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Encuentro del Papa con el Presidente de Letonia
La mañana del sábado el Santo Padre Francisco ha recibido al Sr. Andris Bērziņš, Presidente de la República de Letonia que sucesivamente se ha encontrado con el cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado, a quien acompañaba el arzobispo Dominique Mamberti, Secretario para las Relaciones con los Estados. En el curso de las conversaciones, caracterizadas por un clima de cordialidad, se han constatado las buenas relaciones entre Letonia y la Santa Sede, así como la aportación positiva de la Iglesia católica a la sociedad, especialmente en ámbito educativo y social. A continuación se han analizado algunos aspectos de la vida del país, así como temas internacionales de interés común, en particular en el contexto del turno de Presidencia del Consejo de la Unión Europea que Letonia asumirá a partir del 1 de enero de 2015. Se ha prestado una atención especial a la situación de Ucrania, manifestando el deseo de que se privilegie la búsqueda de una solución política, basada en el derecho, mediante el diálogo.

2014-09-20 Radio Vaticana
Lejos del largo invierno
Un país que, no obstante el largo «invierno» de aislamiento y persecuciones, logró realizar un modelo de «convivencia pacífica y constructiva entre los grupos religiosos».


Así el secretario de Estado Vaticano, cardenal Pietro Parolin, habla acerca de Albania en una entrevista realizada por el Centro televisivo vaticano con ocasión del viaje del Papa, en programa para el domingo 21 de septiembre. «Creo que la decisión del Papa Francisco de ir a Albania –afirma el purpurado– resalte sobre todo esto: que no obstante las dificultades que el país experimentó, decidió no utilizar jamás la religión como motivo de enfrentamiento y conflicto». En la entrevista el cardenal asegura que «la Santa Sede ofrece su aliento, ofrece su apoyo para la integración de Albania» en la Unión Europea. Y al hablar a la comunidad católica del país destaca que se trata de una Iglesia «joven», marcada por el «martirio» y «caracterizada por la fe sencilla de las personas ancianas». Una Iglesia que ha crecido gracias a la aportación de los misioneros y que está llamada ahora a «un renovado esfuerzo para continuar creciendo, y a transmitir la fe para valorar todos sus miembros».

