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martes, 2 de septiembre de 2014

En el Olímpico de Roma  1 de septiembre

El Partido por la Paz estuvo lleno de estrellas y brilló por Maradona

El entrenador de la Selección Argentina, Gerardo Martino, estuvo presente pero se retiró en el entretiempo junto a Mascherano y Ricky Alvarez rumbo a Alemania. Diego, a los 53, jugó todo el partido y fue la gran figuraEl Papa Francisco convocó al mundo del fútbol a un partido lleno de estrellas por la paz. 




En el Olímpico de Roma juegan los equipos de las dos ONG que serán beneficiadas con el encuentro. En el equipo de Scholas Ocurrentes están Diego Maradona, Roberto Baggio y Javier Mascherano, entre otros. Mientras que en el equipo de la Fundación Pupi juegan Javier Zanetti, Diego Simeone, Carlos Valderrama y más figuras. El Sumo Pontífice recibió hoy en el Vaticano a Diego Armando Maradona y al resto de las figuras invitadas para el partido interreligioso por la Paz.


Además de Maradona, participaron de la cita el flamante técnico del seleccionado argentino, Gerardo Martino y el subcapitán, Mascherano, quienes luego del partido viajaron a Düsseldorf para el amistoso del miércoles ante el seleccionado de Alemania, último campeón mundial.
El equipo Azul, el de Scholas Ocurrentes, formó con Ginluigi Buffón; Hugo Campagnaro, Laggrotaglie, Walter Samuel, Gabriel Heinze; Mascherano, Maradona, Baggio, Radja Nainggolan, Ricky Alvarez; y Juan Iturbe.
El equipo Blanco, el de la Fundación Pupi alineó a Fernando Muslera; Zanetti, Diego Lugano, Iván Córdoba, José Chamot; Cristian Ledesma, Diego Simeone, Alessandro Del Piero, Carlos Valderrama; Iván Zamorano y David Trezeguet.
El primer tiempo terminó 2-0 con goles de Iturbe y Baggio, ambos tras pases de Maradona. En el entretiempo, Gerardo Martino, Javier Mascherano, Ricky Alvarez y Maxi Rodríguez (no jugó por lesión) abandonaron el estadio para partir rumbo a Alemania, donde el miércoles comenzará el ciclo del Tata al frente de la Selección en un amistoso ante la selección teutona, en Düsseldorf. El gran ausente fue Lionel Messi, quien no asistió por la lesión muscular que sufrió el domingo en el duelo de Barcelona ante Villarreal, correspondiente a la Liga española.
En el segundo tiempo, ingresaron Juan Pablo Carrizo, Ezequiel Schelotto, Germán Denis, Abel Balbo y Mauro Icardi, entre otros. El ucraniano Schevchenko descontó, de penal, para el equipo Blanco. Y después Icardi marcó un doblete y Hemed, de cabeza, le dieron vuelta al resultado. Más tarde descontó el paraguayo Roque Santa Cruz para el equipo Azul y luego Schevchenko volvió a convertir e Icardi selló el 6-3 para la Fundación Pupi.

Maradona jugó todo el partido y a gran intensidad. Pidió todas las pelotas y mostró pinceladas de su inagotable talento. Su hija menor, Gianinna Maradona, le dedicó un tuit.

Estoy feliz de encontrarlos con motivo del partido interreligioso por la paz, que jugarán esta noche en el Estadio Olímpico de Roma. Les agradezco porque han adherido con rapidez a mi deseo de ver a campeones y entrenadores de varios países y de diversas religiones enfrentarse en una competición deportiva, para testimoniar sentimientos de fraternidad y de amistad. Mi reconocimiento va de forma particular a las personas y a los entes que han contribuido a la realización de este evento. Pienso de manera especial a la “Scholas Occurrentes”, que obra ante la Pontificia Academia de las Ciencias, y a la “Fundación Pupi Onlus”.
El partido de esta noche será ciertamente una ocasión para recoger fondos de apoyo a proyectos de solidaridad, pero sobre todo para reflexionar sobre valores universales a los que el fútbol y el deporte en general pueden contribuir: la


lealtad, el compartir, la acogida el diálogo, la confianza en el otro. Se trata de
valores que acomunan a toda persona independientemente de la raza, de la cultura y del credo religioso. Es más, el evento deportivo de esta noche es un gesto altamente simbólico para hacer entender que es posible construir la cultura del encuentro y un mundo de paz, donde creyentes de religiones diversas, conservando su identidad – porque cuando he dicho “independientemente” esto no quiere decir “dejar de lado”: no – creyentes de religiones diversas, conservando su propia identidad, pueden convivir en armonía y en el respeto reciproco.
Todos sabemos que el deporte, en particular el futbol, es un fenómeno – un fenómeno, si – humano y social que tiene tanta importancia e incidencia en los usos y en la mentalidad contemporánea. La gente, especialmente los jóvenes, los observan con admiración por sus capacidades atléticas: es importante dar un buen ejemplo ya sea en el campo que fuera del campo. En las competiciones deportivas están llamados a mostrar que el deporte es alegría de vivir, juego, fiesta, y como tal debe ser valorizado mediante la recuperación de su gratuidad, de su capacidad de estrechar lazos de amistad y la apertura de unos hacia los otros. También con sus comportamientos cotidianos, cargados de fe y de espiritualidad, de humanidad y de altruismo, pueden dar testimonio a favor de los ideales de pacífica convivencia civil y social, para la edificación de una civilización fundada sobre el amor, sobre la solidaridad y sobre la paz. Y esta es la cultura del encuentro: trabajar así.

Que el encuentro futbolístico de esta noche pueda reavivar en cuantos participan la consciencia de la necesidad de comprometerse para que el deporte contribuya a llevar un valido y fecundo aporte a la pacifica coexistencia de todos los pueblos, excluyendo toda discriminación de raza, de lengua, y de religión. Ustedes saben que discriminar puede ser sinónimo de “despreciar”. La discriminación es un desprecio, y ustedes con esta partida de hoy, dirán “no” a toda discriminación. Las religiones, en particular, están llamadas a hacerse vehículo de paz y jamás de odio, porque en nombre de Dios se debe llevar siempre y solamente amor. Religión y deporte, entendidos en esta forma auténtica, pueden colaborar y ofrecer a toda la sociedad señales elocuentes de aquella nueva era en la que los pueblos “no alzarán más la espada uno contra el otro” (cfr Is 2,4).
En esta ocasión tan singular y significativa, como lo es la competición futbolística de esta noche, deseo entregar a todos ustedes este mensaje: ¡ensanchen sus corazones de hermanos a hermanos! Este es uno de los secretos de la vida: ensanchar los corazones de hermanos a hermanos; y también la dimensión más profunda y auténtica del deporte. Gracias.

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