CARTELERA

muy pronto... COBERTURA te regalo una canción II

domingo, 17 de diciembre de 2017



Ángelus del Papa
alegría, oración y gratitud para Navidad

El Papa introdujo el rezo del Ángelus del tercer domingo de Adviento - domingo de la alegría – haciendo resonar la invitación de la liturgia a percibir el espíritu que nos prepara a vivir la Navidad del Señor, es decir la alegría







«San Pablo nos invita a preparar la venida del Señor asumiendo tres actitudes: la alegría constante, la oración perseverante y la acción de gracias continua».
La certeza de nuestra alegría es Jesús
En la primera actitud, el Apóstol exhorta a estar siempre alegres, aun cuando las cosas no marchan como quisiéramos, pero está esa alegría profunda, que es la paz, señaló el Papa, recordando que las angustias, las dificultades y los sufrimientos atraviesan la vida de cada uno. Y que muchas veces la realidad que nos rodea parece árida como la del desierto en el que resonaba la voz de Juan Bautista, como recuerda el Evangelio de este domingo. Pero las palabras del Bautista nos revelan la certeza de nuestra alegría:

“ Se trata de Jesús, el enviado por el Padre que viene, como subraya Isaías, a dar la buena noticia a los que sufren, para vendar los corazones desgarrados, para proclamar la amnistía a los cautivos, y a los prisioneros la libertad, para proclamar el año de gracia del Señor (61,1-2) ”
Estas palabras que Jesús hace suyas en el discurso de la sinagoga de Nazaret (cfr Lc 4,16-19), aclaran que su misión en el mundo consiste en la liberación del pecado y de las esclavitudes personales y sociales que el pecado produce. Él ha venido a la tierra para volverle a dar a los hombres la dignidad de los hijos de Dios, que sólo Él puede comunicar y dar la alegría por ello».
El que encuentra a Cristo no puede ser profeta de desventuras
Tras hacer hincapié en que la alegría que caracteriza la espera del Mesías se basa en la oración perseverante, el Obispo de Roma reiteró que por medio de la oración podemos entrar en una relación estable con Dios, que es la fuente de la verdadera alegría:

“ La alegría del cristiano no se compra: no se puede comprar; mana de la fe y del encuentro con Jesucristo, razón de nuestra felicidad. Y cuanto más arraigados estamos en Cristo, cuanto más cerca de Jesús estamos, más encontramos serenidad interior, aun en medio de las contradicciones cotidianas. Por ello el cristiano, habiendo encontrado a Jesús, no puede ser profeta de desventuras, sino testigo y heraldo de alegría. Una alegría que hay que compartir con los demás; una alegría contagiosa que hace menos fatigoso el camino de la vida ”
Dad gracias a Dios en toda ocasión: ésta es la voluntad de Dios en Cristo Jesús (1 Ts 5,16-24)
“ La tercera actitud indicada por Pablo es la acción de gracias continua, es decir el amor reconocido hacia Dios. Él en efecto es muy generoso con nosotros, y nosotros estamos invitados a reconocer siempre sus beneficios, su amor misericordiosos, su paciencia y bondad, viviendo así en un agradecimiento incesante ”

La Madre de Dios nos acompañe para prepararnos a la Navidad

«Alegría, oración y gratitud son tres actitudes que nos preparan a vivir la Navidad de modo auténtico. Alegría, oración y gratitud ¡Digámoslo todos juntos: alegría, oración y gratitud. Otra vez: … En este último tramo del tiempo de Adviento, nos encomendamos a la maternal intercesión de la Virgen María. Ella es ‘causa de nuestra alegría, no sólo porque ha generado a Jesús, sino porque nos conduce siempre a Él».

fuente:

viernes, 15 de diciembre de 2017


Oración del Papa en el día de la Inmaculada:


"somos pobres pecadores pero siempre tus hijos"

El viernes 8 de diciembre, Solemnidad de la Inmaculada Concepción de María, tras rezar el Ángelus al mediodía con miles de peregrinos reunidos en la Plaza de San Pedro, el Papa Francisco se dirigió a la Plaza de España en Roma para rendir homenaje a la Reina de los Cielos.








