CARTELERA

muy pronto... COBERTURA EXCLUSIVA DESDE EL SANTUARIO DE SAN NICOLÁS

viernes, 29 de agosto de 2014

En Comunión por la paz


P. Jorge Hernández, Misionero Argentino en Gaza ha tenido hoy un encuentro con el  Papa Francisco. Dijo luego de la entrevista: "nos ha dado mucha fuerza para continuar".


 Padre Jorge Hernández confesando a uno de los niños de su comunidad 

foto fuente: I.V.E.
El Papa Francisco recibió en audiencia este viernes al P. Jorge Hernández, misionero argentino del Instituto del Verbo Encarnado y párroco de Gaza, quien le ha transmitido la grave situación de los cristianos en Palestina. Después de su encuentro con el Santo Padre fue entrevistado por Radio Vaticana, y declaró que el Papa siempre ha estado muy cercano a ellos, cosa que es una “consolación enorme”. 

Además les ha animado mucho y les ha trasmitido mucha fuerza. 
El Padre Jorge Hernández contó cómo sobreviven a la guerra en Gaza, donde está al cuidado de 29 chicos discapacitados, mujeres con bebés y un grupo de monjas
La familia en Argentina,contó a medios de este país como vivía el Sacerdote día a día la guerra.
Decía el sacerdote:
La falta de agua potable es desesperante, es mi mayor preocupación. La gente está bebiendo agua servida, contaminada de basura y sangre”, reveló el cura.
Desde nuestra pequeña ciudad al Norte de Buenos Aires Argentina deseamos al Padre que Jesús lo Bendiga y la Ssma Virgen lo proteja a él, su familia, y a toda su comunidad de la Parroquia Sagrada Familia en Gaza.

LAS HABLADURÍAS QUE DIVIDEN SON HUMANAS PERO NO CRISTIANAS 


Pecadores que experimentamos cada día las propias fragilidades y las propias miserias formamos la Iglesia que es, sin embargo, «una» y «santa», como afirmamos en el Credo –explicó el Obispo de Roma en la Catequesis del miércoles 27 de agosto-. La Iglesia es una porque tiene su origen en Dios uno y
trino, misterio de unidad y de comunión plena. Es santa –dijo-, porque está fundada en Jesucristo, animada por su Santo Espíritu, colmada de su amor y salvación.
Francisco manifestó que “la experiencia nos dice que son tantos los pecados contra la unidad. A veces nuestras parroquias, llamadas a ser lugares de comunión para compartir, son tristemente marcadas por la envidia, los celos, las antipatías...Y las habladurías están a la mano de todos. Pero esto ¡no es la Iglesia! Esto no se debe hacer. Es humano, ¡pero no es cristiano! Esto sucede cuando apuntamos a los primeros puestos; cuando nos ponemos en el centro, con nuestras ambiciones personales y nuestras formas de ver las cosas, y juzgamos a los demás; cuando nos fijamos en los defectos de los hermanos, en lugar de sus cualidades; cuando damos más importancia a lo que nos divide en lugar de aquello que nos une...” afirmó.
Por esto el Papa instó a hacer un serio examen de conciencia. “En una comunidad cristiana, la división es uno de los pecados más graves, porque la hace signo no de la obra de Dios, sino del diablo que por definición es aquel que separa, que arruina las relaciones, que insinúa prejuicios –manifestó-. Dios, en cambio, quiere que crezcamos en la capacidad de acogernos, de perdonar y de querernos bien, para parecernos cada vez más a Él, que es comunión y amor. En esto está la santidad de la Iglesia: en el reconocerse a imagen de Dios, colmada de su misericordia y de su gracia”.
Por eso, reflexionó el Sucesor de Pedro, “esta fe que profesamos nos empuja a la conversión, a tener el valor de vivir cotidianamente la unidad y santidad. Si nosotros no estamos unidos, no somos santos, es porque no somos fieles a Jesús”. Y el Papa insistió: “Pero Jesús ¡nos perdona! Siempre que nosotros nos dejemos perdonar. Él está siempre con nosotros ayudándonos a ser menos pecadores, más santos, más unidos”.
En este marco Francisco relató que una vez escuchó algo muy interesante y bello de una anciana que había trabajado toda su vida en la parroquia y uno que la conocía bien dijo: “esta persona jamás ha hablado mal, jamás participó de habladurías, siempre tenía una sonrisa”. ¡Una persona así podría ser canonizada mañana!, afirmó Francisco, es un hermoso ejemplo.
“Queridos amigos –concluyó el Obispo de Roma-, hagamos resonar en nuestro corazón estas palabras de Jesús: «Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). Pedimos sinceramente perdón por todas las veces que hemos sido motivo de división o de incomprensión al interno de nuestras comunidades, sabiendo bien que no se llega a la comunión, sino es a través de la continua conversión. ¿Y qué es la conversión?: “Señor, dame la gracia de no hablar mal, de no criticar, de no chismorrear, de querer bien a todos”. ¡Es una gracia que el Señor nos da! Esto es convertir el corazón, ¿no? Y pedimos que el tejido cotidiano de nuestras relaciones pueda convertirse en un reflejo siempre más bello y gozoso de la relación entre Jesús y el Padre”. Jesuita Guillermo Ortiz – Radio Vaticana

