Papa Francisco:

Cercanía, oración y aliento a los damnificados por las lluvias en Argentina.

Al recibir «con dolor la noticia de los graves daños» causados por las lluvias torrenciales, en varias regiones argentinas, el Papa Francisco envió una carta al Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina.
Pidiendo a Mons. Arancedo, Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz, que transmita su cercanía espiritual a los numerosos damnificados, el Santo Padre desea acompañar asimismo con su oración y aliento el «testimonio de fraterna solidaridad» que, «en estos momentos de necesidad», están impulsando los obispos, los religiosos y los fieles de tantas parroquias.
Con el anhelo de que se promueva la colaboración, con espíritu de unidad, con las autoridades, instituciones y voluntarios para socorrer a los miles de afectados, y encomendando a todos a la intercesión de nuestra Madre la Virgen, el Papa Francisco imparte de corazón la bendición apostólica
(CdM – RV)
Texto completo de la carta del Papa Francisco
Mons. José María Arancedo
Arzobispo de Santa Fe de la Vera Cruz
Presidente de la Conferencia Episcopal Argentina
He recibido con dolor la noticia de los graves daños que las lluvias torrenciales de los últimos días han provocado en numerosas provincias del país. Te pido, querido hermano, que hagas llegar mi cercanía espiritual a todas esas miles de personas que han tenido que ser evacuadas, muchas de ellas viendo cómo se perdía en un momento todo lo que tenían: hogar, bienes, recuerdos familiares ... , fruto de tantos años de sacrificio y trabajo.
Deseo también acompañar con mi oración y mi palabra de aliento a los hermanos obispos, sacerdotes y fieles de tantas parroquias que, en estos momentos de necesidad, se desviven por estar cerca de su pueblo; así como a las autoridades, instituciones y voluntarios, para que colaborando entre sí con espíritu de unidad lleven a todos los afectados un testimonio de fraterna solidaridad.
Los encomiendo a todos a la intercesión de nuestra Madre la Virgen, para que ella los cuide y proteja siempre, y les imparto de corazón la bendición apostólica.
Francisco

El Papa a delegación musulmana:

El trabajo más importante es escucharnos.

Esta mañana, antes de la audiencia general, el Papa recibió en el Aula Pablo VI a una delegación de Líderes Musulmanes de Gran Bretaña acompañados por el arzobispo de Westminster, el cardenal Vincent Nichols y por el cardenal Jean-Louis Tauran, Presidente del Pontificio Consejo para el Diálogo Interreligioso, presentes en Roma en ocasión de un encuentro que afronta tres desafíos: integración, educación y violencia.
Después de darles con alegría la bienvenida, les dijo:
“Me gusta pensar que el trabajo más importante que nosotros debemos hacer hoy entre nosotros, en la humanidad, es el trabajo “de la oreja”: escucharnos. Escucharnos, sin apuro de dar la respuesta. Acoger la palabra del hermano, de la hermana y pensar después a dar la respuesta. La capacidad de escucha, esto es tan importante. Es interesante: cuando las personas tienen esta capacidad de escucha, hablan con un tono bajo, tranquilo. En cambio, cuando no la tienen, hablan fuerte y gritan incluso.
Entre hermanos, todos nosotros debemos hablar, escucharnos y hablar despacio, tranquilos, buscar juntos el camino. Y cuando se escucha y se habla, ya se está en el camino.
Les agradezco por este camino que están haciendo y pido a Dios Omnipotente y misericordioso que los bendiga. Y les pido que recen por mí. Muchas gracias”.
(MCM-RV)