Como es ya tradición, el Santo Padre llegó en torno a las 4:00 de la tarde a la plaza, sede de la embajada española ante la Santa Sede, abarrotada de fieles deseosos de compartir el momento de la oración del Papa y la entrega de la ofrenda floral al monumento de la Inmaculada, que reposa sobre una esbelta columna de aproximadamente 12 metros de altura.
Madre Inmaculada: por quinta vez me pongo a tus pies como obispo de Roma, para rendirte homenaje en nombre de todos los habitantes de esta ciudad”, dijo el Obispo de Roma.
“Queremos agradecerte por tu cuidado constante con el que nos acompañas en nuestro camino. El camino de las familias, parroquias, comunidades religiosas; el camino de aquellos que todos los días, a veces con dificultad, pasan por Roma para ir a trabajar; el camino de los enfermos, de los ancianos, de todos los pobres, de tantas personas que emigraron desde tierras de guerra y hambre”, añadió el Sucesor de Pedro agradeciendo la presencia materna, tierna y fuerte que encuentra el cristiano “tan pronto como dirige a Nuestra Señora, un pensamiento, una mirada o un fugaz Ave María”.
«Oh Madre, ayuda a esta ciudad a desarrollar los "anticuerpos" contra algunos virus de nuestros tiempos», prosiguió el Papa.
«La indiferencia, que dice: “no me concierne”, la mala educación cívica que desprecia el bien común, el miedo al diferente y al extranjero; el conformismo disfrazado de transgresión, la hipocresía de acusar a los otros mientras se hacen las mismas cosas; la resignación a la degradación ambiental y ética; la explotación de tantos hombres y mujeres. Ayúdanos a rechazar estos y otros virus con los anticuerpos que provienen del Evangelio. Haz que tomemos el buen hábito de leer todos los días un pasaje del Evangelio, y siguiendo tu ejemplo, custodiemos la Palabra en el corazón, para que como buena semilla dé frutos en nuestras vidas».
En su oración, el Santo Padre también recordó el ejemplo de conversión acaecido hace 175 años en la Iglesia de San Andrea delle Fratte, a unos pocos metros de distancia de Plaza de España; cuando la Virgen tocó el corazón de Alfonso Ratisbonne, que en ese momento, de ateo y enemigo de la Iglesia pasó a ser cristiano.
“A él te mostraste como una Madre de gracia y misericordia”, dijo Francisco.
«Concédenos también a nosotros, especialmente en las pruebas y en las tentaciones, fijar la mirada en tus manos abiertas que dejan caer sobre la tierra las gracias del Señor, y deshacernos de toda arrogancia orgullosa, para reconocernos como verdaderamente somos:pequeños y pobres pecadores, pero siempre tus hijos. Y así poner nuestra mano en la tuya para dejarnos llevar hasta Jesús, nuestro hermano y salvador, y hasta nuestro Padre Celestial, que nunca se cansa de esperarnos ni de perdonarnos cuando regresamos a Él.
¡Gracias, Oh Madre, porque siempre nos escuchas!
Bendice a la Iglesia de Roma, bendice a esta ciudad y al mundo entero. Amén», concluyó el Papa.

(from Vatican Radio)

Papa Francisco:
María es el único oasis

En la Solemnidad de la Inmaculada Concepción de la Bienaventurada Virgen María, el Papa Francisco rezó a mediodía la oración mariana del Ángelus con los fieles y peregrinos que se dieron cita en la Plaza de San Pedro.

Al comentar el Evangelio del día el Pontífice explicó que el episodio de la Anunciación nos ayuda a comprender la belleza de María Inmaculada de modo especial a través del saludo del ángel. Sí, porque él, antes de llamarla por su nombre, se dirige a Ella utilizando la frase “llena de gracia”, es decir colmada por la gracia y creada por la gracia. Y así – dijo el Santo Padre – revela el nombre nuevo que Dios le ha dado. De hecho, también nosotros la llamamos así

cada vez que rezamos el Ave María.

Tras explicar lo que significa “llena de gracia” el Obispo de Roma afirmó que lamentablemente el mundo está contaminado por el mal. Y que cada uno de nosotros ve los propios lados oscuros, de la misma manera que los más grandes santos eran pecadores y todas las realidades, incluso las más bellas, están melladas por el mal. Todas las realidades menos María, naturalmente, puesto que Ella es el único “oasis siempre verde” de la humanidad, la única “incontaminada, creada inmaculada para acoger plenamente, con su ‘sí’, a Dios que venía al mundo para iniciar, de este modo, una historia nueva”.

De manera que hoy – dijo el Papa al concluir – “miremos con alegría a la llena de gracia. Pidámosle que nos ayude a permanecer jóvenes, diciendo ‘no’ al pecado, y a vivir una vida bella, diciendo ‘sí’ a Dios.

Una vez concluido el rezo mariano el Papa Francisco saludó a los diversos grupos de fieles y peregrinos presentes en la Plaza de San Pedro, entre los cuales había numerosas familias y grupos parroquiales.

