por los 31 años del acontecimiento mariano
Una multitud en San Nicolás 

25-03-89                           (Sábado Santo)                                                 

Digo a todos mis hijos: Vivid en la Esperanza, descansad en el Señor.
Su Misericordia se ha puesto grandemente de manifiesto; el Señor, os
ha enviado a Su Madre, para que os aclare el Camino hacia El, para
que os refugiéis en Su Corazón de Madre.
Avanzad entonces sin miedo.  
                                                               Amén, amén.
                                                                                       
Una multitud participó en San Nicolás de la fiesta por los 31 años del acontecimiento mariano en esta ciudad bonaerense, donde el obispo local, monseñor Héctor Sabatino Cardelli presidió la misa. La expresión de fe, que comenzó a la hora cero con fuegos de artificio y el canto del Feliz Cumpleaños a la Virgen, llevó por lema ¨María, signo de nuestra esperanza¨ y tuvo su momento culminante esta tarde con la procesión. En la homilía, el prelado destacó que el santuario ¨está habilitado y ahora ejerce una función de cenáculo, porque Ella lo pidió para encontrarse con sus hijos¨. 

Asimismo, reveló que en los mensajes que recibe desde 1983 una mujer humilde de esta ciudad, María ¨no hace sino recordarnos lo que nos dice Jesús, lo que la voluntad de Dios quiere. No tienen contenidos extraordinarios ni diversos¨, están centrados ¨en la persona de Cristo¨ y son ¨eclesiales y misioneros¨. na multitud participó hoy en San Nicolás de la fiesta por los 31 años del acontecimiento mariano en esta ciudad bonaerense, donde el obispo local, monseñor Héctor Cardelli presidió la misa.
La manifestación de fe, que comenzó a la hora cero con fuegos de artificio y el canto del Feliz Cumpleaños a la Virgen, llevó por lema "María, signo de nuestra esperanza" y tuvo su momento culminante esta tarde con la procesión con las imágenes religiones.

A las 15:02, la imagen de la Virgen con el Niño Jesús salió del templo en medio de una lluvia de pétalos de rosas, mientras los asistentes acompañaban su paso al grito de "viva María" y agitaban pañuelos y banderines celestes, blancos y rosados.

La imagen mariana, junto con otra de San Nicolás de Bari, patrono local, recorrió las calles de la ciudad y luego ingresó por un pasillo abierto entre la gente, que permaneció en su lugar pese al viento intenso, hasta el campito contiguo al santuario.

Allí, monseñor Cardelli presidió la misa concelebrada, cuya predicación estuvo centrada en la importancia y resonancia de los mensajes de la Virgen.

El prelado destacó la presencia de peregrinos "de tantos lugares distantes y atraídos fuertemente por la devoción y cariño a la Virgen María del Rosario", cuyo templo "está habilitado y ahora ejerce una función de cenáculo, porque ella lo pidió para encontrarse con sus hijos". 

"En este lugar nos reunimos para encontrarnos con ella; porque ella no pertenece al pasado, no es una mujer que quedó incrustada en la historia de hace dos mil años. Ella es María revestida de carne mortal, pero María está resucitada, vive triunfante. María está viva", recordó. 

La Virgen del Rosario "no solo nos cuida con su presencia, sino que ha adoptado a lo largo de los siglos en la Iglesia, la modalidad de manifestarse a personas determinadas", sostuvo, al señalar que la historia latinoamericana tiene "presencias muy fuertes y sumamente animadoras de la vida del evangelio", entre las que citó a la Virgen de Guadalupe, de Luján y de Itatí. 

"María nos está acompañando, y lo hace de diferentes maneras. Nosotros no elegimos los modos cómo lo hace" y en San Nicolás "eligió un modo muy sencillo, cotidiano, se manifiesta a una persona como nosotros, se manifiesta a Gladys y le da mensajes para que ella los entregue a la Iglesia", precisó. 


Por último, monseñor Cardelli explicó que en esos mensajes, María "no hace sino recordarnos lo que nos dice Jesús, lo que la voluntad de Dios quiere. No tienen contenidos extraordinarios ni diversos", están centrados "en la persona de Cristo" y son "eclesiales y misioneros".

Gladis Motta por el Padre Carlos Pérez

Su vida es un misterio que el periodismo ha convertido en mito. Sólo su familia, los vecinos y alguna gente de la iglesia conocen su cara. Trata de no mostrarse y cuando lo hace se mezcla entre la multitud como una peregrina más.

No habla de sus cosas casi con nadie. Y menos con el periodismo. De vez en cuando se acerca al padre Carlos Pérez y le revela algunas de sus videncias. Esta mujer, casada con un jubilado de la ex Somisa, con dos hijas mayores y nietos, tiene 62 años y sigue con su actividad como ama de casa.

La misma que tenía el 25 de septiembre de 1983, cuando su vida cambió por completo. Dicen que estaba en su habitación, rezando, con un rosario entre las manos. Ella contó que se le apareció una virgen y le hizo gesto como para entregarle algo, acaso su propio rosario.

De allí en más se convirtió en una suerte de mensajera de María, cuyo principal pedido relata que fue el siguiente: "Cerca tuyo quiero estar, el agua es una bendición. Soy la patrona de este lugar y me harán un santuario. Cumplid mi palabra."

El mensaje indicaba que su imagen quería estar frente al majestuoso río Paraná y no guardada debajo del campanario de la basílica.

Entonces, Gladys Herminia Quiroga de Motta, porque de ella se trata, se dirigió a la iglesia, contó sus experiencias, que de allí en más no dejaron de repetirse, y describió la imagen de la Virgen. Era la misma que desde el siglo pasado estaba allí escondida.

Lo cierto es que el domingo próximo se cumplirán diez años de la creación del santuario, cuando la imagen de la Virgen del Rosario de San Nicolás pasó a tener su propio templo, que se levantó en un lugar conocido como El Campito y que es visitado por más de 140.000 fieles todos los meses.

Así, por las videncias y revelaciones de Gladys Motta, San Nicolás dejó de ser la Ciudad del acuerdo (por la Asamblea Constituyente de 1852) o la Ciudad del acero (por sus industrias metalúrgicas), para convertirse en la Ciudad de la Virgen.
La casa de Gladys Motta sigue estando en el mismo lugar, en Pasaje Figari 122, a 50 metros del gran santuario. Claro que ya no está media desolada como hasta 1983, sino que hoy se encuentra rodeada de santerías, florerías, más de 80 puestos ambulantes que venden rosarios, vírgenes y estampitas, quioscos de choripanes y parrillas que ofrecen un tenedor libre.

Las procesiones por allí son incesantes, pero nadie puede advertir a Gladys: "Es que ella a veces sale y, como no la conocen, la gente no se da cuenta", contaba un mozo de una parrilla, mientras señalaba la casa en donde muchos se acercan a dejarle cartas bajo la puerta Al sonar del timbre se asoma el marido: "Gladys no está y no atiende a periodistas". Quien habla de ella es el rector del Santuario, y sobrino nieto de la Beata Pergaminense María Crescencia Pérez, el padre Carlos Pérez.

"Gladys es sólo un instrumento de Dios y todo instrumento cuando más oculto esté es mejor. Además se le aconsejó que tomara una conducta de no expresarse por protección de ella misma".

El padre Pérez aclara:"Gladys tiene el don de la videncia, pero eso no significa santidad. La iglesia en este caso ha sido muy cautelosa, porque es su obligación discernir, distinguir, moderar y estudiar los casos. Yo estoy seguro de que la imagen se le apareció, porque además los estudios en ella reflejan una personalidad normal, auténtica, con mensajes que se atienen a la fe, con infinidad de testimonios. Pero, fundamentalmente, por lo frutos que quedaron, por la conversión de la gente y por el acercamiento de miles de fieles de todo el mundo hacia la Virgen del Rosario de San Nicolás.

-¿Gladys le cuenta que sigue recibiendo mensajes?

