Papa Francisco
Oremos por los frutos 
de mi viaje a Turquía
Oraciones por la unidad entre los cristianos y la paz en Oriente Medio, solidaridad a los más necesitados y San Francisco Javier, Patrono de las Misiones, centraron los saludos del Papa Francisco. En su primer encuentro con los peregrinos de tantas partes del mundo, en su audiencia general, al regreso de su VI Viaje Apostólico internacional, el Obispo de Roma recordó su peregrinación a Turquía y pidió que se siga rezando por los frutos de su viaje, en especial en este Tiempo de Adviento:
«En este Tiempo de Adviento que prepara nuestros corazones a la venida entre nosotros del Príncipe de la paz, los invito a rezar sin cesar para que mi Viaje Apostólico a Turquía brinde frutos de unidad entre los cristianos y de paz en Oriente Medio»
Así como en su bienvenida a los peregrinos de lengua francesa, también a los polacos, el Papa Bergoglio pidió que se rece con él, en particular por los cristianos que viven en Turquía y Oriente Medio:
«Queridos hermanos y hermanas, mientras doy gracias a Dios por haberme dado la posibilidad de encontrar a los hermanos cristianos que viven en Turquía y en Oriente Medio, les pido que recen conmigo por ellos, para que afianzados en la fe, en el amor y en la esperanza, sean para toda la Iglesia un signo de la comunión fraterna. Alabado sea Jesucristo».
El tiempo que nos prepara a la Navidad favorezca en todos un renovado compromiso de adhesión a Cristo y de solidaridad hacia los hermanos más necesitados, deseó el Santo Padre, antes de dirigirse a los jóvenes, a los enfermos y a los recién casados, en el día en que se celebra a San Francisco Javier: Patrono de las Misiones. Con el anhelo de que su vigor espiritual impulse a tomar en serio la fe a los queridos jóvenes. Su confianza en Cristo Salvador sostenga a los queridos enfermos, en los momentos de mayor dificultad. Y su entrega apostólica recuerde a los queridos recién casados la necesidad de la donación recíproca en la relación conyugal.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.