El Santo Padre recordó que en esta fiesta de María Inmaculada la Acción Católica Italiana vive la renovación de la adhesión. De ahí que haya animado a sus asociaciones diocesanas y parroquiales a fortalecer el compromiso formativo para ser testigos creíbles del Evangelio, a la vez que pidió a la Virgen que bendiga a la Acción Católica haciendo fecundo su propósito de servir la misión evangelizadora de la Iglesia.

Antes de desear a todos una feliz fiesta y un buen camino de Adviento, sin olvidarse de rezar por él, el Papa explicó que por la tarde irá a la Plaza de España para renovar su tradicional homenaje a la Inmaculada, pidiendo a los fieles que se unan espiritualmente en este gesto que expresa la devoción filial a nuestra Madre celestial.

Maria del Rosario de San Nicolás

Septiembre de 2017
FIESTA DE LA VIRGEN DE SAN NICOLÁS
Los Peregrinos una vez más llegaron a San Nicolás al encuentro con nuestra Madre del cielo. Una vez más superaron las expectativas, acudieron no menos de 300.000 fieles durante el triduo en su honor.


Una crónica tardía


Esta crónica llega tarde para mi gusto, pero las obligaciones, han hecho que se demore varios meses desde aquel 25 de diciembre de 2017. Puedo contarte las impresiones de lo vivido en el santuario de María del Rosario de San Nicolás.

Muchas veces el servir a la iglesia, y la urgencia del servicio, hace que se deleguen  otras obligaciones como estas. No quiero de ninguna manera dejarlos abandonados, con este espacio que nos une a María, y a Nuestro Señor Jesucristo, aunque tarde, creo que el acontecimiento, merece el respeto, y el cariño a través de estas líneas que lo  honran.


La ciudad de María

Cuando la virgen se aparece a Gladys Motta, cuando comienzan las manifestaciones Marianas, todo un pueblo comienza congregarse. No hablamos solamente “del pago de San Nicolás de Los Arroyos”, hablamos de cada Rincón del país, que se mueve, y conmueve para honrar a la madre celestial, a la madre de todos los cristianos. Un pueblo que se mueve y se conmueve, para alabar, bendecir, adorar, y glorificar al Dios de los cielos, al Dios hecho hombre, al Dios que fue niño, al Dios que fue amado por esa mujer común, que fue llevada a los cielos, por el amor de su hijo que era Dios y era hombre.
Aquí se abre una reflexión personal, comienzo a pensar en la humildad de Dios al hacerse pequeño, es humildad de un Dios todopoderoso, que el amor lo lleva a hacerse pequeño,  a convertirse en  un “Ser inferior”, al vivir en el vientre de una “Madre humana”, Humilde, pobre, sencilla. Sólo extraordinaria, por ser sin pecado concebida. (de allí se dice que provino el enojo de lucifer). ¿que Dios hace eso? ¿que Dios se anima hacerse pequeño siendo tan grande?. ¿Será que Dios,  el Emmanuel por ese gesto tan hermoso que tuvo la Virgen de decir sí... sin dudar, le permitió también, ser llevada a los cielos como una forma de agradecimiento?.Contemos  qué el contexto en que esto se daba era muy diferente al de nuestros días. En toda la zona de Medio Oriente, no era bien visto que una mujer joven quedará embarazada, sin tener esposo, era tratada como “impura”. Por eso el sí de María cobra mucho más valor, imaginen el valor que tuvo que tener esa niña-mujer. Imaginamos que pudo haber sido hasta ridiculizada por muchos, al ignorar que en su vientre estaba el hijo de Dios.  ¿Imaginan las habladurías que pudo provocar esta situación?. Hasta el mismo San José, debió  ser advertido por el ángel de la situación que se presentaba, porque dudaba.
El sí de María, un sí valiente… un sí que marcó su coronación como reina del cielo, Santa entre todos los Santos. Así ella se hace presente entre los hombres, pidiéndonos, rogándonos amar a Dios sobre todas las cosas.  
Siendo pecadores recibimos el amor de Dios, la Virgen es “parte” de ese amor que ella nos dá, que ella nos regala. Dios nos ama, aunque todavía lo sigamos crucificando a través de nuestros actos, Dios nos sigue amando, aunque seguimos siendo “los mismos romanos” que le siguen propinando latigazos en la espalda, a través de nuestras acciones en contra de la vida. Seguimos siendo los que clavamos clavos en sus manos, y en sus pies, cada vez que ofendemos a la iglesia, cada vez que rompemos templos e imágenes religiosas. Cuando somos mercaderes de la guerra, pero no hablamos sólo de aquellas guerras grandes que afectan al mundo, sino también de esas pequeñas, cuando estamos a Mercedes el  ira, y la Bronca,  cuando generamos malestar, escándalo ante una sociedad, o comunidad que nos mira atónita por nuestras actitudes. Así infringimos dolor, en el cuerpo del altísimo, cuerpo que se conforma de la común unión de cada uno de los cristianos católicos que conforman una comunidad. También ofendemos a Dios, cuando somos Cómplices de la corrupción política o personal, grande o pequeña. Porque no sólo es grave la corrupción de robar grandes sumas de dinero, también lo es, el ser cómplice de esos pequeños robos de dignidad, me refiero a esas pequeñas corrupciones, que hacen la vista gorda a una injusticia, él no atender el pedido de ayuda de un niño, el desatender a un anciano, el permitir la violencia hacia otro, delante de nuestros ojos en la política del “no te metas”. Sin embargo Dios, Jesús se sigue manifestando a través de la devoción hacia su santísima madre.  María... presente entre los cristianos. María... presente ante todo el pueblo argentino, a quién llama y ruega, que se acerque hacia su hijo. La bondad de Dios es infinita. Dios nos ama. Dios ve en cada una de nosotros, una piedra preciosa, una joya propia... suya...  cada ser, con sus virtudes y defectos, ¡es hermoso a los ojos de Dios y a  los de la santísima virgen!. Por eso la madre celestial, no duda en llamarnos, no duda en pedirnos a cada segundo de nuestras vidas, acercarnos a su hijo, aún, cuando estamos ante las puertas de la muerte. Por amor nos susurra al oído, el dulce y precioso nombre de Jesús.  María del Rosario de San Nicolás, nos invita a cada instante acercarnos a él y a la iglesia.