Homilía del Papa


Pensar en la fidelidad de Dios




Dios siempre es fiel a su alianza: fue fiel con Abraham y a la salvación prometida en Su Hijo Jesús. Lo afirmó el Santo Padre en su homilía de la Misa matutina celebrada en la capilla de la Casa de Santa Marta. Francisco exhortó a detenernos hoy, durante unos diez minutos, para pensar en nuestra propia historia y descubrir la belleza del amor de Dios, incluso en medio de las cosas feas, que todos conocemos en la vida.
El Pontífice desarrolló su meditación entorno a la figura Abraham, presentada por la liturgia del día. En efecto, en la Primera Lectura se narra acerca de la alianza que Dios hizo con él, a quien Jesús llama “padre”. También aludió a los fariseos, a quienes se refiere el Evangelio. De Abraham el Papa Bergoglio dijo que confía en Dios y obedece cuando es llamado a irse a otra tierra que habría recibido en herencia.
Abraham, hombre de fe, experimenta que Dios no lo había engañado
Hombre de fe y de esperanza, cree cuando se le dice que habría tenido un hijo, “a la edad de más de100 años”, con “la mujer estéril”. “Si alguien tratara de hacer una descripción de la vida de Abraham, podría decir: ‘Éste es un soñador’” – dijo el Papa – y añadió que algo de soñador tenía, pero de “aquel sueño de la esperanza”, no era un loco, y explicó:
“Puesto a la prueba, después de haber tenido el hijo, hijo muchacho, adolescente, se le pide que lo ofrezca en sacrificio: obedeció y fue contra toda esperanza. Y éste es nuestro padre Abraham, que va adelante, adelante, adelante y cuando Jesús dice que Abraham vio su día, vio a Jesús, estuvo lleno de alegría. Sí: vio en promesa eso y esa alegría de ver la plenitud de la promesa de la alianza, la alegría de ver que Dios no lo había engañado, que Dios – como hemos rezado en el Cántico litúrgico – es siempre fiel a su alianza”.
El mismo Salmo responsorial invita a recordar las maravillas, Sus prodigios. Esto para nosotros, estirpe de Abraham, es como cuando pensamos en nuestro padre que se ha ido, y recordamos “las cosas buenas de papá” y pensamos: “Pero ¡es grande papá!”.
La promesa de Dios es hacer a Abraham padre de una multitud de naciones y él obedece
El pacto, por parte de Abraham, consiste en haber “obedecido siempre”, dijo Francisco. La promesa de Dios es convertirlo en “padre de una multitud de naciones”. “Ya no te llamarás Abram, sino Abraham” le dice el Señor. Y Abraham creyó. Después, en otro diálogo, siempre en el libro del Génesis, Dios le dice que su descendencia será numerosa como las estrellas del cielo y la arena que está en la orilla del mar. Y hoy nosotros “podemos decir”: “Yo soy una de aquellas estrellas. Yo soy un granito de arena”.

Mirar la Historia: somos un pueblo



Por lo tanto, entre Abraham y nosotros, está la otra Historia – dijo el Papa – la historia del Padre de los Cielos y de Jesús que por esto dice a los fariseos que Abraham exultó en la esperanza de ver “mi día”. “Lo vio y estuvo pleno de alegría”. Éste es el gran mensaje y la Iglesia hoy invita precisamente a detenerse y a mirar “nuestras raíces”, “a nuestro padre” que “nos ha hecho pueblo, cielo pleno de estrellas, playas llenas de granitos de arena”:
“Mirar la Historia: yo no estoy solo, soy un pueblo. Vamos juntos. La Iglesia es un pueblo. Pero un pueblo soñado por Dios, un pueblo que ha dado un padre a la Tierra que obedeció, y tenemos un hermano que ha dado su vida por nosotros, para hacernos pueblo. Y así podemos mirar al Padre, agradecer; mirar a Jesús, agradecer; y mirar a Abraham y a nosotros, que somos parte del camino”.
Dios es fiel: detenerse para descubrir, también en medio de las cosas feas de la vida, la belleza del amor de Dios
Por último el Papa Francisco invitó a hacer “un día de memoria”, poniendo de manifiesto que “en esta gran Historia, en el marco de Dios y de Jesús, está la pequeña historia de cada uno de nosotros”:
“Los invito a dedicar hoy cinco minutos, diez minutos, sentados, sin radio, sin tv; sentados y pensar en la propia historia: las bendiciones y los problemas, todo. Las gracias y los pecados: todo. Y ver allí la fidelidad de aquel Dios que permaneció fiel a su alianza, ha permanecido fiel a la promesa que había hecho a Abraham, ha permanecido fiel a la salvación que había prometido en Su Hijo Jesús. Estoy seguro de que en medio de las cosas, tal vez feas – porque todos las tenemos, tantas cosas feas en la vida – si hoy hacemos esto, descubriremos la belleza del amor de Dios, la belleza de Su Misericordia, la belleza de la esperanza. Y estoy seguro de que todos nosotros estaremos llenos de alegría”.

