El matrimonio y la familia, reflejo de la fuerza y la ternura de Dios. Catequesis del Papa



(RV).- En este miércoles de la V semana de Pascua durante la Audiencia General y en la serie de catequesis sobre la familia, el Papa Francisco reflexionó sobre la belleza del matrimonio cristiano, que no es solamente "una ceremonia que se hace en la iglesia, con las flores, el vestido, las fotos", sino que es "un sacramento que se realiza en la Iglesia, y que hace a la Iglesia, dando inicio a una nueva comunidad familiar". Es decir, aquella que el Apóstol Pablo resume en «el gran misterio, que se refiere a Cristo y a la Iglesia».


“Queridos hermanos y hermanas: La catequesis de hoy está dedicada a la belleza del matrimonio cristiano, que no es simplemente la belleza de la ceremonia que se hace en la iglesia, sino del sacramento que hace a la Iglesia iniciando una nueva comunidad familiar”.

Una dignidad impensable


El gran pregonero de Jesucristo, San Pablo, hablando de la nueva vida en Cristo, dice que los cristianos están llamados a amarse como Cristo los ha amado, es decir “sometiéndose los unos a los otros”. Pero, ¿qué significa esto? El Sucesor de Pedro lo explicó con sencillas palabras:

“El matrimonio es un gran misterio que tiene la gran dignidad de reflejar el amor de Cristo a su Iglesia. Todos los cristianos estamos llamados a amar como Cristo nos amó, pero el marido, dice el apóstol Pablo, debe amar a su mujer «como a su propio cuerpo», como Cristo «ama a su Iglesia». Esta radicalidad evangélica restablece la reciprocidad originaria de la creación”.

Un acto de total entrega

A través del sacramento del matrimonio, los esposos cristianos dan testimonio del coraje de creer en la belleza del acto creador de Dios:

“El sacramento del matrimonio es un acto de fe y de amor, en el que los esposos, mediante su libre consentimiento, realizan su vocación de entregarse sin reservas y sin medida”.

“Un amor que empuja a ir siempre más allá”, dijo Francisco, “más allá de nosotros mismos y también más allá de la misma familia”.

Vínculo Iglesia - Matrimonio
La analogía entre la pareja marido-mujer y la de Cristo-Iglesia, que comprendemos a través de las palabras de san Pablo “sometidos los unos a los otros”, que a su vez el Pontífice explicó que significa, “al servicio los unos de los otros”, además de ayudarnos a captar el sentido espiritual, nos lleva a pensar en el vínculo indisoluble de la historia de Cristo y de la Iglesia con la historia del matrimonio y de la familia humana:

“La Iglesia está totalmente implicada en cada matrimonio cristiano: se edifica con sus logros y sufre sus fracasos. Asumamos seriamente la responsabilidad que se desprende de este vínculo indisoluble”.

Amplitud del matrimonio cristiano

En esta profundidad del misterio de lo creatural, prosiguió explicando el Papa, reconocido y restablecido en su pureza se abre un segundo “gran horizonte” que caracteriza el sacramento del matrimonio:

“La decisión de «casarse en el Señor» tiene también una dimensión misionera, pues requiere que los esposos estén dispuestos a ser transmisores de la bendición y de la gracia del Señor para todos”.

De hecho, concluyó el Papa Francisco, los esposos cristianos participan “en cuanto esposos” en la misión de la Iglesia, y “para esto” – exclamó: ¡se necesita coraje para esto! ¡Para amarse como Cristo ama a la Iglesia!”

“La ruta del amor está marcada”, enseñó en su catequesis el Sucesor de Pedro: “se ama como se ama a Dios”, es decir “para siempre”. “Hombres y mujeres valientes para llevar este tesoro en las “vasijas de barro” de nuestra humanidad, son un recurso esencial para la Iglesia. “¡Que Dios los bendiga mil veces por esto!”.

“Queridos hermanos y hermanas, pidamos para que el matrimonio y las familias sean un reflejo de la fuerza y de la ternura de Dios en nuestra sociedad. Muchas gracias”

(GM – RV)(from Vatican Radio)

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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