De la noche al amanecer y del amanecer al ocaso
¿Qué mueve al pueblo de Dios?, ¿que mueve al pueblo argentino a acercarse  a María del Rosario de San Nicolás?, ¿que mueve a esas almas a esperar a una madre a las puertas de su casa?. ¿Hay dudas que es el amor?, ¿hay dudas Qué es el poder de la fe?.
¿Qué niño o niña no esperaba al volver a casa de la escuela ver el dulce rostro de su madre?, ¿Qué niño no la espera?; ¿Qué niño no desea abrazarla y besarla?
¿es diferente con la Madre Celestial?...  No lo creo... Sus hijos acudimos a las puertas de nuestra casa, al santuario de San Nicolás de Los Arroyos, para esperarla y ofrecerle Como hijos su amor.
Desde la noche del 24 de septiembre, la multitud se congregaba enfrente del Santuario esperando un aniversario más de la madre del Rosario de San Nicolás. Faltando poco para que la reina del cielo pasará por el pórtico principal, llegaban los sacerdotes, el padre Pérez ex rector del Santuario, Luis Prieto el actual rector del Santuario, el Vicario de la Diócesis y Párroco de la Catedral Padre Javier Fortunato, el Obispo emérito Monseñor Héctor Sabatino Cardelli,  y nuestro actual Obispo Monseñor Hugo Norberto Santiago. Por primera vez, presidía la Santa Misa de este momento tan particular, y especial.
Cualquiera se pregunta, ¿qué pasaría por la mente de nuestro Obispo al ver la manifestación de amor tan contundente de esos fieles que esperaban a la madre celestial?.
Las 00 horas...  momento del repicar de Campanas, que anuncia la llegada de la Madre; el pueblo espera que las puertas se abran, mientras entonan emocionados el Feliz cumpleaños.
Se abre el pórtico... La dulce princesa de vestiduras Celeste y Rosada, sale con el niño entre sus brazos, mientras el pueblo le pide... le ruega...  hay besos que se lanzan en el aire, pañuelos... miles de pañuelos se alzan al viento, la multitud la saluda, y corazones estallan de emoción lágrimas, que riegan y ruegan esperanza. Palpitar de corazones que se convierten en grito de agradecimiento, y todo sube al cielo en forma de oración.  ¡Todo ese amor!... Su Corona dorada no basta, porque tan importante como el precioso metal, es la preciosidad de la devoción del pueblo, que humildemente le pide, ¡ruega por nosotros dulce madre nuestra!.
Así viene el Rey de Reyes, Señor de señores... El Amado Jesucristo, está en las manos del Obispo, en sus manos el santísimo Sacramento, llega a su lugar, el altar. El pueblo se inclina, no por obligación, sólo por el respeto y la devoción. Termina la santa misa  pero la devoción no para, toda la noche y  el día, peregrinos se acercan al Santuario... amanece… El corazón de cada peregrino, que ha arribado al Santuario espera palpitante la gran fiesta de la virgen, que llega el día 25 a la tarde.
Los medios más importantes del país cubren la noticia, multitudes llegan para saludar a María del Rosario de San Nicolás, no importa cuánto hay que esperar, no importa la cantidad de gente, cada uno de ellos quiere llegar a los pies de la madre, cada uno quiere regalarle una caricia, cada ser que se acerca a ella quiere pedirle una gracia a la Dulce Madre nuestra Virgen del Rosario de San Nicolás.