(María Fernanda Bernasconi - RV).

“Vía Crucis por las mujeres crucificadas”

Aliento del Papa a los que luchan 
contra la trata.
No es nuevo para los Argentinos que el Santo Padre hable en contra de la Trata de personas, es casi un hecho histórico que como Cardenal Argentino la combatió y denunció. Ahora en su pontificado continúa aquella línea de lucha, la cual la lleva a todo el mundo. El Papa Francisco exhorto a proseguir la obra en favor de las jóvenes salvadas de la prostitución, invito a los romanos a participar en el Vía Crucis por las mujeres crucificadas. Que tuvo lugar el viernes, 7 de abril en la Garbatella”.


“Saludo a la Comunidad Papa Juan XXIII y, al tiempo que exhorto a proseguir la obra en favor de las jóvenes salvadas de la prostitución, invito a los romanos a participar en el Vía Crucis por las mujeres crucificadas. Que tuvo lugar el viernes, 7 de abril en la Garbatella”. Con estas palabras el Papa Francisco alentó e invitó en su catequesis del primer miércoles de abril, a participar en el Vía Crucis por las mujeres crucificadas, que este año realiza su tercera edición.
El Evento, promovido por la Comunidad Papa Juan XXIII, busca sensibilizar a la sociedad actual sobre el drama de las mujeres víctimas de la trata y la esclavitud de la prostitución. En Italia, son más de cien mil las mujeres extranjeras entre 15 y 25 años, obligadas a prostituirse. A ellas, está dedicado el Vía Crucis de solidaridad y oración, que se llevará acabo la tarde de este viernes, 7 de abril, en el barrio romano de la Garbatella. Este momento de oración y reflexión estará encabezado por Mons. Angelo Becciu, Sustituto de la Secretaria de Estado Vaticano y otras personalidades, quienes llevaran en sus hombros una gran cruz, con ella, “quieren abrazar simbólicamente a todas las víctimas de este horrible mercado, señalan los organizadores, para darles solidaridad y elevar una oración de súplica a nuestro Señor en favor de las jóvenes que piden ser liberadas de este flagelo”.
(Renato Martinez – Radio Vaticano)

El Papa Francisco y la cuaresma

Quinta predicación de Cuaresma
 “Se ha manifestado la justicia de Dios”. El V centenario de la Reforma protestante, una ocasión de gracia y de reconciliación para toda la Iglesia”. Es el tema que abordó, el primer viernes de abril, el Padre Raniero Cantalamessa, Predicador de la Casa Pontificia, y miembro de la Renovación Carismática Católica frente al Santo Padre.





En efecto, a las 9.00, en la Capilla Redemptoris Mater del Palacio Apostólico del Vaticano, el Santo Padre Francisco asistió, junto a los demás miembros de la familia pontificia, a la quinta Predicación de Cuaresma, durante la cual el Predicador abordó cuatro puntos, a saber: “Los orígenes de la Reforma protestante”; “La doctrina de la justificación por la fe, después de Lutero”; “La justificación por la fe: ¿doctrina de Pablo o de Jesús?” y “Cómo predicar hoy la justificación por la fe”.

Los orígenes de la Reforma protestante

En el primer punto, el Padre Cantalamessa trató de arrojar luz sobre la historia y sobre el estado actual del debate que representa la forma más útil para hacer del aniversario del V Centenario de la Reforma protestante, una ocasión de gracia y de reconciliación para toda la Iglesia. Y para lo cual, invitó a releer el pasaje de la Carta a los Romanos que dice que “independientemente de la ley, la justicia de Dios se ha manifestado, atestiguada por la ley y los profetas, justicia de Dios por la fe en Jesucristo, para todos los que creen”.

