Telegrama del Papa a los participantes en el 22° Congreso Ecuménico Internacional de Espiritualidad Ortodoxa de Bose

Del 3 al 6 de septiembre se celebra en el monasterio italiano Bose el XXII Congreso Ecuménico Internacional de Espiritualidad Ortodoxa sobre el tema “Bienaventurados y pacíficos”, organizado en colaboración con las Iglesias Ortodoxas. Esta acostumbrada cita ecuménica anual desea ponerse en escucha del Evangelio de la paz, que pide que los cristianos sean levadura de reconciliación y de paz entre las mujeres y los hombres contemporáneos. La esperanza de la paz anunciada en Cristo no es una utopía extraña a un mundo dominado por la lógica del poder y del conflicto, sino que constituye un evento en la historia, que se encarna en todo tiempo en hombres y mujeres de paz y de reconciliación. El intercambio, a nivel científico, cultural y eclesial, entre estudiosos e investigadores procedentes de todo el mundo, junto a agentes ecuménicos y representantes de las diversas confesiones religiosas, se propone profundizar las razones de la paz en un pluralismo respetuoso de la diversidad y, al mismo tiempo, capaz de redescubrir en la propia tradición las razones de la acogida del otro.
Entre las etapas que marcarán el recorrido de este año se destaca la escucha y el estudio de la Escritura; la experiencia litúrgica, las palabras sobre la paz en los Padres de la Iglesia; la enseñanza de la experiencia monástica y espiritual del Oriente cristiano y el testimonio de los mártires.
El Santo Padre Francisco envió un telegrama de saludo a los organizadores y participantes en este encuentro, firmado por el Cardenal Pietro Parolin, Secretario de Estado de Su Santidad, en el que manifiesta su vivo aprecio por esta providencial iniciativa; a la vez que les desea que estas jornadas de estudio favorezcan la conciencia de que “es posible vivir y testimoniar la paz anunciada por Cristo, mediante actitudes de fraternidad sincera que aplacan las disputas, superan las difidencias y generan esperanza”.
Su Santidad – se lee asimismo en este telegrama – mientras pide que se rece por él y por su servicio a la Iglesia, invoca la divina asistencia sobre los trabajaos del Congreso y de buena gana les envía la implorada bendición apostólica.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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