FUENTE: 2014-09-19 L’Osservatore Romano

Nuevos obispos: hombres capaces de cultivar los campos de Dios




Ciudad del Vaticano, 18 septiembre 2014(VIS).- El Santo Padre ha recibido esta mañana a los obispos nombrados durante el año, que participan en el congreso promovido por la Congregación para los Obispos y por la Congregación para las Iglesias Orientales. Francisco ha manifestado su alegría al encontrarles diciendo: ''Sois el fruto del trabajo duro y la incansable oración de la Iglesia que cuando tiene que elegir a sus pastores recuerda aquella noche que el Señor pasó en el monte, en presencia de su Padre, antes de llamar a aquellos que quería que estuvieran con él y que fueran enviados al mundo''.
El Papa ha pedido a los obispos, ahora que han superado los primeros miedos y las emociones de la consagración, que no dieran 'nunca por sentado el ministerio del que habéis sido investidos, no dejad de asombraros ante el diseño de Dios ni el temor de caminar en conciencia hacia su presencia y hacia la presencia de la Iglesia que es ante todo suya''. También les ha recordado ''el vínculo irrompible entre la presencia estable del obispo y el crecimiento del rebaño''. ''Cuando el pastor falta o no se le encuentra, están en juego el cuidado pastoral y la salvación de las almas. De hecho, en los pastores que Cristo da a la Iglesia, Él mismo ama a su Esposa y da su vida por ella''.
Francisco ha mencionado que ''no necesitamos obispos felices en la superficie; hay que cavar hondo para rastrear lo que el Espíritu sigue inspirando a vuestra Esposa. No sois obispos con fecha de caducidad, que tienen que cambiar siempre de dirección, como medicamentos que pierden la capacidad de curar, o como esos alimentos insípidos que acabarán en la basura porque han perdido sabor. Es importante no bloquear la fuerza salvífica que fluye desde la intimidad del don que habéis recibido: os defiende de la tentación de ir y venir sin un objetivo, porque ''no hay viento favorable para quien no sabe a dónde va''. Nosotros hemos aprendido dónde vamos: siempre vamos hacia Jesús''. ''Que en vuestra mirada -ha añadido- el rebaño encuentre siempre la llama del Resucitado''.
''Por favor -ha continuado- no os dejéis engañar por la tentación de cambiar a la gente. Amad a las personas que Dios os ha dado, aun cuando hayan cometido ''grandes pecados'', sin cansaros de ''acudir al Señor'' para obtener el perdón y un nuevo comienzo, aún a costa de ver eliminadas tantas falsas imágenes vuestras del rostro divino o fantasías que habéis alimentado de cómo despertar su comunión con Dios''. ''Acoged a todos, sin discriminación, ofreciendo la firmeza de la autoridad que hace crecer y la dulzura de la paternidad que genera. Y no caigáis en la tentación de sacrificar vuestra libertad rodeándoos de cortes, facciones o coros de consenso, ya que en los labios del obispo, la Iglesia y el mundo tienen el derecho de encontrar siempre el Evangelio que nos hace libres''.
Imitar la paciencia de Moisés para guiar a la gente, ha sido la recomendación final del Obispo de Roma, porque ''nada es más importante que acercar a las personas a Dios'' empezando con los jóvenes y los ancianos ''porque los primeros son nuestras alas -ha dicho-, y los segundos nuestras raíces. Alas y raíces sin las cuales non sabemos quines somos y mucho menos hacia dónde vamos''. Antes de concluir Francisco los ha definido como ''centinelas, capaces de despertar sus Iglesias...hombres capaces de cultivar y de hacer madurar los campos de Dios y pastores en grado de recomponer la unidad'..No perdáis energías para oponeros y enfrentaros, sino para construir y amar'' y ha finalizado deseándoles fecundidad, paciencia, humildad y mucha oración

Radio Vaticano.
P. Lombardi: "El viaje a Albania será breve pero intenso"
En el marco del viaje apostólico de Albania que se celebra este 21 de septiembre, hablaron en rueda de prensa, el Padre Federico Lombardi y Alberto Gazbarri, director y director administrativo de Radio Vaticana respectivamente, sobre la importancia de esta cuarta visita internacional del Papa Francisco, primer estado europeo que pisa como Sumo Pontífice.
“Se trata de un viaje breve pero intenso en el que se abordarán dos temas claves: la fe de los mártires asesinados durante el comunismo ateo, y el actual diálogo interreligioso albanés como ejemplo de convivencia entre diferentes religiones”, dijo P. Lombardi. Hay que recordar que Albania fue el primer estado definido en su constitución como ateo, y durante más de 40 años fueron perseguidos, asesinados y encarcelados todos aquellos que tuvieran fe, fueran de la religión que fueran. Tal vez es por esto, y por tantos años de martirio, que actualmente en este país, se toleran los diferentes credos, y viven tranquilos en una misma comunidad. Es más en una misma familia puede haber diferentes religiones sin que haya problemas. Y como dijo el Papa en el viaje de vuelta de Corea en el avión a los periodistas, “que la buena convivencia pueda ser un mensaje para otras partes del mundo”.
Alberto Gazbarri, hizo hincapié en las dos grandes figuras que guiarán esta peregrinación, la madre Teresa de Calcuta, de origen albanés y muy amada en toda la región, quien además da nombre a la plaza principal de Tirana donde el Papa Francisco presidirá la misa el día de su visita. Y en segundo lugar, la figura de San Juan Pablo II, quien visitó este pueblo mártir en 1993, el 25 de abril, al poco tiempo de haber salido del periodo comunista.
Durante la rueda de prensa se comparó el viaje de este mes, que se concentrará sólo en la capital de Albania, con el de hace 21 años, que se llevó a cabo en Scutari, tercera ciudad más importante del país, pero primera en importancia respecto a los orígenes católicos, con esto, se subraya «el sentido de la vida de la Iglesia en el país», ya que actualmente en Tirana se encuentra la comunidad más grande de católicos.
En cuanto al programa de la visita, el Papa dará seis discursos, todos ellos en italiano, (segunda lengua del país debido a la cercanía y al gran movimiento migratorio). Los momentos que destacan, después de la ceremonia de bienvenida en el Palacio Presidencial, serán la misa en la Plaza Madre Teresa de Calcuta y el Ángelus, durante la mañana. Durante la tarde el encuentro interreligioso en la Universidad Católica “Nuestra Señora del Buen Consejo”, la visita a la catedral con la presencia de los obispos, seminaristas y religiosos, donde escucharemos el testimonio de varios mártires que sobrevivieron a la persecución comunista. Finalmente el Santo Padre visitará el Centro Betania, fuera de la ciudad, camino del aeropuerto, donde abrazará a los niños asistidos y a las otras personas que viven allí, además de trabajadores de Cáritas, quienes organizan este encuentro. Padre Lombardi durante la rueda de prenso quiso destacar que en el centro Betania, hay una capilla dedicada a San Antonio, santo también venerado por los musulmanes.
Entre los regalos que el Sumo Pontífice donará al pueblo albanés, el Padre Lombardi destacó un misal, el primero escrito en albanés, que data del año 1.555 que se conserva en la Biblioteca Vaticana.
Concluyendo, serán 14 horas de un viaje intenso y lleno de significados.
El Papa pide oraciones para su viaje a Albania