-Ella me señala que sigue recibiendo mensajes y que la Virgen le reitera pedidos de fe, de oración, de amor o de fidelidad al señor.

-El día que a Gladys le llegue el llamado de Dios, ¿sus restos tendrán un lugar junto al santuario?.

-Que Dios le dé años de vida, lo demás que lo resuelva el obispo.

Afuera, lejos de los testimonios del padre Pérez, miles de fieles vienen a orar por María, que en la imagen de una antigua virgen, reconvirtió multitudes. Mucho tuvo que ver Gladys Motta, la que dice haber visto, la mujer común a la que la gente le creyó.


LA HISTORIA MARIANA CONTADA POR EL PADRE CARLOS PÉREZ

Reticencia inicial de los obispos, puntillosos interrogatorios, exhaustivos exámenes de psiquiatras y médicos clínicos, minuciosos estudios de teólogos de primer nivel, mensajes ocultados hasta hoy para no alarmar. La historia de las apariciones de la Virgen del Rosario de San Nicolás a Gladys Motta, sus mensajes y los estigmas —marcas sangrantes— que la humilde vecina nicoleña sufrió durante años estuvieron signados por los esfuerzos para verificar la veracidad de los episodios, certificar su doctrina y evitar alarmar a la gente con pronósticos sombríos de la Madre de Jesús.

A 20 años de la primera aparición, que se cumplen hoy, el primer sacerdote a quien Gladys recurrió, el padre Carlos Pérez —actual rector de la basílica que se construye bajo la nueva advocación— le contó a VALORES RELIGIOSOS episodios hasta ahora nunca revelados masivamente por una autoridad de la Iglesia. Y que terminaron confirmando el sustento de un fervor que rápidamente congregó multitudes. Como la que seguramente en esta jornada volverá a darse cita en el joven santuario de San Nicolás.
Aquí su relato:



"CREER O NO CREER"
Cuando Gladys vino a verme a la Catedral el 12 de octubre de 1983 —luego de que se le apareció varias veces la Virgen—, le hice muchas preguntas. Si bien los hechos requerían una exhaustiva investigación, mi primera impresión fue buena. La conocía de vista, como una feligresa más, pero tenía buenas referencias. Recuerdo que antes de que comenzara a manifestársele la Virgen se decía que, cuando Gladys rezaba el rosario, se iluminaba la pared. Pero el entonces obispo de San Nicolás, Fortunato Rossi, era escéptico. A los pocos meses el Papa lo nombró arzobispo de Corrientes y tiempo después me confesó que su ascenso fue providencial porque le hubiese costado mucho aceptar todo esto".

EL RECONOCIMIENTO DE LA IMAGEN.
 "Gladys me dijo que creía que la imagen que se le aparecía era la Virgen del Rosario. Pero que el 7 de octubre, festividad de esa advocación, vió por televisión la imagen que hay en Rosario y, en principio, no coincidía. Lo confirmó poco después, yendo a esa ciudad. Por las descripciones que me hacía, pensé que podía ser una imagen que teníamos guardada en la catedral, donde era cura párroco. La invité a venir y le mostré otras dos parecidas con el fin de sondearla. Finalmente, la llevé al campanario y cuando la vió cayó de rodillas y exclamó: ¡Esa es!. La estatuilla había sido donada a fines del siglo XIX por una vecina y bendecida por el Papa León XIII".








''EL CAMPITO'' Y EL TEMPLO."
En sus primeras apariciones, la Virgen le dijo a Gladys que quería estar ''en la ribera del Paraná'', donde debía levantarse un templo. Una noche, observó cómo una luz blanca iluminaba el lugar y un rayo caía sobre un arbusto. Con el tiempo, todos los arbolitos de la zona se secaron menos ese. La gente empezó a congregarse junto a él para rezar hasta que un vecino lo taló. Como decía que había tenido la visión de un templo, le llevamos fotos de varias basílicas. La que más se asemejaba era la de Itatí. Lo curioso es que Gladys dio una serie de precisiones del diseño que, a decir de los entendidos, no eran disparates arquitectónicos".

LOS MENSAJES.
"El 17 de octubre, Gladys comienza a recibir innumerables mensajes de la Virgen donde ésta invita a una mayor conversión, a dar testimonio cristiano, a tener esperanza, a rezar más, especialmente el rosario. Fueron unos 1.800 mensajes durante siete años, algo así como uno por día, que llenaron un libro de casi 700 páginas. Renombrados teólogos del exterior y del país, como Lucio Gera, los estudiaron con detenimiento y comprobaron que se ajustaban perfectamente a la doctrina. Pregunto: ¿Cómo pudo escribirlos una persona con solo cuarto grado, sin conocimientos teológicos profundos, con una catequesis de primera comunión?".

HACIA LA OFICIALIZACION. 
"El sucesor de Rossi, monseñor Domingo Castagna, dispuso una comisión multidisciplinaria para estudiar el fenónemo. Entre otras cosas, se quería conocer el estado psicológico de Gladys. Pero todos los estudios demostraron que es una persona muy cuerda. Eso sí: se le pidió que no se expusiera públicamente porque el centro es la Virgen. Ella dijo que ése era su propio deseo. Aunque nunca reconoció públicamente los mensajes, Castagna autorizó en 1990 su publicación".

LOS ESTIGMAS. 
"En 1984, empiezan a aparecerse a Gladys los estigmas. Le surgieron durante varios años en torno a la Navidad y la Pascua. Eran heridas sangrantes en la muñeca, donde le pusieron los clavos a Jesús, no en la palma de las manos como muchos creen. También en los pies. Además, tenía un fuerte dolor en un costado del pecho. Las heridas fueron comprobadas por dos médicos".
MENSAJES DE MARIA PARA NUESTRO PAÍS
La Santísima Virgen nos dejó varios mensajes dirigidos a nuestro País, Argentina son los mensajes número 249, 633, 801, 844, 1010, 1029, 1145, 1246, 1283, 1426, 1634, 1705.  Aquí se los dejamos para su reflexión. 

16-08-84 ##                                                            MENSAJE N° 249La Virgen me dice: Bienaventurado sea aquel que se haga agradable a Dios, no dejéis que se destruya lo que ya estáis logrando, el amor al Señor.
Conservad en vosotros la fe y permaneced fieles a Dios.
Amén. Amén.

05-08-85 ## 
                                                           MENSAJE N° 633
Hijos: Sabéis que os hablo, que estoy muy cerca de vosotros, deseo que estéis vosotros cerca de mi Corazón.
Veo una bandera celeste y blanca, es nuestra bandera y otra más grande, toda azul, es un azul claro.
Le pregunto por qué veo esas banderas y me dice:
"Es que Yo protejo a tu país, protejo a Argentina. Este mensaje es para tu pueblo".
La bandera grande tiene el color de su manto.

4-02-86 ## 
                                                           MENSAJE N° 801

Pido a la Santísima Virgen por mis hermanos de todo el mundo, la veo y me dice:
Hija mía, este país se mantiene todavía casi íntegro, comparado con otros países que están deteriorados, casi deshechos espiritualmente.
En esos lugares, la mente de los hombres, en la mayoría, está dominada por el malvado, aquí sucede todo lo contrario; es que la obra de Dios está dando sus frutos.
En este país, mis hijos se están entregando al Señor, y el mal no entra jamás donde habita Dios. Alabado sea el Señor del universo.

