Papa Francisco
LA FAMILIA TIENE UNA POSICIÓN INSUSTITUIBLE


La reactivación económica de la sociedad inicia en la familia, y esto se debe apoyar con estrategias con coraje: lo dijo el Papa en el mensaje escrito en ocasión del Festival de la Familia que tuvo lugar este viernes en Riva del Garda, en la provincia de Trento, Italia.

La familia tiene una "posición fundamental e insustituible" es "en la sociedad civil y en la comunidad eclesial" - escribe el Papa - pero hoy en día ya no es suficiente para reiterar la importancia que ésta tiene: se necesita "una estrategia extraordinaria y valiente" en su favor, para "iniciar también una recuperación económica para el país ", visto la preocupante tendencia demográfica".

Para el Papa es el momento de aplicar en la práctica los derechos de la familia, porque es el futuro de la sociedad depende de la institución familiar, que "necesita apoyo y garantías."

"Porque es una responsabilidad y un compromiso, el traer hijos al mundo, las familias necesitan ayuda adecuada de los organismos públicos y las empresas, argumenta el Papa. "Debe ser "una sinergia entre lo público y lo privado, entre empresas y las familias", añadió.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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