Ciudad del Vaticano, 17 septiembre 2014 (VIS).- Al finalizar la audiencia general, el Santo Padre ha saludado a los presentes en diversos idiomas. En los
saludos en lengua árabe, se ha dirigido a los fieles de Tierra Santa ''donde la luz del anuncio llegó hasta los confines de la Tierra'', animándoles a ''ser siempre, a pesar de las dificultades, valientes y alegres portadores del Mensaje de salvación, de la verdad y de la bendición''.
Antes de los saludos en italiano el Papa ha hablado de su viaje a Albania el próximo domingo 21 y ha invitado a todos los fieles a acompañarlo con la oración. ''He decidido visitar este país -ha dicho- porque ha sufrido mucho a causa de un terrible régimen ateo y ahora está desarrollando una pacífica convivencia entre sus diversos componentes religiosos''.
anunciar a Cristo y su amor por toda la humanidad
El Obispo de Roma en la catequesis del 17 de setiembre de 2014, en la plaza del Santuario de san Pedro, ante miles de fieles y peregrinos dijo que la Iglesia “Es católica porque es universal: tiene la misión de anunciar la Buena Noticia del amor de Dios hasta los confines del mundo, enseñando todo lo necesario para la salvación. Y es apostólica porque es misionera: como los apóstoles y en continuidad con ellos, ha sido enviada a preparar la venida del Señor, acompañando su palabra con los signos de la ternura y del poder de Dios.

Queridos hermanos y hermanas, ¡buenos días!