1-03-86 ##
                                                           MENSAJE N° 844

Debe despertar del todo este suelo y el Señor los mantendrá alejados del enemigo. Con dolor estoy viendo, hijos contaminados con el pecado, la injusticia y también los veo rebeldes con la Palabra de Dios.
No hay en sus corazones temor de Dios, no cometan tales afrentas estos hijos, que la justicia del Señor no salteará a nadie. Que vuelvan atrás y comiencen el Camino nuevo.
Amén, amén.
Leed: Deuteronomio C. 10, V 12 - 13
  • 12 Y ahora, Israel , esto es lo único que te pide el Señor, tu Dios: Que le temas y sigas todos sus caminos, que ames y sirvas al Señor, tu Dios, con todo tu corazón y con toda tu alma,
  • 13 observando sus mandamientos y sus preceptos, que hoy te prescribo para tu bien.
01-11-86 ##                                                          MENSAJE N°1010
Hija mía: Pese a mi gran dolor al ver con que crueldad es atacada la Iglesia, Yo estoy combatiendo para salvarla.
Mi corazón en este tiempo está fluyendo amor, mi corazón grita desde esta, tu Argentina, mi corazón rociará a los pueblos, lluvias de bendiciones.
Soy custodia de mis hijos y mi amor prevalecerá por sobre todas las acechanzas de satanás.
Amén, amén.
Que mi Mensaje recorra el mundo.

26-11-86 ##                                                          MENSAJE N° 1029
Hija mía: Desde tu patria, el Señor está haciendo nacer en el cristiano, un nuevo cristiano.
Desde tu patria, estoy posando mis manos sobre todos mis hijos.
Si, hija, desde aquí todos los pueblos me conocerán y sabrán que renovar el corazón, es desear que el Señor viva en el corazón.
Aleluia.

06-04-87 ##                                                          MENSAJE N° 1145
El Santo Padre San Juan Pablo II "El Grande", visita Argentina ese día María de San Nicolás nos dice: 

Hija mía: Este día quedará marcado en la historia de tu país y en el corazón de los cristianos.
El Vicario de Cristo llega con su humildad, con su corazón cargado de bondad.
Su boca habla de Cristo, su corazón ama lo que ama Cristo y sus pies caminan las huellas de Cristo.
La Madre está junto a su hijo predilecto.
Gloria a Dios.



26-08-87 ##                                                          MENSAJE N°1246
Le pido por mis hermanos de todo el mundo, especialmente por los de mi país.
La veo y me dice: ¡Hija, los hijos de este querido país!
Yo les daré fortaleza ante las dificultades y los alumbraré con la permanente Luz que brinda Cristo.
Que nadie desmaye y que la fe eche raíces en los corazones.
Bendito sea el Altísimo.
Puedes darlo a conocer.



22-10-87 ##                                                          MENSAJE N°1283
Tengo una visión: Veo una paloma blanca, con una gran cola. La paloma mira hacia el Sur y su cola, que queda hacia el Norte, se dobla e indica también el Sur. Veo a la Santísima Virgen y me dice:
Esto que has visto significa, que ya del Sur, puede el cristiano esperar la Nueva Alianza, porque está en camino.
No todo está destruido, el Señor ha fijado una meta, ha puesto sus ojos en un determinado lugar; esta tierra es la elegida por El, aquí nacerán nuevos sarmientos para Su Viña.
Aquí el Señor ha sembrado Amor, aquí quiere recoger amor. No se retirará El, de sus hijos. Bendito sea por siempre el Señor.



25-05-88 ##
                                                          MENSAJE N°1426
Gladys, no desaparecerá jamás, la presencia de la Madre de Cristo, en este lugar. Desde aquí pido a mis hijos: La Consagración a Mi Corazón.
Esa Consagración, que no requiere papeles ni fórmulas, porque esa consagración irá directamente a Mi Corazón; será única y exclusivamente para Mi Corazón y será recibida por Mi Corazón.
Debéis tener amor y devoción a María; oración constante del Santo Rosario y participación diaria en la Santa Eucaristía.
En el amor a la Madre, hallaréis el Amor del Hijo; en la oración a la Madre, estaréis en unión con el Hijo y en la Santa Eucaristía, os encontraréis con el Hijo. Bendito sea Jesucristo. Hazlo conocer. Hoy velo especialmente por tu Patria.



25-03-89 ## (Sábado Santo)                               MENSAJE N° 1634
Digo a todos mis hijos: Vivid en la Esperanza, descansad en el Señor.
Su Misericordia se ha puesto grandemente de manifiesto; el Señor, os
ha enviado a Su Madre, para que os aclare el Camino hacia El, para
que os refugiéis en Su Corazón de Madre.
Avanzad entonces sin miedo.
Amén, amén.
Hazlo conocer hija mía.
Bendita sea esta tierra que ha cobijado a María.

10-09-89 ## (Intención de la Novena del 17 al 25) MENSAJE N° 1705
Hijos míos: Orad en la Novena de este mes, agradeciendo al Señor, el
haber enviado a Su Madre, a velar por todos los hijos, aquí en la
tierra.
Orad con júbilo en vuestros corazones, ya que el día veinticinco de este
mes, conmemoraréis el sexto aniversario de Mis visitas en este Bendito
Suelo Argentino. Os pido: Dad paso a la Gracia del Señor.
Amén, amén.
Hazlo conocer.

EL ÚNICO MENSAJE NO DIVULGADO POR PRUDENCIA PARA NO ESCANDALIZAR QUE HIZO PÚBLICO EL PADRE CARLOS PÉREZ... 
"Todos los mensajes fueron publicados, menos uno —de 1984— que guardé hasta ahora para no alarmar. Dice:

La Argentina es un país rico, codiciado por muchos, atravesará por situaciones graves, hasta que llegará el momento en que el Señor lo protegerá. 

Creo que, después de todo lo que vivimos los argentinos, es tiempo de que se conozca". 


FUENTES: AICA - DIARIOS LA NACIÓN Y CLARÍN - MISIONEROS DE LA PALABRA


NO A LOS CRISTIANOS COMO POMPAS DE JABÓN

Cuidémonos de la vanidad que nos aleja de la verdad y nos hace parecer como una burbuja de jabón. Lo dijo el Papa Francisco en la misa de la mañana de este jueves en la Casa Santa Marta. El Pontífice, basándose en el pasaje del libro de Eclesiastés en la primera lectura, señaló que, aun cuando lo hacen bien, los cristianos deben evitar la tentación de aparentar, de “hacerse ver".
Si tú, "no tienes algo consistente, también tú pasarás como todas las cosas”. Papa Francisco tomó el ejemplo del libro de Eclesiastés para detenerse sobre la vanidad. Una tentación, señaló, que existe no sólo para los paganos, sino también para los cristianos, para "la gente de fe." Jesús, recordó el Papa, "regañó mucho" a los que se jactaban. Para los doctores de la ley, añadió, decía que no deben "pasearse por las plazas" con "ropa de lujo" como "príncipes". Cuando tu rezas, ponía en guardia el Señor: "Por favor, no te hagas ver, no reces porque te vean”, “ora en secreto, entra en tu cuarto”. Lo mismo, dijo el Papa, se debe hacer cuando ayudas a los pobres: "No toques trompeta, hazlo a escondidas”. “El Padre lo ve, es suficiente".
«Pero el vanidoso: ‘pero mira, yo doy este cheque para las obras de la Iglesia’ y hace ver el cheque; luego estafa por otra parte a la Iglesia. Es lo que hace el vanidoso: vive para aparentar. ‘Cuando ayunes – les dice el Señor a éstos – por favor no te hagas el melancólico, el triste, para que todos se den cuenta. Haz penitencia con alegría, para que nadie se dé cuenta. Y la vanidad es así: es para aparentar, vivir para hacerse ver.»
"Los cristianos que viven así - continuó – para aparentar, por la vanidad, parecen pavos, se pavonean”. Se dice “yo soy cristiano, yo soy familiar de aquel cura, de aquella monja, de ese obispo, mi familia es una familia cristiana”. "Se jactan". Pero - pregunta el Papa – ¿tu vida con el Señor? ¿Cómo rezas? Tu vida con las obras de misericordia, ¿cómo va? ¿Visitas a los enfermos? “La verdad”. Es por esto que Jesús añadió, “nos dice que debemos construir nuestra casa, es decir, nuestra vida cristiana sobre la roca, en la verdad." En cambio, fue su advertencia, "los vanidosos construyen la casa sobre la arena y la casa ​​cae, la vida cristiana se cae, resbala, porque no es capaz de resistir a las tentaciones":"Cuántos cristianos viven para aparentar. Su vida parece como una burbuja de jabón. ¡Es hermosa la burbuja de jabón! ¡Con todos los colores que tiene! Pero dura un segundo y luego ¿qué? También cuando nos fijamos en algunos monumentos fúnebres, pensamos que es vanidad, porque la verdad es volver a la tierra desnuda, como decía el Siervo de Dios Pablo VI. 

