Francisco: 
¡Demos gracias a Dios por el gran Papa Benedicto!
Reconocimiento, gratitud y alegría para recordar al gran Papa Benedicto XVI y gratitud a Dios por haber donado su pontificado a la Iglesia y al mundo. 


«Este busto de Benedicto XVI evoca a los ojos de todos la persona y el rostro del querido Papa Ratzinger. Evoca también su alma: sus enseñanzas, sus ejemplos, sus obras, su devoción a la Iglesia y su actual vida ‘monástica’. Espíritu que lejos de quebrantarse con el pasar del tiempo, parecerá de generación en generación, ¡cada vez más grande y poderoso! ¡Benedicto XVI: un gran Papa! Grande por la fuerza y profundidad de su inteligencia, por su relevante contribución a la teología, grande por su amor a la Iglesia y a los seres humanos, grande por su virtud y su religiosidad Como saben bien, su amor a la verdad no se limita a la teología y a la filosofía, sino que se abre a las ciencias. Su amor a la ciencia se vuelca en su solicitud para con los científicos, sin distinción de raza, nacionalidad, civilización, religión; solicitud para con la Academia, desde cuando San Juan Pablo II lo nombró miembro de la misma».

Tras destacar que Benedicto XVI supo honrar a la Pontificia Academia de la Ciencias con su presencia y su palabra, nombró a muchos de sus miembros, entre ellos a Werner Arber, que la preside, el Papa Francisco recordó que fue el primero en invitar al Sínodo sobre la nueva evangelización a un presidente de la misma, conciente de la importancia de la ciencia en la cultura moderna. Y, poniendo de relieve el ánimo amable de su Predecesor, su amor a Dios y a las personas, el Obispo de Roma invitó a dar gracias a Dios por habernos donado a Benedicto:

«Por cierto, nunca se podrá decir de él que el estudio y la ciencia hayan hecho de él una persona árida, así como tampoco volvieron árido su amor a Dios y al prójimo. Todo lo contrario. La ciencia, la sabiduría y la oración han dilatado su corazón y su alma. ¡Demos gracias a Dios por el don que ha hecho a la Iglesia y al mundo con la existencia y el pontificado del Papa Benedicto!».

El Papa Francisco destacó también el importante trabajo de los miembros de la Pontificia Academia de las Ciencias, con su gran aprecio y aliento por el impulso que dan al progreso científico y al mejoramiento de las condiciones de vida de la gente, en especial de los más pobres. Y sin entrar en el tema tan complejo de la evolución del concepto de naturaleza, que están tratando, quiso subrayar – recordando al Apóstol Pablo - que «Dios y Cristo caminan con nosotros y están presentes también en la naturaleza». Reiterando luego que «Dios no es un demiurgo ni un mago, sino el Creador» y que «el comienzo del mundo no es obra del caos», «sino que deriva directamente de un Principio supremo que crea por amor», el Papa Bergoglio hizo hincapié en que «el Big Bang que hoy se pone en el origen del mundo, no contradice la intervención del Creador divino, sino que lo exige».

Asimismo, una vez más, el Obispo de Roma recordó la responsabilidad de los seres humanos, de los científicos y de los científicos cristianos, en lo que respecta a la tutela y salvaguarda de la naturaleza y de la familia humana. Y puso en guardia contra las acciones de los hombres que destruyen la creación y contra el hombre que intenta ocupar el lugar del Creador: «es pecado contra Dios Creador».

Catholic.net :: Aprende a orar

MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.