Esta semana continuamos hablando sobre la Iglesia.Cuando profesamos nuestra fe, nosotros afirmamos que la Iglesia es “católica” y “apostólica”. Pero, ¿cuál es efectivamente el significado de estas dos palabras, de estas dos conocidas características de la Iglesia? ¿Y qué valor tienen para las comunidades cristianas y para cada uno de nosotros?
1. Católica significa universal. Una definición completa y clara nos es ofrecida por uno de los Padres de la Iglesia, de los primeros siglos, San Cirilo de Jerusalén, cuando afirma: “la Iglesia sin duda es llamada católica, es decir, universal, por el hecho que está difundida por doquier, desde uno al otro confín de la tierra; y porque universalmente y sin defección enseña todas las verdades que deben llegar a conocimiento de los hombres, ya sea con respecto a las cosas celestes que a las terrestres. (Catequesis XVIII, 23). Un signo evidente de la catolicidad de la Iglesia es que ella habla todas las lenguas. Y esto no es otra cosa que el efecto del Pentecostés (cfr At 2, 1-13): es el Espíritu Santo, en efecto, que ha puesto en condiciones a los Apóstoles y a la Iglesia entera para que hagan resonar para todos, hasta los confines de la tierra, la Buena Noticia de la salvación y del amor de Dios. La Iglesia así nació católica, es decir, “sinfónica” desde los orígenes y no puede ser otra cosa que católica, proyectada hacia la evangelización y al encuentro con todos. La palabra de Dios hoy se lee en todas las lenguas: todos tienen el Evangelio en la propia lengua. Para leerlo. Y vuelvo a lo mismo: es siempre bueno llevar con nosotros un Evangelio chiquito, para llevarlo en el bolsillo, en la cartera. Y durante la jornada leer un fragmento. Esto nos hace bien. El Evangelio está difundido en todas las lenguas porque la Iglesia, el anuncio de Jesucristo Redentor está en todo el mundo. Y por esto se dice que la Iglesia es católica: porque es universal.
2. Si la Iglesia nació católica, quiere decir que nació “en salida”, que nació misionera. Si los apóstoles se hubieran quedado ahí en el cenáculo, sin salir a predicar el Evangelio, la Iglesia sería solamente la Iglesia de aquel pueblo, de aquella ciudad, de aquel cenáculo. Pero todos salieron por el mundo desde el momento del nacimiento de la Iglesia; desde el momento que vino el Espíritu Santo. Y por esto la Iglesia nació “en salida”, es decir, misionera. Es lo que expresamos calificándola apostólica. Porque el apóstol es el que lleva la Buena Nueva de la resurrección de Jesús. Este término nos recuerda que la Iglesia, sobre el fundamento de los Apóstoles está en continuidad con ellos. Son los apóstoles que fueron y fundaron nuevas iglesias, han consagrado nuevos obispos. Y así en todo el mundo, en continuidad. Hoy, todos nosotros estamos en continuidad con aquel grupo de apóstoles que ha recibido el Espíritu Santo y luego fue “en salida” a predicar. La Iglesia es enviada para llevar a todos los hombres este anuncio del Evangelio, acompañándolo con los signos de la ternura y del poder de Dios. También esto deriva del evento del Pentecostés: es el Espíritu Santo, en efecto, que supera toda resistencia, que vence la tentación de cerrase en sí mismos, entre pocos elegidos, y de considerarse los únicos destinatarios de la bendición de Dios. Imaginémonos si un grupo de cristianos hace esto: “nosotros somos los elegidos, sólo nosotros”… al final, mueren. Mueren primero en el alma, luego morirán en el cuerpo porque no tienen vida, no son capaces de generar vida a otra gente, a otros pueblos. No son apostólicos. Y es precisamente el Espíritu Santo que nos conduce al encuentro con los hermanos, también hacia aquellos más distantes en todo sentido, para que puedan compartir con nosotros el amor, la paz, la alegría que el Señor Resucitado nos ha dejado como don.
3. ¿Qué comporta para nuestras comunidades y para cada uno de nosotros, ser parte de una iglesia que es católica y apostólica? En primer lugar, significa llevar en el corazón la salvación de toda la humanidad, no sentirse indiferente o extraños con el destino de muchos de nuestros hermanos, sino abiertos y solidarios para con ellos. También significa tener el sentido de plenitud, de lo completo, de la armonía de la vida cristiana, rechazando siempre las posiciones parciales, unilaterales, que nos encierran en nosotros mismos.
Ser parte de la Iglesia apostólica quiere decir ser consciente de que nuestra fe está anclada en el anuncio y en el testimonio de los mismos Apóstoles de Jesús. Está anclada allí, es una larga cadena que viene de allí; y por eso sentirse siempre enviados, sentirse mandados, en comunión con los sucesores de los Apóstoles, a anunciar, con el corazón lleno de alegría, a Cristo y su amor por toda la humanidad. Y aquí yo quisiera recordar la vida heroica de tantos, tantos misioneros y misioneras, que han dejado su patria para ir a anunciar el evangelio en otros países, en otros continentes. Me decía un cardenal brasilero que trabaja bastante en el Amazonas, que cuando él va a un lugar, a un pueblo del Amazonas, a una ciudad, va siempre al cementerio. Y allí ve las tumbas de estos misioneros, sacerdotes, hermanos, monjas, que han ido a predicar el Evangelio, apóstoles; y él piensa: todos ellos pueden ser canonizados ahora, han dejado todo para anunciar a Jesucristo. Demos gracias a Dios porque nuestra Iglesia tiene tantos misioneros, ha tenido tantos misioneros, y tiene necesidad de más aún, ¡agradezcamos al Señor por esto! Tal vez entre tantos jóvenes, chicos y chicas que están aquí, alguno tiene ganas de convertirse en misionero, ¡que vaya hacia adelante! ¡Es bello esto, llevar el Evangelio de Jesús! ¡Sean valientes!
Pidámosle entonces al Señor, que renueve en nosotros el don de su Espíritu, para que toda comunidad cristiana y todo bautizado sea expresión de la santa madre Iglesia católica y apostólica.