Nos espera la tierra desnuda, ésta es nuestra verdad final. Mientras tanto ¿me enorgullezco o hago algo? ¿Hago el bien? ¿Busco a Dios? ¿Rezo? Las cosas que tienen consistencia. Y la vanidad es una mentirosa, es imaginativa, se engaña a sí misma, engaña a los vanidosos, porque primero finge que es algo, pero luego con el tiempo llega a creerse lo que en su opinión era. Se la cree, ¡pobrecito!
Y 'esto, subrayó, es lo que le pasaba al tetrarca Herodes, que, como leemos en el Evangelio de hoy, se preguntaba con insistencia sobre la identidad de Jesús "La vanidad, -dijo el Papa - siembra un mal malestar, quita la paz. Es como aquellas personas que se maquillan mucho y luego temen que la lluvia les quite todo”. "No nos da paz la vanidad -señaló- sólo la verdad nos da la paz". Por lo tanto, Francesco ha reiterado que la única roca sobre la que construimos nuestra vida es Jesús. "Y pensamos” - dijo – “en esta propuesta del diablo, del demonio, que también tentó a Jesús en el desierto, la vanidad", y dijo: "Ven conmigo , subamos al templo, hagamos el espectáculo; te tiras abajo y todos creemos en ti ". El diablo había presentado a Jesús "la vanidad en una bandeja." La vanidad, dijo el Papa, "es una enfermedad espiritual muy grave":
"Los Padres egipcios del desierto decían que la vanidad es una tentación contra la que hay que luchar toda la vida, porque siempre vuelve a sacarnos la verdad. Y para entender esto decían es como la cebolla. La agarras y la empiezas a pelar. Y pelas la vanidad hoy, un poco de vanidad mañana y toda la vida pelando la vanidad para vencerla. Y al final eres feliz: me quité la vanidad, pelé la cebolla, pero el olor se queda en tu mano. Pidamos al Señor la gracia de no ser vanidosos, de ser verdaderos, con la verdad de la realidad y del Evangelio.
El Papa Francisco en su misa matutina
No compliquemos el Evangelio, escuchémoslo y vivámoslo

La vida cristiana es “simple”: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica, no limitándose a “leer” el Evangelio, sino preguntándose de qué modo sus palabras hablan a la propia vida. Lo reafirmó el Papa Francisco en la homilía de la Misa de la mañana celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta.
Las palabras que decía sonaban nuevas, como “nueva” aparecía la autoridad de quien las pronunciaba. Palabras que tocaban el corazón y en las cuales tantos percibían “la fuerza de la salvación” que anunciaban. Por esta razón, observó Francisco, las muchedumbres seguían a Jesús. Pero también estaban aquellos que lo seguían “por conveniencia”, sin demasiada pureza de corazón, tal vez sólo por las “ganas de ser más buenos”. En dos mil años, reconoció el Papa, no es que este escenario haya cambiado mucho. También hoy muchos escuchan a Jesús como aquellos nuevos leprosos del Evangelio que, “felices” con su nueva salud, “se olvidaron de Jesús” que se las había devuelto:
“Pero Jesús seguía hablando a la gente y amaba a la gente, amaba a la muchedumbre hasta tal punto que dice: ‘Estos que me siguen, esa muchedumbre inmensa, son mi madre y mis hermanos, son éstos’. Y explica: ‘Quienes escuchan la Palabra de Dios, la ponen en práctica’. Estas son las dos condiciones para seguir a Jesús: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica. Esta es la vida cristiana, nada más, ¡eh! Simple, simple. Tal vez nosotros la hayamos hecho un poco difícil, con tantas explicaciones que nadie entiende, pero la vida cristiana es así: escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica”.
He aquí porqué – como lo describe el pasaje del Evangelio de Lucas – Jesús replica a quien le refería que sus parientes lo estaban buscando: “Mi madre y mis hermanos son aquellos que escuchan la palabra de Dios y la ponen en práctica”. Y para escuchar la Palabra de Dios, la Palabra de Jesús – dijo el Papa – basta abrir la Biblia, el Evangelio. Pero estas páginas – afirmó – no deben ser leídas, sino escuchadas. “Escuchar la Palabra de Dios – indicó Francisco – es leer eso y decir: ‘¿Pero qué me dice a mí esto, a mi corazón? ¿Qué me está diciendo Dios a mí, con esta palabra?”. Y nuestra vida cambia”:
“Cada vez que nosotros hacemos esto – abrimos el Evangelio, leemos un pasaje y nos preguntamos: ‘Con esto Dios me habla, ¿me dice algo a mí? Y si dice algo, ¿qué cosa me dice?’ – esto es escuchar la Palabra de Dios, escucharla con los oídos y escucharla con el corazón. Abrir el corazón a la Palabra de Dios. Los enemigos de Jesús escuchaban la Palabra de Jesús, pero estaban cerca de él para tratar de encontrar una equivocación, para hacerlo patinar, y para que perdiera autoridad. Pero jamás se preguntaban: “¿Qué cosa me dice Dios a mí en esta Palabra?”. Y Dios no habla sólo a todos; sí, habla a todos, pero habla a cada uno de nosotros. “El Evangelio ha sido escrito para cada uno de nosotros”.
Ciertamente, prosiguió diciendo el Santo Padre, poner después en práctica lo que se ha escuchado “no es fácil”, porque “es más fácil vivir tranquilamente sin preocuparse de las exigencias de la Palabra de Dios”. Pistas concretas para hacerlo – recordó – son los Mandamientos, las Bienaventuranzas. Contando siempre – añadió – con la ayuda de Jesús, incluso cuando nuestro corazón escucha y hace de cuenta que no comprende. Él – concluyó el Papa – “es misericordioso y perdona a todos”, “espera a todos, porque es paciente”:
“Jesús recibe a todos, también a aquellos que van a escuchar la Palabra de Dios y que después lo traicionan. Pensemos en Judas: ‘Amigo’, le dice, en aquel momento en que Judas lo traiciona. El Señor siempre siembra su Palabra, sólo pide un corazón abierto para escucharla y buena voluntad para ponerla en práctica. Por esto que la oración de hoy sea la del Salmo: ‘Guíame Señor por la senda de tus mandamientos’, es decir por la senda de tu Palabra, y para que yo aprenda con tu guía a ponerla en práctica”.

FUENTE: 23-9-2014 Radio Vaticano
A los líderes de las comunidades religiosas: 
"Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia"

Unidos en el servicio a su querida patria, el Papa a los líderes de las comunidades religiosas presentes en Albania

(RV).- (Con audio. Actualizado) La Universidad Católica Nuestra Señora del Buen Consejo de Tirana fue el lugar del encuentro del Papa con los jefes de 5 mayores comunidades religiosas presentes en el País: musulmana, bektashi, católica, ortodoxa y evangélica: presencia signo del diálogo que viven día a día, observó el Papa, intentando establecer entre ustedes relaciones fraternas y de colaboración por el bien de toda la sociedad. El Obispo de Roma recordó que Albania ha sido testigo de la violencia y de las tragedias que se pueden producir si se excluye a Dios a la fuerza de la vida personal y comunitaria. “Cuando, en nombre de una ideología, se quiere expulsar a Dios de la sociedad, se acaba por adorar ídolos, y enseguida el hombre se pierde”.
Como creyentes, puntualizó, hemos de estar atentos a que la religión y la ética que vivimos con convicción y de la que damos testimonio con pasión se exprese siempre en actitudes dignas del misterio que pretende venerar, rechazando decididamente como no verdaderas, por no ser dignas ni de Dios ni de los
hombres, todas aquellas formas que representan un uso distorsionado de la religión.
El Obispo de Roma recordó a los presentes que la religión auténtica es fuente de paz y no de violencia. “Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia. Matar en nombre de Dios es un gran sacrilegio”. “Discriminar en nombre de Dios es inhumano. Desde este punto de vista, la libertad religiosa no es un derecho que garantiza únicamente el sistema legislativo vigente: es un espacio común, un ambiente de respeto y colaboración que se construye con la participación de todos, también de aquellos que no tienen ninguna convicción religiosa”.
Francisco animó a estos “queridos amigos” a mantener y a desarrollar la tradición de buenas relaciones entre las comunidades religiosas presentes en Albania, y a sentirse unidos en el servicio a su querida patria.
(RC-RV)