La doctrina de la justificación por la fe, después de Lutero

En el segundo punto de sus reflexiones, el Predicador de la Casa Pontificia afirmó que después de Lutero la doctrina de la justificación gratuita por la fe, en los que hicieron de ello una razón de vida, tuvo como consecuencia una indudable mejora en la calidad de vida cristiana, gracias a la circulación de la palabra de Dios en lengua vulgar, así como a los numerosos himnos y cantos inspirados, a los textos escritos especialmente y hechos accesibles al pueblo, gracias a la entonces reciente invención y difusión de la imprenta. Si bien, desde un punto de vista exterior, la tesis de la justificación por la sola fe se convirtió en la línea divisoria entre el catolicismo y el protestantismo.

Contraposición que se extendió hasta convertirse también en una contraposición entre cristianismo y judaísmo, con los católicos que representaban, según algunos, la continuación del legalismo y ritualismo judío, y el protestantismo que representaba la novedad cristiana.

Pero tal como recordó el Padre Cantalamessa, a partir de los años 70 del siglo pasado, se produjo un vuelco radical en el ámbito de los estudios bíblicos. Se trata – dijo – de la llamada “nueva perspectiva sobre Jesús de Nazaret”, también conocida como “tercera vía de investigación sobre el Jesús histórico”. A la vez que recordó que esta nueva perspectiva, consiste en reconocer en el judaísmo la verdadera matriz dentro de la cual se ha formado el cristianismo, destruyendo el mito de la irreductible alteridad del cristianismo con respecto al judaísmo. Y añadió que el criterio con el que se juzga la mayor o menor probabilidad de que un dicho y un hecho de la vida de Jesús sea auténtico es su compatibilidad con el judaísmo de su tiempo y no su incompatibilidad como se pensaba en un tiempo.

La justificación por la fe: ¿doctrina de Pablo o de Jesús?


Según la opinión del Predicador – tal como lo expresó en su tercer punto – la dificultad nace a partir del hecho de que la exégesis de Pablo se comporta, a veces, como si el problema comenzara con él y como si Jesús no hubiera dicho nada al respecto. Pero recordó que la doctrina de la justificación gratuita por la fe no es una invención del Apóstol, sino el mensaje central del Evangelio de Cristo. “Si no fuera así – dijo – tendrían razón los que dicen que Pablo, y no Jesús, es el verdadero fundador del cristianismo”.

Cómo predicar hoy la justificación por la fe

En la parte final de sus reflexiones, el Predicador de la Casa Pontificia se preguntó cuál podría ser la conclusión de esta rápida mirada de los cinco siglos transcurridos desde el comienzo de la Reforma protestante. A lo que respondió que, ante todo, es vital que el centenario de la Reforma no se desaproveche, permaneciendo prisioneros del pasado, intentando establecer errores y razones, quizá con un tono más pacífico que el pasado.

El Padre Raniero Cantalamessa, concluyó este ciclo de predicaciones dirigiendo al Papa y a los demás presentes sus mejores deseos por una ¡feliz y Santa Pascua!

(María Fernanda Bernasconi - RV).

Papa Francisco:

Cuatro Años de Pontificado al servicio de Dios y de la Iglesia


El 13 de marzo de 2013, pasará a la historia como el día en el que el cardenal argentino Jorge Mario Bergoglio fue elegido Papa de la Iglesia Católica, adoptando el nombre de Francisco y siendo el primer Pontífice latinoamericano. Han pasado ya cuatro años desde aquel día en el que el mundo conoció la voz  del Santo Padre. 
A lo largo de esta jornada las Redes Sociales de Radio Vaticana se han llenado de mensajes de cariño y felicitaciones dirigidas al Papa desde varias partes del mundo. Nuestros seguidores destacan la importancia de la «Cultura del Encuentro» y del diálogo fraterno que propone constantemente el Obispo de Roma, como modelo de comunicación que permita a las sociedades «construir puentes entre ellas y nunca muros».



“Jesús viene siempre a nuestro encuentro y nos habla al corazón”.