Llega el momento tan esperado, San Nicolás de Bari Patrono de la diócesis, emprende primero el camino, llamando a la multitud para venerar a la Santa Madre de la Iglesia, se enlistan los servidores, la ponen sobre sus hombros, y ahí está... ya se abre el paso entre la multitud que hay en el interior. Se escuchan las primeras estrofas de su himno, ya está la madre llegando a la puerta... pasa el pórtico... miles de pétalos son la antesala de su llegada, y entre los pétalos de rosa se empieza a divisar su dulce rostro. Ya sale... y la multitud que la sigue, emprende camino, para encontrarse con sus hijos... para encontrarse con una de las máximas expresiones de fe qué tiene nuestro país. Recorre el barrio, mientras su figura, lleva por cada lugar que pasa, la bendición de Dios,  ahí va ella mediadora entre Dios y los cristianos.  Ahí va la madre de Jesús... allí está la Madre de Dios... la que sale al camino de Celeste y blanco, la que acaricia el sol, y acaricia el viento su piel morena.
y vuelve al Santuario envuelta con los aplausos,  envuelta del amor del pueblo argentino, es la virgen gaucha del corazón argentino, quién ya entra de nuevo a su casa.  La multitud la espera en el campito, para encontrarse con Jesús en el altar. La homilía de monseñor Hugo Santiago, ilumina los corazones de los fieles por medio de la palabra de Dios.  
¡Qué fecundas han sido esas palabras!. Culminada la Misa, se  elevan los globos que llevan la esperanza de cada peregrino,  suben Cómo han subido las oraciones de cada uno de los presentes.


La Homilía de Monseñor Hugo
                                     LA MADRE QUE NOS UNE Y NOS COBIJA
 María en el Santuario

En el Santuario, María es como esas madres que los domingos reciben a todos sus hijos que, a su vez, vienen con su familia, sus esposas y sus hijos. La madre,  con afecto alegre los recibe, les prepara la mesa con una rica comida que los reúne, y en
medio de la cual comparten su vida, sus alegrías y sus penas,
sus angustias y esperanzas, sus logros, sus desafíos y sus necesidades.
Luego de compartir y encontrarse en la casa materna, renovados en el espíritu de familia, los hijos se van para continuar con sus vidas, para hacer frente a sus desafíos y sus trabajos. La madre es para ellos la acogida cordial, el seno que los sigue cobijando sin pedirles nada a cambio; la madre y su hogar son el signo del amor gratuito y desinteresado que los sigue conteniendo como cuando eran niños.