DISCURSO COMPLETO DEL SANTO PADRE EN EL ENCUENTRO INTERRELIGIOSO


Queridos amigos:
Me alegro mucho de este encuentro con los responsables de las principales confesiones religiosas presentes en Albania. Mi saludo respetuoso a cada uno de ustedes y a las comunidades que representan; y gracias de corazón a Mons. Massafra por sus palabras de presentación e introducción. Es importante que estén aquí juntos: es signo del diálogo que viven día a día, intentando establecer entre ustedes relaciones fraternas y de colaboración por el bien de toda la sociedad. Gracias por lo que hacen.
Albania ha sido tristemente testigo de la violencia y de las tragedias que se pueden producir si se excluye a Dios a la fuerza de la vida personal y comunitaria. Cuando, en nombre de una ideología, se quiere expulsar a Dios de la sociedad, se acaba por adorar ídolos, y enseguida el hombre se pierde, su dignidad es pisoteada, sus derechos violados. Ustedes saben bien a qué atrocidades puede conducir la privación de la libertad de conciencia y de la libertad religiosa, y cómo esa herida deja a la humanidad radicalmente empobrecida, privada de esperanza y de ideales.
Los cambios que se han producido a partir de los años 90 del siglo pasado han tenido también como efecto positivo la creación de las condiciones adecuadas para una efectiva libertad religiosa. Esto ha hecho posible que las comunidades reaviven tradiciones que nunca se habían apagado del todo, a pesar de las feroces persecuciones, y ha permitido que todos, también desde sus propias convicciones religiosas, puedan colaborar en la reconstrucción moral, antes que económica, del país.
En realidad, como dijo San Juan Pablo II en su visita a Albania en 1993, «la libertad religiosa […] no es sólo un don precioso del Señor para cuantos tienen la gracia de la fe: es un don para todos, porque es la garantía fundamental para cualquier otra expresión de libertad […]. La fe nos recuerda mejor que nadie que, si tenemos un único creador, todos somos hermanos. La libertad religiosa es un baluarte contra todos los totalitarismos y una aportación decisiva a la fraternidad humana» (Mensaje a la Nación de Albania, 25 de abril de 1993).
Pero inmediatamente es necesario añadir: «La verdadera libertad religiosa
rehúye la tentación de la intolerancia y del sectarismo, y promueve actitudes de respeto y diálogo constructivo» (ibid.). No podemos dejar de reconocer que la intolerancia con los que tienen convicciones religiosas diferentes es un enemigo particularmente insidioso, que desgraciadamente hoy se está manifestando en diversas regiones del mundo. Como creyentes, hemos de estar atentos a que la religión y la ética que vivimos con convicción y de la que damos testimonio con pasión se exprese siempre en actitudes dignas del misterio que pretende venerar, rechazando decididamente como no verdaderas, por no ser dignas ni de Dios ni de los hombres, todas aquellas formas que representan un uso distorsionado de la religión. La religión auténtica es fuente de paz y no de violencia. Nadie puede usar el nombre de Dios para cometer violencia. Matar en nombre de Dios es un gran sacrilegio. Discriminar en nombre de Dios es inhumano.
Desde este punto de vista, la libertad religiosa no es un derecho que garantiza únicamente el sistema legislativo vigente –lo cual es también necesario–: es un espacio común, un ambiente de respeto y colaboración que se construye con la participación de todos, también de aquellos que no tienen ninguna convicción religiosa. Me permito indicar dos actitudes que pueden ser especialmente útiles en la promoción de la libertad religiosa.
La primera es ver en cada hombre y mujer, también en los que no pertenecen a nuestra tradición religiosa, no a rivales, y menos aún a enemigos, sino a hermanos y hermanas. Quien está seguro de sus convicciones no tiene necesidad de imponerse, de forzar al otro: sabe que la verdad tiene su propia fuerza de irradiación. En el fondo, todos somos peregrinos en esta tierra, y en este viaje, aspirando a la verdad y a la eternidad, no vivimos, ni individualmente ni como grupos nacionales, culturales o religiosos, como entidades autónomas y autosuficientes, sino que dependemos unos de otros, estamos confiados los unos a los cuidados de los otros. Toda tradición religiosa, desde dentro, debería lograr dar razón de la existencia del otro.
La segunda actitud es el compromiso en favor del bien común. Siempre que de la adhesión a una tradición religiosa nace un servicio más convencido, más generoso, más desinteresado a toda la sociedad, se produce un auténtico ejercicio y un desarrollo de la libertad religiosa, que aparece así no sólo como un espacio de autonomía legítimamente reivindicado, sino como una potencialidad que enriquece a la familia humana con su ejercicio progresivo. Cuanto más se pone uno al servicio de los demás, más libre es.
Miremos a nuestro alrededor: cuántas necesidades tienen los pobres, cuánto les falta aún a nuestras sociedades para encontrar caminos hacia una justicia social más compartida, hacia un desarrollo económico inclusivo. El alma humana no puede perder de vista el sentido profundo de las experiencias de la vida y necesita recuperar la esperanza. En estos ámbitos, hombres y mujeres inspirados en los valores de sus tradiciones religiosas pueden ofrecer una ayuda importante, insustituible. Es un terreno especialmente fecundo para el diálogo interreligioso.
Y luego, algo que es siempre como un fantasma, ¿no?, el fantasma de "pero es todo relativo", el relativismo...Un principio claro: no se puede dialogar si no se parte desde la propia identidad. Sin identidad no puede existir diálogo. Sería un diálogo fantasma, un diálogo en el aire: no sirve. Cada uno de nosotros tiene la propia identidad religiosa, es fiel a ella. Pero, el Señor sabe como lleva la Historia. Vamos desde la propia identidad, sin fingir que tenemos otra: eso no sirve. No ayuda. Eso es relativismo. Aquello que nos une es el camino de la vida, es la buena voluntad - a partir de la propia identidad - de hacer el bien a los hermanos y hermanas. Hacer el bien... Y así, como hermanos vamos juntos. Y cada uno de nosotros ofrece el testimonio de la propia identidad al otro, y dialoga con el otro. Después, el diálogo puede ir más allá sobre cuestiones teológicas: ¡eso es bello! Pero lo que es más importante es caminar juntos sin traicionar la propia identidad, sin ponerle máscaras, sin hipocresías. Esto...a mí me hace bien pensar en esto.
Queridos amigos, les animo a mantener y a desarrollar la tradición de buenas relaciones entre las comunidades religiosas presentes en Albania, y a sentirse unidos en el servicio a su querida patria. ¿Eh? Con un poco de sentido del humor se puede decir que éste parece un equipo de fútbol, ¿no? Los católicos contra todos los demás...¡Todos juntos, por el bien de la patria y de la humanidad! Sigan siendo signo, para su país y para los demás países, de que son posibles las relaciones cordiales y de fecunda colaboración entre hombres de diversas religiones. Y les pido un favor, de rezar por mí. También yo lo necesito, lo necesito tanto. Gracias.
El Papa a los voluntarios de los centros de caridad en Albania: 
El secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor


