El Señor recompense e infunda valor a los cristianos en Oriente Medio y en Siria

Ciudad del Vaticano, 10 septiembre 2014(VIS).-En los saludos en diversos idiomas después de la catequesis de la audiencia general el Papa se dirigió, entre otros, a los fieles de lengua árabe y en particular a los procedentes de Siria y Oriente Medio para decirles que la Iglesia, siguiendo el ejemplo de su Maestro es ''maestra de misericordia: hace frente al odio con el amor, vence la violencia con el perdón, responde a las armas con la oración''.

''El Señor -añadió- recompense vuestra fidelidad, os infunda valor en la lucha contra las fuerzas del maligno y abra los ojos de los que están cegados por el mal, para que vean pronto la luz de la verdad y se arrepientan de los errores cometidos. !Que el Señor os bendiga y os proteja siempre!''.

También saludó a los oficiales y marineros de las fuerzas navales italianas que forman parte de la operación ''Mare Nostrum'', en ayuda de los emigrantes y prófugos que atraviesan el Mediterráneo. ''Os doy las gracias -dijo- por esa tarea admirable en favor de tantos hermanos en busca de esperanza''.

Antes de la audiencia general, en el Aula Nervi, el Santo Padre quiso saludar a un grupo de enfermos, sobre todo niños, que no podían estar presentes en la Plaza de San Pedro. Francisco agradeció a todos esa visita y les pidió que rezasen por él. ''Os pido que recéis por mi. No os olvidéis, ¡eh!, para que pueda seguir con mi trabajo. Yo rezaré por todos vosotros y por los niños. Y ahora todos juntos -exclamó- vamos a rezar a la Virgen que os bendecirá''. Después de rezar un Ave María con los presentes, Francisco les deseó que pasasen un buen día y les exhortó a ''seguir adelante''.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
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