FUENTE: RADIO VATICANA
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Sin la Madre Iglesia no podemos ir adelante

Así como sin María no habría existido Jesús, del mismo modo “sin la Iglesia no podemos ir adelante”. Lo dijo el Papa al presidir la Misa matutina en la Capilla de la Casa de Santa Marta en la memoria litúrgica de la Bienaventurada Virgen Dolorosa:

La Liturgia – afirmó Francisco – después de habernos mostrado la Cruz gloriosa, nos hace ver a la Madre humilde y mansa. En la Carta a los hebreos “Pablo subraya tres palabras fuertes”, cuando dice que Jesús “aprendió, obedeció y padeció”. “Es lo contrario de lo que había sucedido a nuestro padre Adán, que no quiso aprender lo que el Señor mandaba, que no quiso padecer ni obedecer”. Jesús, en cambio, aun siendo Dios, “se despojó, se humilló a sí mismo haciéndose siervo. Ésta es la gloria de la Cruz de Jesús”:
“Jesús vino al mundo para aprender a ser hombre, y siendo hombre, caminar con los hombres. Vino al mundo para obedecer, y obedeció. Pero esta obediencia la aprendió del sufrimiento. Adán salió del Paraíso con una promesa, la promesa que iba adelante durante tantos siglos. Hoy, con esta obediencia, con este aniquilarse a sí mismo, humillarse, de Jesús, esa promesa devuelve esperanza. Y el pueblo de Dios camina con esperanza cierta. También la Madre, ‘la nueva Eva’, como la llama el mismo Pablo, participa en este camino del Hijo: aprendió, sufrió y obedeció. Y se convierte en Madre”.
El Evangelio nos muestra a María a los pies de la Cruz. Jesús dice a Juan: “He aquí tu madre”. María – afirmó el Papa – “es ungida Madre”:
“Y esta es también nuestra esperanza. Nosotros no somos huérfanos, tenemos Madres: la Madre María. Pero también la Iglesia es Madre y también la Iglesia es ungida Madre cuando recorre el mismo camino de Jesús y de María: el camino de la obediencia, el camino del sufrimiento; y cuando tiene esa actitud de aprender continuamente el camino del Señor. Estas dos mujeres – María y la Iglesia – llevan adelante la esperanza que es Cristo, nos dan a Cristo, generan a Cristo en nosotros. Sin María, no habría existido Jesucristo; sin la Iglesia no podemos ir adelante”.
“Dos mujeres y dos Madres” – prosiguió explicando el Papa Francisco – y junto a ellas nuestra alma, que como decía el monje Isaac, abad de Stella, “es femenina” y se asemeja “a María y a la Iglesia”:
“Hoy, viendo a esta mujer ante la Cruz, firme en seguir a su Hijo en el sufrimiento para aprender la obediencia, al verla vemos a la Iglesia y vemos a nuestra Madre. Y también vemos nuestra pequeña alma que no se perderá jamás, si sigue siendo también una mujer cercana a estas dos grandes mujeres que nos acompañan en la vida: María y la Iglesia. Y así como nuestros Padres del Paraíso salieron con una promesa, hoy nosotros podemos ir adelante con una esperanza: la esperanza que nos da nuestra Madre María, firme ante la Cruz, y nuestra Santa Madre Iglesia jerárquica”.
En la Cruz donde Jesús ha sido clavado contemplamos el signo del amor infinito