Un mundo huérfano
Nos hace bien venir como familia a la casa de nuestra Madre, porque vivimos en un mundo que padece la orfandad y necesitamos una madre, necesitamos de María del Rosario, ya que si bien la falta de un salario digno, una vivienda digna, una cobertura médica satisfactoria y, en general, de los bienes materiales que hacen que la vida sea más humana, sigue siendo una necesidad para mucha gente; creo que la mayor pobreza de la cultura de hoy es la pobreza en amor. Hay mucha gente huérfana de contención, de presencia paterna y materna, de buen trato, de consideración, de afecto, de comprensión, y esa pobreza afectiva duele más que la pobreza material y es cada vez más profunda en el mundo de hoy.
Es la pobreza afectiva que causa la violencia, porque es la falta de afecto y contención la que nos pone violentos,  la que da origen a niños y adolescentes agresivos con sus docentes en la escuela, con sus pares en los Boliches Bailables, con sus vecinos, con los jóvenes de otro barrio u otro equipo con los cuales compiten y se agreden mutuamente; es la falta de amor la que hace que muchos adolescentes y jóvenes piensen que su vida no vale nada o que vale muy poco, y entonces no les importa drogarse, delinquir o morir, porque, aunque no siempre sean conscientes, experimentan que su vida tiene poco sentido.
Es la pobreza afectiva en un mundo que valora a las personas por lo que producen lo que hace que muchos ancianos sean marginados en un geriátrico cuando lo único que necesitaban es que les devuelvan el afecto y la contención que ellos dieron a los suyos cuando eran niños. Es la pobreza afectiva la que sufren muchos niños víctima de violencia familiar y de abusos de todo tipo.
María del Rosario con su acogida materna nos quiere enseñar a necesidad de una espiritualidad del afecto sincero y del compromiso por el otro.
Por eso es tan profética la espiritualidad de comunión que al inicio de este nuevo milenio nos propuso san Juan Pablo II, en un documento programático llamado “Novo millennio ineunte”, en palabras nuestras: “En el comienzo de un nuevo milenio”. El Papa propone esta espiritualidad de comunión para neutralizar o al menos calmar la pobreza en amor que sufre el mundo contemporáneo, en familias ricas y pobres, también en los conventos, las parroquias y los presbiterios.
El Papa nos dice que no debemos confundir “estructuras” de común unión con la amistad misma. Pueden existir estructuras de común unión: una familia, una comunidad religiosa, una cooperadora escolar u hospitalaria, una parroquia, una comunidad política, en las que, sin embargo, no se ha logrado la amistad. De hecho podemos ver hoy, muchas familias divididas y matrimonios que se separan, cooperadoras donde la gente no es amiga, incluso parroquias donde hay división y recelo entre sus miembros o hay un trato sólo formal que está lejos de la acogida cordial que necesitan tantos pobres en amor, tanta gente herida de nuestro maltrecho mundo de hoy.
Por eso decía el Papa san Juan Pablo II: “No nos hagamos ilusiones: sin este camino espiritual de amistad de poco servirían los instrumentos externos de la comunión. Se convertirían en medios sin alma, máscaras de amistad más que sus modos de expresión y crecimiento” (NMI 43)[1]
El Papa nos propone la espiritualidad de la amistad  como “principio educativo en todos los lugares donde se forman el hombre y el cristiano, donde se educan los ministros del altar, las personas consagradas y los agentes pastorales, donde se construyen las familias y las comunidades”[2]
En cuanto a las notas de esta espiritualidad, el Papa menciona cuatro. La primera dice así: “una mirada del corazón sobre todo hacia el misterio de la Trinidad que habita en nosotros y cuya luz ha de ser reconocida, también en el rostro de los hermanos que están a nuestro lado” (NMI 43). El primer fundamento de una espiritualidad de común unión es, entonces, descubrir desde una mirada de fe que somos imagen de un Dios trinitario que es comunión de personas en el amor, y por lo tanto, nuestra principal vocación es el encuentro, la amistad, la comunión.
La segunda nota de la espiritualidad de la amistad es: “capacidad de sentir al hermano de fe en la unidad profunda del cuerpo místico y, por lo tanto, como ‘uno que me pertenece’, para saber compartir sus alegrías y sus sufrimientos, para intuir sus deseos y atender sus necesidades, para ofrecerle una verdadera y profunda amistad.” (NMI 43). Esta nota está animada por el espíritu de cuerpo; nos dice claramente que cada uno de nosotros no es el cuerpo sino sólo un miembro que necesita de los demás, como los demás necesitan de nosotros, y que debemos sentir como nuestras las alegrías y las tristezas, las necesidades y esperanzas de los otros.
La tercera nota dice: “espiritualidad de común unión es también capacidad de ver ante todo lo que hay de positivo en el otro, para acogerlo y valorarlo como regalo de Dios: un ‘don para mí’, además de ser un don para el hermano que lo ha recibido directamente” (NMI 43). A nosotros que en general miramos los defectos de los demás, el Papa nos propone descubrir “ante todo” lo que hay de positivo, las virtudes y capacidades, y no entristecernos porque el otro tiene habilidades o medios que no tenemos nosotros, sino considerarlos como un regalo también “para mí”. La alegría del otro me contagia alegría, la capacidad de pensar del otro me puede ayudar a pensar, su capacidad de relación me pude motivar a comunicarme más, su generosidad me puede hacer más generoso, etc.
Finalmente, la cuarta nota dice: “espiritualidad de la común unión es saber ‘dar espacio’ al hermano, llevando mutuamente la carga de los otros (cf Gal. 6,2) y rechazando las tentaciones egoístas que continuamente nos asechan y engendran competitividad, ganas de hacer carrera, desconfianza y envidias” (NMI 43). Dar espacio y ayudar a llevar las cargas al hermano puede significar, entonces, dejar mis cosas, darle tiempo cuando lo veo triste y tiene necesidad de contarme lo que le pasa, puede querer decir visitar a un enfermo o encarcelado, etc. Darle espacio al hermano es vivir la comunión y la participación en el Consejo parroquial de pastoral o en un grupo parroquial donde todos son oídos, tenidos en cuenta en su opinión o aporte. Finalmente, para dar espacio al hermano hay que superar la envidia que es mirar con malos ojos el bien de los demás, superar también los celos que anulan al otro porque hacen que lo miremos no como un hermano sino como un competidor.
Estas notas de espiritualidad, según san Juan Pablo II, deben ser usadas como “principio educativo” en una familia, un seminario, una congregación religiosa, una familia, una parroquia, un colegio, una cooperadora, un municipio, en fin, en toda estructura en la cual la gente se organiza y se une en torno a un fin.
María nos recibe en su casa, nos abraza y cubre nuestras necesidades
Venimos a la casa de María como los pajaritos que van a los árboles cuando están heridos o quieren empollar, en fin, llegamos como hijos huérfanos conscientes de que en María tenemos una Madre que nos cobija, nos acaricia, nos prepara la Mesa de la Eucaristía de su Hijo, nos sana, de modo que dejamos su casa curados, esperanzados y con paz.
Me impresionan los comentarios en las redes sociales de la gente que ha acudido al Santuario y, agradece a María porque ha sentido su presencia materna, ha recibido la bendición de su Hijo Jesucristo y ha vuelto consolada, con nuevas fuerzas para hacer frente a los desafíos de la vida.
Me ha impresionado más de una persona que me ha dicho: “yo aquí me curé de una enfermedad grave”
Me impresiona la gente que llegada a la Casa de María no pensaba en reconciliarse con Dios y de pronto sintió un deseo enorme de confesarse y de hecho acudió al confesionario después de largo tiempo, reconciliándose con Dios y los hermanos.
Por todo esto concluyo con la idea con la cual comencé. María, en el Santuario, es como esas mamás que reciben a sus hijos en los días de fiesta, les dan afecto, les preparan la mesa y los consuelan sin pedirle nada a cambio cuando abandonan la casa materna para volver a sus quehaceres cotidianos.
Una oración final
    “María del Rosario de San Nicolás, Madre de Dios y Madre nuestra, mira a este mundo sin amor, mira a tantos hijos que inocentemente padecen la orfandad por diversos motivos; mira a este mundo donde el egoísmo crea marginación y abandono, donde la indiferencia parece globalizarse. Enséñanos a amar, a ver en el otro la Imagen de tu Hijo; a considerar al otro como uno que me pertenece; a valorar los talentos del otro como un don para mí; a dar lugar al hermano. Danos un corazón misericordioso como el de tu Hijo, danos de tu ternura que es un reflejo de la ternura de Dios y es remedio de nuestra orfandad. Gracias por reunirnos como familia, gracias por tu alegría materna y el consuelo que nos das.
Amén.
                                                                                                   