El Obispo de Roma coronó su visita apostólica al “país de las águilas” con niños inválidos en el Centro Betania, donde llegaron también representantes de otros centros de caridad.
Después de escuchar testimonios de asistidos, Francisco expresó su agradecimiento por la hospitalidad que dan cada día en este centro a tantos niños y adolescentes necesitados de atención, de ternura, de un ambiente sereno y de personas amigas, que sean también verdaderos educadores, ejemplos de vida, y en las que encuentren apoyo.
El Sucesor de Pedro manifestó que “en lugares como éste, todos confirmamos nuestra fe, se nos hace más fácil creer, porque vemos la fe hecha caridad concreta. La vemos dar luz y esperanza a situaciones de gran dificultad; vemos que se enciende de nuevo en el corazón de personas tocadas por el Espíritu de Jesús, que decía: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí» (Mc 9, 37). Esta fe que actúa en la caridad mueve las montañas de la indiferencia, de la incredulidad y de la indolencia, y abre los corazones y las manos para hacer el bien y difundirlo. La Buena Noticia de que Jesús ha resucitado y está vivo en medio de nosotros pasa a través de gestos humildes y simples de servicio a los pequeños.”
Y el Vicario de Cristo afirmó que “el secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor. Ahí se encuentra la fuerza para “sacrificarse con alegría”, y el compromiso más exigente se convierte en fuente de mayor alegría. Así no asustan las opciones de vida definitivas, que aparecen, a su verdadera luz, como un modo de realizar plenamente la libertad personal.”

