Sínodo de la Familia: 
No hay confrontación ni contraposiciones, sino escucha.

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, padre Federico Lombardi SJ, reconoció que en el Sínodo de la Familia hay “dos líneas” bien definidas con respecto al tema de la comunión a los divorciados en nueva unión, pero eso no significa que haya discordia. “Por lo tanto no pensemos en dividir los padres sinodales en buenos o malos”, pidió a la prensa. En la misma línea se pronunció monseñor Francesco Coccopalmerio, presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos: En el aula del Sínodo “hay un clima de confesión” y puntualizó: “No hay antagonismo, contraposición de enemigos, hay escucha”.

El director de la Oficina de Prensa del Vaticano, padre Federico Lombardi SJ, confirmó este jueves que el Sínodo de la Familia tiene dos líneas que se tocan y no son motivo de discordia. 

“Una línea que habla con mucha decisión del evangelio del matrimonio que no acepta dar la comunión a los divorciados y vueltos a casar, en coherencia con la doctrina de la Iglesia”, precisó. Y la otra “no niega la indisolubilidad del matrimonio” respetando la doctrina, la enseñanza de Jesucristo, pero busca atender con misericordia a las nuevas necesidades pastorales”. 

Al ser consultado sobre cuál es la línea que prevalece en el Sínodo, el padre Lombardi aclaró: “las personas que están preocupadas por la doctrina” que defienden el matrimonio “no es que tengan menos pasión o misericordia por las personas y sus problemas” y agregó: “Por lo tanto no pensemos en dividir los padres sinodales en buenos o malos”. 

En la misma conferencia de prensa, monseñor Francesco Coccopalmerio, presidente del Pontificio Consejo para los Textos Legislativos aseguró que en el aula del Sínodo “hay un clima de confesión” y puntualizó: “No hay antagonismo, contraposición de enemigos, hay escucha”.+ 

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.