domingo, 10 de septiembre de 2017

VÍDEO TRANSMITIDO EN VIVO Y DIRECTO DESDE COLOMBIA 

10.09.2017 
DESPEDIDA DEL PAPA EN DIRECTO













CLIC EN EL LINK

El amor lo puede todo

San Pedro Claver,
el Amor y el ejercicio de los Derechos Humanos.



Con motivo de la visita del Santo Padre al Monasterio de San Pedro Claver en Cartagena de Indias durante su viaje a Colombia, celebramos la memoria litúrgica del santo español, que la Iglesia conmemora el día 9 de septiembre.


Nacido cerca de Barcelona, entró muy joven en el colegio de los jesuitas. En la universidad dirigida por éstos en la capital catalana, termina sus estudios de humanismo, pronunciando sus primeros votos en 1604.

Entre 1605 y 1608, estudia filosofía en Palma de Mallorca, donde conoce a Alfonso Rodríguez, un mercader segoviano, que habiendo perdido a toda su familia, se dedica con toda humildad a servir de “demandadero” en el colegio de los jesuitas. Con el tiempo, su pequeña portería, se convierte en otra “aula” más del centro y él en un maestro de espiritualidad, consultado por muchos y sobre todo por un joven alumno: Pedro Claver, que sale de esta portería, orientado.


Inicia los estudios de teología en Barcelona, y los completa en Cartagena de Indias, en Colombia, dónde es ordenado sacerdote en 1616. Aquí desembarcan miles de esclavos africanos, casi todos jóvenes; pero envejecen y mueren demasiado rápido por la fatiga y los malos tratos, y por el abandono cuando no sirven más.

Para atender esta periferia de la humanidad, la Compañía de Jesús envía a sus misioneros. Uniéndose a ellos, Pedro Claver experimenta el mundo del sufrimiento y de la desesperación. Discierne la voluntad de Dios, que el portero de Mallorca le había enseñado a buscar: Dios quiere que sirva a los esclavos, con todas sus fuerzas, todos los días de su vida.