DISCURSO COMPLETO DEL SANTO PADRE 
Queridos amigos del Centro Betania:
Les agradezco de corazón su gozosa acogida. Y, sobre todo, les agradezco la hospitalidad que cada día dan a tantos niños y adolescentes necesitados de atención, de ternura, de un ambiente sereno y de personas amigas, que sean también verdaderos educadores, ejemplos de vida, y en las que encuentren apoyo.
En lugares como éste, todos confirmamos nuestra fe, se nos hace más fácil creer, porque vemos la fe hecha caridad concreta. La vemos dar luz y esperanza a situaciones de gran dificultad; vemos que se enciende de nuevo en el corazón de personas tocadas por el Espíritu de Jesús, que decía: «El que acoge a un niño como éste en mi nombre me acoge a mí» (Mc 9, 37). Esta fe que actúa en la caridad mueve las montañas de la indiferencia, de la incredulidad y de la indolencia, y abre los corazones y las manos para hacer el bien y difundirlo. La Buena Noticia de que Jesús ha resucitado y está vivo en medio de nosotros pasa a través de gestos humildes y simples de servicio a los pequeños.
Además, este Centro demuestra que es posible la convivencia pacífica y fraterna entre personas de distintas etnias y diversas confesiones religiosas. Aquí las diferencias no impiden la armonía, la alegría y la paz; es más, se convierten en ocasión para profundizar en el conocimiento y en la comprensión mutua. Las diversas experiencias religiosas se abren al amor respetuoso y operante con el prójimo; cada comunidad religiosa se expresa con el amor y no con la violencia, no se avergüenza de la bondad. Quien cultiva la bondad en su interior recibe a cambio una conciencia tranquila, una alegría profunda aun en medio de las dificultades y de las incomprensiones. Incluso ante las ofensas recibidas, la bondad no es debilidad, sino auténtica fuerza, capaz de renunciar a la venganza.
El bien es premio en sí mismo y nos acerca a Dios, Sumo Bien. Nos hace pensar como Él, nos hace ver la realidad de nuestra vida a la luz de su proyecto de amor para cada uno de nosotros, nos permite disfrutar de las pequeñas alegrías de cada día y nos sostiene en las dificultades y en las pruebas. El bien paga infinitamente mejor que el dinero, que nos defrauda porque hemos sido creados para recibir y comunicar el amor de Dios, y no para medir las cosas por el dinero y el poder.
Queridos hermanos, en su saludo, la Directora ha recordado las etapas que ha recorrido su asociación y las obras que han nacido de la intuición de la fundadora, la Señora Antonietta Vitale –a la que saludo cordialmente y agradezco su acogida–, ha subrayado la ayuda de los bienhechores y el desarrollo de las diversas iniciativas. Ha hablado de la gran cantidad de niños amorosamente acogidos y atendidos. Mirjan, por su parte, ha dado testimonio de su experiencia personal, de su entusiasmo y gratitud por un encuentro que ha transformado su existencia y le ha abierto nuevos horizontes, con nuevos amigos y con un Amigo todavía más grande y mejor que los demás: Jesús. Ha dicho una cosa muy significativa a propósito de los voluntarios que colaboran aquí; ha dicho: «Desde hace 15 años se sacrifican con alegría por amor a Jesús y a nosotros». Es una frase que revela cómo entregarse por amor a Jesús produce alegría y esperanza, y cómo servir a los hermanos se transforma en reinar con Dios. Estas palabras de Mirjan-Paolo pueden resultar paradójicas para buena parte de nuestro mundo, que no acaba de comprenderlas y ansía encontrar la clave de la propia existencia en las riquezas terrenas, en el poder y en la pura diversión, donde sólo encuentra alienación y confusión.
El secreto de una existencia plena es amar y entregarse por amor. Ahí se encuentra la fuerza para “sacrificarse con alegría”, y el compromiso más exigente se convierte en fuente de mayor alegría. Así no asustan las opciones de vida definitivas, que aparecen, a su verdadera luz, como un modo de realizar plenamente la libertad personal.
Que el Señor Jesús y su Madre, la Virgen María, bendigan su Asociación, este Centro Betania y los otros centros que la caridad ha hecho surgir y la Providencia crecer. Que bendigan a todos los voluntarios, a los bienhechores y a todos los niños y adolescentes. Su patrón, san Antonio de Padua, los acompañe en el camino. Continúen con confianza sirviendo al Señor en los pobres y en los abandonados, y pidiéndole que los corazones y las mentes de todos se abran al bien, a la caridad operante, fuente de auténtica alegría. Les pido, por favor, que recen por mí y de corazón los bendigo.
Hoy hemos tocado a los mártires,conmovido por el testimonio de ancianos sobrevivientes a la persecución
Después del estremecedor testimonio de dos religiosos de 83 y 85 años, en la oración de Vísperas que el Obispo de Roma rezó con sacerdotes, seminaristas, religiosos, religiosas y movimientos laicales, en la Catedral de Tirana, Francisco no leyó la homilía que llevaba preparada -que entregó al Arzobispo de Tirana- sino que improvisó una alocución inspirada en el texto de la oración.
Hemos escuchado, dijo: “Sea bendito Dios padre misericordioso que nos consuela en todos nuestras luchas para que nosotros podamos consolar a los que se encuentran en la tribulación”. “En estos dos meses –manifestó- me he preparado para esta visita leyendo la historia de la Iglesia en Albania y para mi fue una sorpresa, yo no sabía que este pueblo había sufrido tanto. Después hoy en el camino del aeropuerto con todas las fotografías de los mártires, pensé: Se ve que este pueblo todavía tiene memoria de sus mártires. Es un pueblo de mártires y hoy al inicio de esta celebración hablé con dos. Lo que yo les puedo decir es lo que ellos mismos dijeron con sus palabras sencillas, pero de cosas tan dolorosas. Y podemos preguntarles a ellos cómo hicieron para sobrevivir a tanta tribulación. Sin duda ellos nos dirán esto que hemos oído en la segunda lectura: ‘Dios es Padre misericordioso y Dios de todo consuelo’. Con esta sencillez han sufrido mucho físicamente, síquicamente, con la angustia de no saber si los fusilarían o no”.
“Pienso en Pedro encadenado. Toda la Iglesia rezaba por él –explicó el Papa-. Y el Señor consoló a Pedro y a los mártires y a estos dos que hoy escuchamos. El pueblo de Dios, las viejitas santas y las monjas de clausura que rezaban por ellos. Este es el misterio de la Iglesia: Dios consuela a su pueblo de manera escondida, en la intimidad del corazón da fortaleza”. “Ellos no se vanaglorian de lo que han vivido –explicó el Sucesor de Pedro hablando de los testimonios escuchados- porque ha sido el Señor que los ha llevado adelante. Pero ellos nos dicen algo a nosotros, que hemos sido llamados por el Señor para seguirlo de cerca: ‘Hay de nosotros si buscamos otro consuelo. Hay de aquellos religiosos, que buscan consolación lejos del Señor’.” “Yo no quiero bastonearlos hoy. No quiero ser verdugo. Pero si buscas el consuelo en otra parte no serás feliz y no podrás consolar a ninguno. Porque tu corazón no ha sido abierto a la consolación del Señor terminaras como dice el gran Elías al pueblo de Israél: “rengueando”.
“Sea bendito Dios padre de toda consolación que nos consuela en todas nuestra tribulaciones”, insistió en el Vicario de Cristo, que podamos consolar con el consuelo con el que Dios nos ha consolado, como hicieron estos dos, que nos hicieron un servicio. Aunque seamos pecadores, como ellos dicen: somos pecadores pero el Señor he estado con nosotros.” Y Francisco concluyó: “Perdonen si los uso como ejemplo. Pero todos debemos darnos ejemplo unos a otros. Hoy hemos tocado a los mártires.”
DISCURSO DEL SANTO PADRE
Queridos hermanos y hermanas:
Me alegro de poder tener este encuentro con ustedes en su querida tierra; doy gracias al Señor y les agradezco a todos su acogida. Así les puedo expresar mejor mi apoyo a su tarea evangelizadora.
Cuando su país salió de la dictadura, las comunidades eclesiales se pusieron en marcha de nuevo y reorganizaron la acción pastoral, afrontando con esperanza el futuro. Quiero expresar especialmente mi reconocimiento a aquellos pastores que pagaron un alto precio por su fidelidad a Cristo y por su decisión de permanecer unidos al Sucesor de Pedro. Fueron valientes ante las dificultades y las pruebas. Todavía se encuentran entre nosotros sacerdotes y religiosos que sufrieron cárcel y persecución, como la hermana y el hermano que han compartido su propia experiencia. Los abrazo conmovido y alabo a Dios por su fiel testimonio, que estimula a toda la Iglesia a seguir anunciando el Evangelio con alegría.
A partir de esta experiencia, la Iglesia en Albania puede crecer en espíritu misionero y en entrega apostólica. Conozco y valoro cómo se oponen decididamente a las nuevas formas de “dictadura” que amenazan con esclavizar a los individuos y a las comunidades. Si el régimen ateo intentaba acabar con la fe, estas dictaduras, de forma más encubierta, pueden hacer desaparecer la caridad. Me refiero al individualismo, a la rivalidad y a los enfrentamientos exacerbados: es una mentalidad mundana que puede contagiar también a la comunidad cristiana. No se desanimen ante estas dificultades, no tengan miedo de mantenerse en el camino del Señor. Él está siempre a su lado y los asiste con su gracia para que se apoyen unos a otros, para que sean comprensivos y misericordiosos y acepten a cada uno como es, para que cultiven la comunión fraterna.
La evangelización es más eficaz cuando cuenta con iniciativas compartidas y con una sincera colaboración entre las diversas realidades eclesiales y entre los misioneros y el clero local: esto requiere determinación para no cejar en la búsqueda de formas de trabajo común y de ayuda recíproca en los campos de la catequesis, de la educación católica, así como en la promoción humana y en la caridad. En estos ámbitos, es valiosa también la aportación de los movimientos eclesiales, dispuestos a planificar y trabajar en comunión con sus Pastores y entre ellos. Es lo que veo aquí: obispos, sacerdotes, religiosos y laicos, una Iglesia que quiere caminar en fraternidad y en unidad.
Cuando el amor a Cristo está por encima de todo, incluso de las legítimas exigencias particulares, entonces es posible salir de uno mismo, de nuestras “minucias” personales y grupales, y salir al encuentro de Jesús en los hermanos; sus llagas son todavía visibles hoy en el cuerpo de tantos hombres y mujeres que tienen hambre y sed, que son humillados, que están en la cárcel o en los hospitales. Y precisamente tocando y sanando con ternura esas llegas, es posible vivir en profundidad el Evangelio y adorar a Dios vivo en medio de nosotros.
¡Son muchos los problemas que se presentan cada día! Todos ellos los estimulan a lanzarse con pasión a una generosa actividad apostólica. Sin embargo, sabemos que nosotros solos no podemos hacer nada: «Si el Señor no construye la casa, en vano se cansan los albañiles” (Sal 127,1). Esta certeza nos invita a dar cada día el espacio debido al Señor, a dedicarle tiempo, a abrirle el corazón, para que actúe en nuestra vida y en nuestra misión. Lo que el Señor promete a la oración confiada y perseverante supera cuanto podamos imaginar (cf. Lc 11,11-12): además de lo que pedimos, nos da también el Espíritu Santo. La dimensión contemplativa es así indispensable en medio de los compromisos más urgentes e importantes. Cuanto más nos llama la misión a ir a las periferias existenciales, más siente nuestro corazón la íntima necesidad de estar unido al de Cristo, lleno de misericordia y de amor.
Y teniendo en cuenta que aún se necesitan más sacerdotes y consagrados, el Señor les repite también hoy a ustedes: «La mies es abundante, pero los trabajadores son pocos; rogad, pues, al Señor de la mies que mande trabajadores a su mies» (Mt 9,37-38). No podemos olvidar que esta oración está precedida por una mirada: la mirada de Jesús que ve la abundancia de la cosecha. ¿Tenemos también nosotros esta mirada? ¿Sabemos reconocer la abundancia de los frutos que la gracia de Dios ha hecho crecer y la labor que hay que hacer en el campo del Señor? De esta mirada de fe sobre el campo de Dios, nace la oración, la petición cotidiana e insistente al Señor por las vocaciones sacerdotales y religiosas. Ustedes, queridos seminaristas, y ustedes, queridos postulantes y novicios, son fruto de esta oración del pueblo de Dios, que siempre precede y acompaña su respuesta personal. La Iglesia de Albania tiene necesidad de su entusiasmo y de su generosidad. El tiempo que hoy dedican a una sólida formación espiritual, teológica, comunitaria y pastoral, dará fruto oportuno en su futuro servicio al pueblo de Dios. La gente, más que maestros, busca testigos: testigos humildes de la misericordia y de la ternura de Dios; sacerdotes y religiosos configurados con Cristo Buen Pastor, capaces de comunicar a todos la caridad de Cristo.
En este sentido, junto a ustedes y a todo el pueblo de Albania, quiero dar gracias a Dios por tantos misioneros y misioneras, cuya acción ha sido determinante para que la Iglesia resurja en Albania y todavía hoy sigue teniendo gran relevancia. Ellos han contribuido notablemente a consolidar el patrimonio espiritual que obispos, sacerdotes, personas consagradas y laicos albaneses conservaron en medio de durísimas pruebas y tribulaciones. Pensemos en el gran trabajo hecho por los institutos religiosos para el relanzamiento de la educación católica: este trabajo merece reconocimiento y apoyo.
Queridos hermanos y hermanas, no se desanimen ante las dificultades; siguiendo las huellas de sus antepasados, den testimonio de Cristo con perseverancia, caminando “juntos con Dios, hacia la esperanza que no defrauda”. En este camino, siéntanse siempre acompañados y sostenidos por el afecto de toda la Iglesia. Les agradezco de corazón este encuentro y encomiendo a cada uno de ustedes y a sus comunidades, sus proyectos y esperanzas a la Santa Madre de Dios. Los bendigo afectuosamente y les pido, por favor, que recen por mí.

Papa por Jornada Mundial del Emigrante


(RV).- Este martes, en la Oficina de Prensa de la Santa Sede, ha sido presentado el Mensaje del Santo Padre Francisco por la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado, que será celebrada el domingo 18 de enero 2015, sobre el tema: “Una Iglesia sin fronteras, madre de todos”.

