara de que la familia es la célula vital, fundamental de la Iglesia y de la sociedad, pero como la Iglesia está para servir a la sociedad tiene que tratar de acercarse a la familia en su condición de célula vital para poder desentrañar todo lo que eso implica y por lo tanto para que la familia cristiana pueda también ser un elemento vital para una renovación de la sociedad en la que vivimos”.

“Sin duda que la problemática que se vive ahora en el mundo, en este mundo globalizado, este mundo de profundos cambios culturales es en primer lugar la desorientación”.

“Hemos pasado, al menos en nuestros países latinoamericanos, en los cuales se aceptaba de una manera espontánea -diría yo- la enseñanza de la Iglesia acerca del matrimonio y de la familia a una situación en la cual se proponen muchas opciones, muchas posibilidades, por lo tanto en nuestra gente hay desorientación”.

“Yo pienso que el Sínodo busca fundamentalmente orientar, el Sínodo no es una panacea para resolver todos los problemas prácticos, los problemas de conciencia que se puedan vivir alrededor de una familia, pero si dar unas orientaciones generales para que en la Iglesia entera haya una renovación a fondo de la pastoral familiar”.

Para Radio Vaticano

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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