Catequesis completa de Papa Francisco:
La Iglesia Una y Santa
 Queridos hermanos y hermanas, buenos días:
cada vez que renovamos nuestra profesión de fe recitando el “Credo”, afirmamos que la Iglesia es «una» y «santa». Es una, porque tiene su origen en Dios Trinidad, misterio de unidad y de comunión plena. Y la Iglesia es santa, porque está fundada en Jesucristo, animada por su Santo Espíritu, colmada por su amor y por su salvación. Al mismo tiempo, sin embargo, es santa pero compuesta por pecadores, todos nosotros. Pecadores que experimentamos cada día las propias fragilidades y las propias miserias. Así, esta fe que profesamos nos mueve a la conversión, a tener el valor de vivir cotidianamente la unidad y santidad; y si nosotros no estamos unidos, si no somos santos, es porque no somos fieles a Jesús. Pero Él, Jesús, no nos deja solos, no abandona a su Iglesia. Él camina con nosotros, Él nos comprende. Comprende nuestras debilidades, nuestros pecados, ¡nos perdona! Siempre que nosotros nos dejemos perdonar, ¿no? Pero Él está siempre con nosotros ayudándonos a ser menos pecadores, más santos, más unidos.
1. El primer consuelo nos llega del hecho que Jesús rezó tanto por la unidad de sus discípulos. Es la oración de la última cena, Jesús pidió tanto: “Padre que sean uno”. Rezó por la unidad. Y justo en la inminencia de la Pasión, cuando estaba a punto de ofrecer toda su vida por nosotros. Es aquello que estamos invitados a leer y meditar continuamente, en una las páginas más intensas y conmovedoras del Evangelio de Juan, el capítulo diecisiete (cf. vv. 11,21-23). ¡Qué bello es saber que el Señor, apenas antes de morir, no se preocupó por sí mismo, sino que pensó en nosotros! Y en su diálogo intenso con el Padre, oró justamente para que podamos ser una cosa sola con Él y entre nosotros. Es decir: con estas palabras, Jesús se hizo nuestro intercesor ante el Padre, para que también nosotros podamos entrar en la plena comunión de amor con Él; al mismo tiempo, nos confía este deseo como su testamento espiritual, para que la unidad pueda volverse siempre más la nota distintiva de nuestras comunidades cristianas y la respuesta más bella a cualquier persona que nos pregunte la razón de la esperanza que hay en nosotros (cf. 1 Pt 3, 15). La unidad.
2 «Que todos sean uno: como tú, Padre, estás en mí y yo en ti, que también ellos sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me enviaste». (Jn 17,21). La Iglesia ha buscado desde el principio realizar este propósito, que es tan querido por Jesús. Los Hechos de los Apóstoles nos recuerdan que los primeros cristianos se distinguían por el hecho de tener “un solo corazón y una sola alma” (Hch 4,32); el apóstol Pablo, después, exhortaba a sus comunidades a no olvidar que son «un solo cuerpo» (1 Cor 12,13)…hemos oído en las lecturas. La experiencia, sin embargo, nos dice que son tantos los pecados contra la unidad. Y no pensamos solamente en los cismas, pensamos en faltas muy comunes en nuestras comunidades, en pecados “parroquiales”, en los pecados en las parroquias. A veces, de hecho, nuestras parroquias, llamadas a ser lugares de comunión y donde compartir, son tristemente marcadas por la envidia, los celos, las antipatías...Y las habladurías están a la mano de todos ¿eh? ¡Cuánto se habla en las parroquias! ¿Es bueno esto o no es bueno? ¿Es bueno?…Y si, uno es elegido ‘presidente’ de tal asociación: se habla contra de él… Y si tal otra es elegida ‘presidenta’ de la catequesis: las demás hablan contra de ella…Pero esto, ¡no es la Iglesia! Esto no se debe hacer, ¡no debemos hacerlo! No les digo que se corten la lengua, no, no, no, tanto no, pero pedir al Señor la gracia de no hacerlo.
Esto es humano, ¡pero no es cristiano! Esto sucede cuando apuntamos a los primeros puestos; cuando nos ponemos en el centro, con nuestras ambiciones personales y nuestras formas de ver las cosas, y juzgamos a los demás; cuando nos fijamos en los defectos de los hermanos, en lugar de ver sus cualidades; cuando damos más importancia a lo que nos divide en lugar de aquello que nos une...
Una vez, en la diócesis que tenía antes, oí un comentario interesante y bello: se hablaba de una anciana que había trabajado toda su vida en la parroquia. Y una persona que la conocía bien dijo: “esta mujer jamás ha hablado mal, nunca participó de habladurías, siempre tenía una sonrisa”. ¡Una persona así podría ser canonizada mañana! Es así, es bello esto, un hermoso ejemplo. Y si miramos la historia de la Iglesia…¡cuántas divisiones entre nosotros, cristianos! También ahora estamos divididos. También en la historia, los cristianos hicimos la guerra entre nosotros por divisiones teológicas, pensemos en la guerra de los treinta años. Pero, esto no es cristiano. ¿Somos cristianos o no? Estamos divididos ahora. Tenemos que pedir por la unidad de todos los cristianos, ir por el camino de la unidad que es lo que Jesús quiere y por lo que ha rezado.
3. En vista de todo esto, tenemos que hacer seriamente un examen de conciencia. En una comunidad cristiana, la división es uno de los pecados más graves, porque la hace signo no de la obra de Dios, sino de la obra del diablo, el cual es, por definición, aquel que separa, que arruina las relaciones, que insinúa prejuicios…La división en una comunidad cristiana - sea una escuela, sea una parroquia, una asociación, donde sea - es un pecado gravísimo, porque es obra del diablo. Dios, en cambio, quiere que crezcamos en la capacidad de acogernos, de perdonarnos y de bien querernos, para parecernos cada vez más a Él, que es comunión y amor. En esto está la santidad de la Iglesia: en el reconocerse imagen de Dios, colmada de Su misericordia y de Su gracia.
Queridos amigos, hagamos resonar en nuestro corazón estas palabras de Jesús: «Felices los que trabajan por la paz, porque serán llamados hijos de Dios» (Mt 5,9). Pedimos sinceramente perdón por todas las veces que hemos sido motivo de división o de incomprensión al interno de nuestras comunidades, sabiendo bien que no se llega a la comunión, sino es a través de la continua conversión. ¿Y qué es la conversión?: “Señor, dame la gracia de no hablar mal, de no criticar, de no chismorrear, de querer bien a todos”. ¡Es una gracia que el Señor nos da! Esto es convertir el corazón, ¿no?
Y pedimos que el tejido cotidiano de nuestras relaciones pueda convertirse en un reflejo siempre más bello y gozoso de la relación entre Jesús y el Padre. Gracias.