Papa Francisco hablaba así sobre San Pedro Claver en su misa matutina de Santa marta el 9 de septiembre de 2016: “Hoy , es la memoria de San Pedro Claver, un misionero que marchó a tierras lejanas a anunciar el Evangelio. Tal vez pensaba que su futuro era predicar. En su futuro el Señor le pidió estar cerca, junto a los descartados de ese tiempo, los esclavos, los negros que llegaban allí desde Africa para ser vendidos. Pero no salió a dar un paseo diciendo que evangelizaba, no redujo la evangelización a un funcionalismo y tampoco a un proselitismo. Anunció a Jesuscristo con los gestos, hablando a los esclavos, viviendo con ellos, viviendo como ellos”.


El Padre Pedro se esfuerza por despertar en cada uno el sentido de la dignidad, sin el cual no podría hablarles de Dios y de su amor. Se hace entender con su modo de vivir, que es el mismo de los esclavos más desafortunados; basta mirarlo, para sentir confianza, creer en él, tener fe en su persona. Tiene el don de la lectura de las almas. Sólo con mirarlo, se comprende y se comparte la devoción que predica por Cristo sufriente.

Enferma, tal vez de peste. Sobrevive pero no le quedan fuerzas, dejándose de la misma manera que lo hacían los viejos esclavos. Se entrega a la Voluntad de Dios en las más difíciles condiciones.

Muere a los 74 años y es canonizado en 1888 junto con Alfonso Rodríguez, el hermano demandadero de Mallorca.


San Pedro Claver es un modelo de entrega cristiana, del amor y del ejercicio de los derechos humanos, de los que se le declaró «defensor» en 1985. ​ Se le honra como patrono de los esclavos, y desde 1896 como patrono de las misiones entre los africanos. Se le considera un ejemplo heroico de lo que debe ser el amor por los más pobres y marginados.

“Pedro Claver es el santo que más me ha impresionado después de la vida de Cristo”, dijo León XIII, con ocasión de la canonización del santo catalán.

(Isabel Cantos para Radio Vaticana)

el Papa en Villavicencio

El Papa Francisco en Villavicencio
Reconciliarse en Dios, 
con los colombianos 
y con la creación. 


2017-09-08 Radio Vaticana



El Papa Francisco en su tercer día de visita apostólica a Colombia, ha celebrado en el terreno de Catama la Santa Misa y beatificación de los Siervos de Dios, el Obispo Jesús Emilio Jaramillo Monsalve y el sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, en la memoria litúrgica de la Natividad de la Virgen María.
En su homilía cuyo título fue: “Reconciliarse en Dios, con los colombianos y con la creación”, el Santo Padre iluminó sus palabras afirmando que “María es el primer resplandor que anuncia el final de la noche y, sobre todo, la cercanía del día”, animando a Colombia a dejar atrás un pasado lleno de luces pero también de muchas oscuridades.
El Santo Padre partiendo de la reflexión del Evangelio de la Genealogía de Jesús, con la mirada puesta en la realidad de Colombia dijo: “Este pueblo de Colombia es pueblo de Dios; también aquí podemos hacer genealogías llenas de historias, muchas de amor y de luz; otras de desencuentros, agravios, también de muerte”. Y nuevamente el Papa les animó a dar el primer paso, reflexionando sobre el significado auténtico de la reconciliación: "Reconciliarse es abrir una puerta a todas y a cada una de las personas que han vivido la dramática realidad del conflicto. A vencer la tentación de la venganza, sin esperar que lo hagan los otros”.
Como ejemplo de reconciliación para Colombia el Papa presentó a los dos nuevos beatos, el Obispo Mons. Jesús Emilio Jaramillo Monsalve, Obispo de Arauca, y el sacerdote Pedro María Ramírez Ramos, mártir de Armero, “ellos son expresión de un pueblo que quiere salir del pantano de la violencia y el rencor”.
Finalizó el Papa su homilía reflexionando como “la violencia que hay en el corazón humano, herido por el pecado, también se manifiesta en los síntomas de enfermedad que advertimos en el suelo, en el agua, en el aire y en los seres vivientes” (cf. Carta enc. Laudato si’, 2). De esta manera animó a los colombianos a “decir sí a la reconciliación; -un- sí que incluya también a nuestra naturaleza –dijo- … Nos toca decir sí como María y cantar con ella las «maravillas del Señor» (Juan Carlos Velarde Gonzalez para Radio vaticana)
Texto y audio completo de la Homilia del Papa en Villavicencio: «Reconciliarse en Dios, con los Colombianos y con la creación»:
Viernes, 8 de septiembre de 2017

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