El Papa visita una parroquia romana

“El rostro transfigurado de Jesús nos anime a seguir adelante en el camino de la vida y en el camino de vida cristiana, nos anime a pedir perdón por nuestros pecados y a no pecar tanto, pero sobre todo, nos anime a tener confianza en el Señor”, con estas palabras el Papa Francisco alentó a los fieles de la parroquia de Santa María Magdalena de Canossa, en el barrio Octavia de Roma, dónde este domingo, 12 de marzo, encontró a toda la comunidad parroquial, dialogó con los niños y jóvenes, rezó junto a los enfermos y ancianos, y presidió la celebración Eucarística.
Entre cantos y aclamaciones, y en medio de la alegría de los niños y jóvenes, el Obispo de Roma fue recibido en el Campo deportivo de la parroquia. Enseguida las preguntas de los jóvenes al Sucesor de Pedro sobre la persona de Jesús, si prefiere ser Papa o párroco, sobre los chismes y las malas palabras, sobre los momentos más bellos que ha pasado, sobre el uso de la tecnología para comunicar y el riesgo de caer en un diálogo virtual y líquido, sin diálogo y escucha concreta; finalmente, el agradecimiento a los catequistas por su trabajo y por el rol que desempeñan dentro de la vida parroquial; preguntas y respuestas que marcaron el primer momento de la visita.
Saludo a los padres de los niños bautizados en el último año
Luego, el Papa Francisco se trasladó al teatro de la parroquia para saludar a los padres de los niños que se bautizaron durante el último año. “Les gradezco mucho por estar aquí – afirmó el Pontífice – es cansado estar de pie, con los niños. ¡Muchas gracias! Les pido que oren por mí, lo necesito, y yo oraré por ustedes, para que estos niños crezcan bien y sean personas de bien. Gracias por dar la vida: ¡esto es grande! ¡Nos asemeja tanto a Dios, dar la vida, es esto lo que Él nos da!”.
Encuentro con los ancianos y enfermos
Enseguida, el conmovedor encuentro con los ancianos y enfermos de la parroquia, a quienes abraza y anima a llevar su enfermedad y a donarla como una semilla de vida para los demás. “Les agradezco por estar aquí. Les prometo de rezar por ustedes. Y quiero también decirles simplemente que la enfermedad es una cruz – ustedes lo saben – pero la cruz es una semilla de vida, y llevándola bien se puede dar mucha vida a tanta gente que nosotros no conocemos; y luego, en el Cielo, lo sabremos. Les agradezco por llevar su enfermedad así. Estoy cerca de ustedes y les pido también de orar por mí, que el Señor me de vida espiritual, que me haga bueno, que  haga de mí un buen sacerdote para el servicio de los demás. Me encomiendo a sus oraciones”.
Homilía: “Jesús se ha hecho pecado por nosotros”
Después de saludar a los colaboradores de la pastoral y haber confesado a algunos fieles, el Papa Francisco presidió la Santa Misa. Comentando el Evangelio que la liturgia presenta este II Domingo de Cuaresma, el Santo Padre señaló que, en dos momentos se hace referencia a la belleza de Jesús, de Jesús-Dios, de Jesús resplandeciente, de Jesús lleno de alegría y de vida. “Primero, en la visión: ‘Y se transfiguró’. Se transfigura delante de ellos, de los discípulos: y su rostro brilló como el sol y sus vestiduras se hicieron cándidas como la luz. Y Jesús se transforma, se transfigura. La segunda vez, mientras bajaban de la montaña, Jesús les ordenó de no hablar de esta visión antes que Él no haya resucitado de la muerte, es decir, en la resurrección Jesús tendrá – había tenido, todavía no había resucitado – el mismo rostro resplandeciente, brillante, ¡será así! Pero, ¿Qué cosa quería decir? Que entre esta transfiguración, muy bella, y aquella de la resurrección, existirá otro rostro de Jesús: existirá un rostro no tan bello; existirá un rostro feo, desfigurado, torturado, despreciado, ensangrentado por la corona de espinas”.
Debemos mirar la cruz, precisó el Papa, ahí está Jesús-Dios, el “Hijo amado”, el Hijo de Dios, Dios mismo, en el cual el Padre se complace. “Él se ha anonadado para salvarnos. Y podemos usar una palabra muy fuerte, muy fuerte, tal vez una de las palabras más fuertes del Nuevo Testamento, una palabra que usa San Pablo: se ha hecho pecado. El pecado es la cosa más fea; el pecado es la ofensa a Dios, una bofetada a Dios, es decir a Dios: Tú no me importas, yo prefiero esto. Y Jesús se ha hecho pecado, se ha anonadado, se ha abajado hasta ahí. Y para preparar a los discípulos a no escandalizarse de verlo así, en la cruz, ha hecho esta transfiguración”.
Nosotros, precisó el Pontífice, estamos acostumbrados a hablar del pecado cuando nos confesamos; pero también, nosotros estamos acostumbrados a hablar de los pecados de los demás. Es una cosa fea, dijo el Papa, en cambio, deberíamos mirar nuestros pecados y ver a Jesús, que se ha hecho pecado por nosotros. “Este es el camino hacia la Pascua, hacia la Resurrección: con la seguridad de esta transfiguración ir adelante; ver este rostro resplandeciente, muy bello que será el mismo en la Resurrección y el mismo que encontraremos en el Cielo, y también ver este otro rostro, que se ha hecho pecado, ha pagado así, por todos nosotros”.
Pensemos en esto, alentó el Papa Francisco, en este amor, y pensemos también en la belleza del rostro transfigurado de Jesús que encontraremos en el Cielo. “Y que esta contemplación de los dos rostros de Jesús – aquel transfigurado y aquel hecho pecado, hecho maldición – nos anime a seguir adelante en el camino de la vida, en el camino de la vida cristiana. Nos anime a pedir perdón por nuestros pecados y a no pecar tanto. Nos anime sobre todo a tener confianza, porque si Él se ha hecho pecado es porque ha tomado nuestros pecados. Y Él está dispuesto siempre a perdonarnos. Sólo debemos pedirlo”.
Saludos al final de la visita
“Muchas gracias por su calurosa acogida. Veo que son una comunidad vivaz, que se mueve, y esto me da gusto, agregó el Papa. Vayan adelante con alegría, siempre, sin desanimarse. Les pido de orar por mí: lo necesito, dijo, porque debo hacer bien el trabajo, no más o menos; y para hacerlo bien, es necesario sus oraciones”.

