El Papa recordó con gratitud su peregrinación a Turín
¡Me sentí de verdad en casa!
(RV).- En su primera audiencia general, después de la Visita Pastoral a Turín, para venerar la Sábana Santa y rendir homenaje a San Juan Bosco, en el bicentenario de su nacimiento, elPapa Bergoglio expresó su profundo agradecimiento por la calurosa acogida y participación de los turineses y piamonteses. En especial, recordó su encuentro con los enfermos y discapacitados en el Cottolengo, así como con aquellos que los atienden:
«Al volver recién de Turín, quisiera dirigir un sentido agradecimiento a la gente turinesa y piamontesa por su calurosa bienvenida. Agradezco en particular a Mons. Cesare Nosiglia,Arzobispo de Turín, a los sacerdotes, a las personas consagradas, a todos los obispos piamonteses por su participación. En especial, mi pensamiento se dirige a los enfermos del Cottolengoque con el ofrecimiento de sus sufrimientos sostienen la vida de la Iglesia. Agradezco de corazón a los numerosos jóvenes por su audacia, testimonio y sus ganas de vivir los valores del EvangelioQuisiera agradecer también a las autoridades civiles, a las fuerzas del orden, a los voluntarios, a las asociaciones, los movimientos, las administraciones regionales, provinciales y comunales, al mundo del trabajo y a todas las personas que han contribuido a la realización de esta visita mía, en ocasión de la ostensión de la Sábana Santa y del bicentenario del nacimiento de San Juan Bosco.
¡Me he sentido verdaderamente en casa, abrazado por el afecto de todos ustedes y por su hospitalidad! ¡Que el Señor los bendiga a todos ustedes a su bella ciudad!»

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.