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Tras condenar en el día 9 el “horrible atentado” en París, el Santo Padre ha enviado un telegrama al Arzobispo de esta ciudad, el Cardenal André Vingt-Trois, firmado por el Secretario de Estado Vaticano, Cardenal Pietro Parolin. Éstas las palabras del Pontífice: 
Al enterarse de la noticia del terrible atentado sucedido en París en la sede del ‘Charlie Hebdo’ y que ha provocado numerosas víctimas, Su Santidad Francisco se une en oración al dolor de las familias golpeadas por el luto y a la tristeza de todos los franceses. El Pontífice expresa su profunda cercanía a las personas heridas y a sus familias, pidiendo al Señor que les de consolación en esta prueba. El Santo Padre condena, una vez más, la violencia que genera tanto sufrimiento y, pidiendo a Dios el don de la paz, invoca sobre las familias afectadas y sobre los franceses la divina Bendición".
El Papa Francisco celebró la primera misa del Año Nuevo en la Capilla de la Casa de Santa Marta por las víctimas de París, tras la firme condena de ayer contra el horrendo atentado y su llamamiento a aponerse a la difusión del odio.
Celebración de la Santa Misa 
Tanta crueldad humana
Las primeras palabras del Papa Bergoglio al inicio de la celebración estuvieron dedicadas al ataque contra la sede del semanario satírico “Charlie Hebdo”, en el centro de la capital francesa:
“El atentado de ayer en París nos hace pensar en tanta crueldad, crueldad humana; en tanto terrorismo, ya sea el terrorismo aislado, o el terrorismo de Estado. Pero ¡la crueldad de la que el hombre es capaz! Oremos en esta Misa por las víctimas de esta crueldad. ¡Tantas! Y pidamos también por los crueles, para que el Señor cambie su corazón”.
Horrible atentado
Ya ayer el Papa había expresado su “más firme condena por el horrible atentado” que ha sembrado “la muerte, dejando consternada a la entera sociedad francesa, turbando profundamente a todas las personas amantes de la paz, mucho más allá de los límites de Francia”.
Oponerse a la difusión de la violencia
Tal como refirió el Padre Federico Lombardi,  Director de la Oficina de Prensa de la Santa Sede, el Papa Francisco “participa con la oración en el sufrimiento de los heridos y de las familias de los difuntos y exhorta a todos a oponerse con todos los medios a la difusión del odio y de toda forma de violencia, física y moral, que destruye la vida humana, viola la dignidad de las personas, mina radicalmente el bien fundamental de la convivencia pacífica entre las personas y los pueblos, a pesar de las diferencias de nacionalidad, de religión y de cultura. Independientemente de la motivación, la violencia homicida es abominable, jamás es justificable, la vida y la dignidad de todos deben ser garantizadas y tuteladas con decisión, mientras toda instigación al odio debe ser rechazada, a la vez que se debe cultivar el respeto por el otro”.
Curar las causas del odio
“El Papa – afirmó también el Padre Lombardi – expresa su cercanía, su solidaridad espiritual y su apoyo a todos aquellos que, según sus diversas responsabilidades, siguen empeñándose con constancia por la paz, la justicia y el derecho, para curar en profundidad las fuentes y las causas del odio, en este momento doloroso y dramático, en Francia y en cualquier parte del mundo marcada por tensiones y violencias”.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.