Traducción del italiano: Griselda Mutual, Radio Vaticana

martes, 26 de agosto de 2014


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Este es un programa Católico que está en el aire por LT35 RADIO MON AM 1540 desde el año 2001, hoy después de 13 años reafirmamos con convicción que nuestro centro es y será la Palabra de Dios.

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EXTREMISTAS ISLÁMICOS QUIEREN MATAR AL PAPA
El diario conservador Il Tempo encendió una luz de alarma al afirmar que el papa Francisco se encuentra en la mira del fundamentalistas Islámico, según le habrían confiado los servicios secretos italianos.

“El grupo de fundamentalistas islámicos, guiados por Al-Baghdadi  (autoproclamado Califa del Estado Islámico en una mezquita de Mosul, segunda ciudad de Irak y en su poder), intenta alzar el nivel del enfrentamiento golpeando en Europa y en Italia”, sostiene el rotativo.
Al-Baghdadi tiene un doctorado en estudios islámicos por la Universidad de Bagdad y empezó a interesarse por la yihad (guerra Santa) tras la ocupación estadounidense de Irak en 2003.
Bagdadí, nacido en Samarra en 1971, se unió a la insurgencia contra la invasión estadounidense en 2003 que derrocó al dictador Saddam Hussein.
Al-Baghdadi extremista del Islam
dijo querer matar al Papa 
Del 2010 al 2013, el Estado Islámico formó parte de Al Qaeda. La alianza se rompió tras el cuestionamiento a la autoridad del egipcio Ayman Al-Zawahiri, el sucesor de Osama Bin Laden.
Tan sólo un año después de su ingreso, Ibrahim se convirtió en el líder de la organización después de que su antecesor fuera asesinado. Durante un año más pasó desapercibido para los servicios de inteligencia estadounidenses.
Siempre según Il Tempo, asimismo los servicios secretos israelíes creen que en la mira del Estado Islámico “está también el papa Francisco, máximo exponente de la religión cristiana”, a quien acusan de ser “portador de falsas verdades”.
El diario italiano recuerda que la Gendarmería Pontificia reclutó numerosos especialistas en informática y en inteligencia en los últimos meses y está en constante colaboración con los servicios secretos de varios países.
Más allá de la amenaza al Papa, lo cierto es que anteayer, tras una batalla que duró casi tres semanas, insurgentes islámicos tomaron el aeropuerto de Trípoli, la capital de Libia.
El hecho es importante porque el 15 por ciento de la energía de hidrocarburos llega a Italia directamente por gasoductos y oleoductos conectados con territorio de la península, abastecimientos que ahora están en peligro.
En tanto, el papa Francisco reunirá en Roma el próximo 1º de septiembre a 50 astros del fútbol de todo el mundo y de todas las religiones, de Ronaldinho a Messi pasando por Baggio y Benayoun, para disputar el “Partido de la Paz”, como mensaje de diálogo y tolerancia.
El pontífice, conocido amante del fútbol, que anunció que no asistirá al partido en el estadio de Roma, el Olímpico, bendecirá la iniciativa al recibir la víspera en el Vaticano a todos los jugadores que han adherido, entre ellos célebres figuras del pasado reciente así como del presente.

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