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MIRAME MADRE CELESTIAL

María Madre de Gracia

María Madre de Gracia y de la Misericordia, te pedimos que presurosa intersedas ante Nuestro Señor Jesucristo, para que convierta nuestros corazones, procurando ser más fieles cada día a Dios Padre.
Dignate... Madre Nuestra, a asistirno a cada momento, para ser más parecidos a Nuestro Señor Jesucristo, y así, lograr la santificación, para que al llegar a la muerte, podamos correr presurosos a los brazos de Nuestro Padre Celestial.
Señora de los cielos, no nos quites tus ojos maternales, no vuelvas tu rostro a estos... tus débiles hijos, que no dudan en ofender a Nuestro Señor Jesucristo.
Intercede Madre de los Cristianos, para que el Rey de Reyes y Señor de Señores, envie al Espíritu Santo... Divino Paráclito, y encienda nuestros Corazones con su Fuego, para que se consuman de Amor por tu Hijo, quien no dudó en dar su vida por nosotros.
Enciende Señor nuestros Corazones que se han congelado y endurecido por el pecado. ¡Quema Señor!... ¡Quema mi corazón para que se purifique!, para que se consuma mi vida de Amor por vos, como una braza se consume por el fuego. Que mi alma arda por tu fuego Santo y sea limpiada, para que quede blanca como la nieve.
Madre Mía... a tí acudo con este deseo ferviente, a tí clamo presuroso por una conversión profunda, por una unión más sólida con la Santa Iglesia, que es la unión con el Tres Veces Santo... con el León de Judá.
Mamá... Mamá del Cielo... acompañanos en este caminar para que seas tú nuestra dulce Guía.
////////////////////////////////////////AMÉN.