A continuación el texto completo del Mensaje del Santo Padre para Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2015

"Una Iglesia sin fronteras, madre de todos"

Queridos hermanos y hermanas:
Jesús es «el evangelizador por excelencia y el Evangelio en persona» (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 209). Su solicitud especial por los más vulnerables y excluidos nos invita a todos a cuidar a las personas más frágiles y a reconocer su rostro sufriente, sobre todo en las víctimas de las nuevas formas de pobreza y esclavitud. El Señor dice: «Tuve hambre y me disteis de comer, tuve sed y me disteis de beber, fui forastero y me hospedasteis, estuve desnudo y me vestisteis, enfermo y me visitasteis, en la cárcel y vinisteis a verme» (Mt 25,35-36). Misión de la Iglesia, peregrina en la tierra y madre de todos, es por tanto amar a Jesucristo, adorarlo y amarlo, especialmente en los más pobres y desamparados; entre éstos, están ciertamente los emigrantes y los refugiados, que intentan dejar atrás difíciles condiciones de vida y todo tipo de peligros. Por eso, el lema de la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado de este año es: Una Iglesia sin fronteras, madre de todos.
En efecto, la Iglesia abre sus brazos para acoger a todos los pueblos, sin discriminaciones y sin límites, y para anunciar a todos que «Dios es amor» (1 Jn4,8.16). Después de su muerte y resurrección, Jesús confió a sus discípulos la misión de ser sus testigos y de proclamar el Evangelio de la alegría y de la misericordia. Ellos, el día de Pentecostés, salieron del Cenáculo con valentía y entusiasmo; la fuerza del Espíritu Santo venció sus dudas y vacilaciones, e hizo Que cada uno escuchase su anuncio en su propia lengua; así desde el comienzo, la Iglesia es
Madre con el corazón abierto al mundo entero, sin fronteras. Este mandato abarca una historia de dos milenios, pero ya desde los primeros siglos el anuncio misionero hizo visible la maternidad universal de la Iglesia, explicitada después en los escritos de los Padres y retomada por el Concilio Ecuménico Vaticano II.Los Padres conciliares hablaron de Ecclesia mater para explicar su naturaleza. Efectivamente, la Iglesia engendra hijos e hijas y los incorpora y «los abraza con amor y solicitud como suyos» (Const. dogm. sobre la Iglesia Lumen gentium, 14).

La Iglesia sin fronteras, madre de todos, extiende por el mundo la cultura de la acogida y de la solidaridad, según la cual nadie puede ser considerado inútil, fuera de lugar o descartable. Si vive realmente su maternidad, la comunidad cristiana alimenta, orienta e indica el camino, acompaña con paciencia, se hace cercana con la oración y con las obras de misericordia. Todo esto adquiere hoy un significado especial. De hecho, en una época de tan vastas migraciones, un gran número de personas deja sus lugares de origen y emprende el arriesgado viaje de la esperanza, con el equipaje lleno de deseos y de temores, a la búsqueda de condiciones de vida más humanas. No es extraño, sin embargo, que estos movimientos migratorios susciten desconfianza y rechazo, también en las comunidades eclesiales, antes incluso de conocer las circunstancias de persecución o de miseria de las personas afectadas. Esos recelos y prejuicios se oponen al mandamiento bíblico de acoger con respeto y solidaridad al extranjero necesitado.
Por una parte, oímos en el sagrario de la conciencia la llamada a tocar la miseria humana y a poner en práctica el mandamiento del amor que Jesús nos dejó cuando se identificó con el extranjero, con quien sufre, con cuantos son víctimas inocentes de la violencia y la explotación. Por otra parte, sin embargo, a causa de la debilidad de nuestra naturaleza, “sentimos la tentación de ser cristianos manteniendo una prudente distancia de las llagas del Señor” (Exhort. ap. Evangelii gaudium, 270).
La fuerza de la fe, de la esperanza y de la caridad permite reducir las distancias que nos separan de los dramas humanos. Jesucristo espera siempre que lo reconozcamos en los emigrantes y en los desplazados, en los refugiados y en los exiliados, y asimismo nos llama a compartir nuestros recursos, y en ocasiones a renunciar a nuestro bienestar. Lo recordaba el Papa Pablo VI, diciendo que «los más favorecidos deben renunciar a algunos de sus derechos para poner con mayor liberalidad sus bienes al servicio de los demás» (Carta ap. Octogésima adveniens,14 mayo 1971, 23).
Por lo demás, el carácter multicultural de las sociedades actuales invita a la Iglesia a asumir nuevos compromisos de solidaridad, de comunión y de evangelización. Los movimientos migratorios, de hecho, requieren profundizar y reforzar los valores necesarios para garantizar una convivencia armónica entre las personas y las culturas. Para ello no basta la simple tolerancia, que hace posible el respeto de la diversidad y da paso a diversas formas de solidaridad entre las personas de procedencias y culturas diferentes. Aquí se sitúa la vocación de la Iglesia a superar las fronteras y a favorecer «el paso de una actitud defensiva y recelosa, de desinterés o de marginación a una actitud que ponga como fundamento la “cultura del encuentro”, la única capaz de construir un mundo más justo y fraterno» (Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrantey del Refugiado 2014).
Sin embargo, los movimientos migratorios han asumido tales dimensiones que sólo una colaboración sistemática y efectiva que implique a los Estados y a las Organizaciones internacionales puede regularlos eficazmente y hacerles frente. En efecto, las migraciones interpelan a todos, no sólo por las dimensiones del fenómeno, sino también «por los problemas sociales, económicos, políticos, culturales y religiosos que suscita, y por los dramáticos desafíos que plantea a las comunidades nacionales y a la comunidad internacional» (Benedicto XVI, Carta enc. Caritas in veritate, 29 junio 2009, 62).
En la agenda internacional tienen lugar frecuentes debates sobre las posibilidades, los métodos y las normativas para afrontar el fenómeno de las migraciones. Hay organismos e instituciones, en el ámbito internacional, nacional y local, que ponen su trabajo y sus energías al servicio de cuantos emigran en busca de una vida mejor. A pesar de sus generosos y laudables esfuerzos, es necesaria una acción más eficaz e incisiva, que se sirva de una red universal de colaboración, fundada en la protección de la dignidad y centralidad de la persona humana. De este modo, será más efectiva la lucha contra el tráfico vergonzoso y delictivo de seres humanos, contra la vulneración de los derechos fundamentales, contra cualquier forma de violencia, vejación y esclavitud. Trabajar juntos requiere reciprocidad y sinergia, disponibilidad y confianza, sabiendo que «ningún país puede afrontar por sí solo las dificultades unidas a este fenómeno que, siendo tan amplio, afecta en este momento a todos los continentes en el doble movimiento de inmigración y emigración» (Mensaje para la Jornada Mundial del Emigrante y del Refugiado 2014).
A la globalización del fenómeno migratorio hay que responder con la globalización de la caridad y de la cooperación, para que se humanicen las condiciones de los emigrantes. Al mismo tiempo, es necesario intensificar los esfuerzos para crear las condiciones adecuadas para garantizar una progresiva disminución de las razones que llevan a pueblos enteros a dejar su patria a causa de guerras y carestías, que a menudo se concatenan unas a otras. A la solidaridad con los emigrantes y los refugiados es preciso añadir la voluntad y la creatividad necesarias para desarrollar mundialmente un orden económico-financiero más justo y equitativo, junto con un mayor compromiso por la paz, condición indispensable para un auténtico progreso.
Queridos emigrantes y refugiados, ocupáis un lugar especial en el corazón de la Iglesia, y la ayudáis a tener un corazón más grande para manifestar su maternidad con la entera familia humana. No perdáis la confianza ni la esperanza. Miremos a la Sagrada Familia exiliada en Egipto: así como en el corazón materno de la Virgen María y en el corazón solícito de san José se mantuvo la confianza en Dios que nunca nos abandona, que no os falte esta misma confianza en el Señor. Os encomiendo a su protección y Os imparto de corazón la Bendición Apostólica.
                                                      Vaticano, 3 de septiembre de 2014

FRANCISCO

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.