A la hora del Ángelus dominical en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, el Papa recordó a los miles de fieles y peregrinos que se habían dado cita en la soleada Plaza de San Pedro que nosotros no exaltamos una cruz cualquiera, o todas las cruces; sino que exaltamos la Cruz de Jesús, porque en ella se ha revelado al máximo el amor de Dios por la humanidad, tal como nos lo recuerda el Evangelio de Juan en la liturgia del día.


Por esta razón dijo Francisco, nosotros, los cristianos, bendecimos con el signo de la cruz. De ahí que el Obispo de Roma haya invitado – mientras contemplamos y celebramos la santa Cruz – a pensar con conmoción en tantos hermanos y hermanas nuestros que son perseguidos y asesinados a causa de su fidelidad a Cristo. Y añadió que esto sucede especialmente allí donde la libertad religiosa no está aún garantizada o plenamente realizada; así como también en países y ambientes que, en principio, tutelan la libertad y los derechos humanos, pero donde concretamente los creyentes, y de modo especial los cristianos, encuentran limitaciones y discriminaciones.
El Papa: 
La misa con el rito del matrimonio

En la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, y por primera vez desde el inicio de su Pontificado, el Papa Francisco celebró la Santa Misa con el rito del matrimonio, a las 9.00 en la Basílica de San Pedro. Se trató de un momento de gran intensidad para las veinte parejas de novios que fueron elegidos para decir su “sí” ante el Santo Padre.
En su homilía, el Obispo de Roma recordó que el matrimonio “es símbolo de la vida, de la vida real”, y afirmó que no es una “novela”. Sino que es el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, “un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía”.
El Santo Padre dirigió asimismo su pensamiento a las parejas de esposos que “se sienten extenuadas del camino” de la vida conyugal y familiar; en el que el cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; y donde pierden el gusto del Matrimonio, porque ya no encuentran en el Sacramento la fuente de agua, por lo que la vida cotidiana se hace pesada, “da náusea”.
En ese momento de desorientación – dijo Francisco recordando la enseñanza bíblica – llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes.
Francisco explicó el significado de este símbolo. A saber, que Dios no acaba con las serpientes, sino que da un “antídoto”: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador.
Y añadió que el remedio que Dios da al pueblo vale especialmente para los esposos que “extenuados del camino”, sienten la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás y del abandono… También a ellos – dijo el Papa – Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos. Porque si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.
El Papa Bergoglio reafirmó al final de su homilía que “el amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino en común de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a su mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser mejor hombre”.
“Es la reciprocidad de la diferencia – dijo Francisco –. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida”.
(María Fernanda Bernasconi – RV).

Texto de la Homilía del Santo Padre Francisco en la Fiesta de la Exaltación de la Santa Cruz, durante la Santa Misa celebrada en la Basílica de San Pedro con el rito del Matrimonio

 La prima Lectura nos habla del camino del pueblo en el desierto. Pensemos en aquella gente en marcha, siguiendo a Moisés; eran sobre todo familias: padres, madres, hijos, abuelos; hombres y mujeres de todas las edades, muchos niños, con los ancianos que avanzaban con dificultad… Este pueblo nos lleva a pensar en la Iglesia en camino por el desierto del mundo actual, en el Pueblo de Dios, compuesto en su mayor parte por familias.
Nos hace pensar también en las familias, en nuestras familias, en camino, por los derroteros de la vida, por las vicisitudes de cada día… Es incalculable la fuerza, la carga de humanidad que hay en una familia: la ayuda mutua, la educación de los hijos, las relaciones que maduran a medida que crecen las personas, las alegrías y las dificultades compartidas… Las familias son el primer lugar en que nos formamos como personas y, al mismo tiempo, son los “ladrillos” para la construcción de la sociedad.
Volvamos al texto bíblico. En un momento dado, “el pueblo no soportó el viaje (Nm 21, 4). Estaban cansados, no tenían agua y comían sólo “maná”, un alimento milagroso, dado por Dios, pero que, en aquel momento de crisis, les parecía demasiado poco. Y entonces se quejaron y protestaron contra Dios y contra Moisés: “¿Por qué nos has sacado…?” (Cf. Nm 21,5). Es la tentación de volver atrás, de abandonar el camino.
Esto me lleva a pensar en las parejas de esposos que “se sienten cansadas del camino” de la vida conyugal y familiar. El cansancio del camino se convierte en agotamiento interior; pierden el gusto del Matrimonio, no encuentran ya en el Sacramento la fuente de agua. La vida cotidiana se hace pesada, y tantas veces “da náusea”.
En ese momento de desorientación – dice la Biblia – llegaron serpientes venenosas que mordían a la gente, y muchos murieron. Esto provocó el arrepentimiento del pueblo, que pidió perdón a Moisés y le suplicó que rogase al Señor que apartase las serpientes. Moisés rezó al Señor y Él dio el remedio: una serpiente de bronce sobre un estandarte; quien la mire, quedará sano del veneno mortal de las serpientes.
¿Qué significa este símbolo? Dios no acaba con las serpientes, sino que da un “antídoto”: mediante esa serpiente de bronce, hecha por Moisés, Dios comunica su fuerza de curación, que es su misericordia, más fuerte que el veneno del tentador.
Jesús, como hemos escuchado en el Evangelio, se identificó con este símbolo: el Padre, por amor, lo ha “entregado” a Él, el Hijo Unigénito, a los hombres para que tengan vida (Cf. Jn 3,13-17); y este amor inmenso del Padre lleva al Hijo a hacerse hombre, a hacerse siervo, a morir por nosotros y a morir en una cruz; por eso el Padre lo ha resucitado y le ha dado poder sobre todo el universo. Así se expresa el himno de la Carta de San Pablo a los Filipenses (2, 6-11). Quien confía en Jesús crucificado recibe la misericordia de Dios que cura del veneno mortal del pecado.
El remedio que Dios da al pueblo vale también, especialmente, para los esposos que, “extenuados del camino”, son mordidos por la tentación del desánimo, de la infidelidad, de mirar atrás, del abandono… También a ellos Dios Padre les entrega a su Hijo Jesús, no para condenarlos, sino para salvarlos: si confían en Él, los cura con el amor misericordioso que brota de su Cruz, con la fuerza de una gracia que regenera y encauza de nuevo la vida conyugal y familiar.
El amor de Jesús, que ha bendecido y consagrado la unión de los esposos, es capaz de mantener su amor y de renovarlo cuando humanamente se pierde, se hiere, se agota. El amor de Cristo puede devolver a los esposos la alegría de caminar juntos; porque eso es el matrimonio: un camino juntos de un hombre y una mujer, en el que el hombre tiene la misión de ayudar a la mujer a ser mejor mujer, y la mujer tiene la misión de ayudar a su marido a ser más hombre. Esta es la misión que tienen entre ustedes. Es la reciprocidad de la diferencia. No es un camino llano, sin problemas, no, no sería humano. Es un viaje comprometido, a veces difícil, a veces complicado, pero así es la vida.
En medio de esta teología que nos da la Palabra de Dios, el pueblo en camino, también la familia en camino, los esposos en camino, un pequeño consejo: es normal que los esposos peleen, es normal. Siempre se hace. Pero les aconsejo que jamás terminen la jornada sin hacer la paz. Es suficiente un pequeño gesto y así se sigue caminando. El matrimonio es símbolo de la vida, de la vida real, no es una “novela”. Es el sacramento del amor de Cristo y de la Iglesia, un amor que encuentra en la Cruz su prueba y su garantía.
Les deseo a todos ustedes un buen camino, un bello camino, un camino fecundo. Que el amor crezca. Les deseo felicidad. Habrá cruces pero está siempre el Señor para ayudarlos a ir adelante. Que el Señor los bendiga.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.